Cada vez es más fácil encontrar candidatos con un nivel medio, pero pocos dominan el idioma por completo. Según un informe de la UE, el 11% de las empresas ha perdido alguna posibilidad de negocio debido a problemas relacionados con la lengua.

Suena el teléfono del departamento comercial: un cliente potencial que no habla español desea solicitar información. Algunos empleados tienen conocimientos de inglés, pero nadie los suficientes para atender la llamada. Resignado, el cliente masculla una queja que nadie entiende y cuelga. La empresa acaba de perder una buena oportunidad.

Esta situación real se repite a diario en muchas compañías. Según un informe de la Unión Europea, el 11% de las empresas ha perdido alguna posibilidad de negocio debido a problemas relacionados con la lengua, y de ellas un 63% reconoce que el problema era la falta de personal con dominio de idiomas. Este estudio calcula que al menos 945.000 pymes europeas tienen que renunciar a alguna oportunidad de exportación por no manejarse con la lengua de Shakespeare, lo que les supone, de media, unas pérdidas de 345.000 euros cada tres años.

Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), más del 92% de los españoles considera importante conocer idiomas, pero el 65% reconoce no saber nada de inglés. Sólo un 22,1% lo habla y lo escribe. Ante este panorama no es de extrañar que el 60,5% de las empresas españolas que necesitan personal con conocimiento de inglés detectan deficiencias en los candidatos, según el Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Industria y Navegación. Las empresas del sector comercio y servicios son las que más se quejan de esta carencia.

Las cámaras y asociaciones empresariales llevan años denunciando que la presencia del inglés en el sistema educativo es insuficiente para cubrir las necesidades del mercado laboral. Las administraciones públicas han empezado a proponer iniciativas no exentas de polémica, como la obligación de superar un 10% de los créditos en inglés para obtener un título en las universidades catalanas a partir del 2009.

Guillem Iglesias, director del Instituto de Estudios Norteamericanos, cree que España ha tardado demasiado en reaccionar. "Hasta 1992, con los Juegos, los españoles no nos dimos cuenta de que éramos analfabetos en inglés", asegura. El británico Matthew Cruickshank, que lleva 26 años enseñando inglés en España, asegura haber notado "un gran cambio" en nuestro país.

"En los últimos 20 años ha mejorado mucho el nivel general - asegura-, ahora hay mucha gente con un dominio medio del idioma, pero las exigencias del mercado son también mucho más altas". Ricardo Corominas, director ejecutivo de Michael Page International en España, lamenta que en nuestro país "tanto el nivel de inglés exigido por las empresas como el de los candidatos es generalmente bajo, pero se trata de una tendencia cambiante. Cada vez hay más empresas españolas que han empezado su expansión en Europa, Asia, EE. UU. o el resto del mundo, y también las multinacionales tienden a instalar parte de sus servicios en España y en ambos casos buscan más perfiles internacionales".

Los trabajadores son conscientes de estas exigencias: de hecho, el 52% de los españoles que estudian inglés lo hacen por motivos laborales, según datos del CIS. Cruickshank, director de los cursos de inglés de Esade, señala que generalmente "las personas que se animan a estudiar este idioma no lo hacen por exigencias inmediatas de su empresa actual, sino porque saben que lo necesitarán para cualquier trabajo a lo largo de toda su vida profesional". Según Jordi Tovar, director de selección de IOR Consulting, "hoy en día un profesional que no sabe inglés tiene unas posibilidades de desarrollo muy limitadas". Esta consultoría ha recibido más de una vez el encargo de buscar un candidato con buen nivel de inglés para sustituir a un empleado ya contratado pero que no dominaba el idioma.

Para los puestos directivos se ha convertido en un requisito imprescindible. "Antes saber inglés era un punto diferencial en el currículum, hoy es imposible llegar a un cargo de responsabilidad sin tener este idioma", asegura Belén Serra, directora asociada de la oficina de Bao & Partners en Barcelona. Sin embargo, un estudio de Michael Page Internacional demuestra que sólo el 56% de las empresas españolas exige este idioma como requisito para cargos de responsabilidad, mientras que un 85% de las empresas extranjeras asentadas en España sí lo considera una condición indispensable. Serra reconoce que el porcentaje de directivos españoles que hablan inglés es muy inferior al de sus homólogos de otros países. "Muchas empresas nacionales no habían empezado a exigir inglés a sus mandos intermedios hasta hace poco tiempo - señala-, y por eso muchos directivos de unos 45 años tienen que aprenderlo ahora. En cambio, los jóvenes de entre 30 y 35 años que empiezan a asumir cargos de responsabilidad tienen claro que sin inglés no irán a ningún lado".

Tovar, de IOR Consulting, explica que "cada vez es más fácil encontrar candidatos con un nivel correcto de inglés, equivalente al First Certificate, que suele ser suficiente para la mayoría de los empleos. Lo difícil es encontrar gente con un nivel de negociación, casi nativo, que resulta imprescindible para ciertos puestos". Tovar advierte que tener un título oficial de inglés no sirve de nada si no se pueden demostrar los conocimientos en la práctica, por lo que en los procesos de selección siempre hacen una entrevista en inglés a los candidatos. Y es que la capacidad de expresión oral en inglés es lo que más buscan las empresas. Según Iglesias, la mayoría de las compañías que contratan cursos de inglés para sus empleados "no vienen pidiendo un inglés muy gramatical sino soltura en la conversación: enviar un e-mail en inglés, aunque sea con un estilo indio,lo puede hacer cualquiera, pero lo difícil es mantener una llamada telefónica o una reunión".

El inglés que ofrece el sistema educativo reglado se queda corto, y las empresas tampoco ayudan demasiado: según un estudio del Círculo de Consultoras de Formación, los idiomas suponen sólo un 10% de la formación que imparten las grandes empresas españolas a sus empleados. Así que la mayoría tiene que aprender inglés a costa de su tiempo libre… y de su bolsillo. La mayoría de los españoles aseguran no estudiar inglés por falta de tiempo (33%) o de motivación (31%), y un 25% lamenta que las clases son demasiado caras. "Lo deseable - señala Guillem Iglesias- sería que nadie necesitase clases extra, porque no puede ser que sólo mejoren su inglés los niños cuyos padres puedan permitirse el sacrificio económico de pagarles clases extraescolares. Si hay que pagar para que los niños hagan deporte, danza o inglés, ¿para qué sirve la escuela?".

Otro 22% de los españoles asegura que no estudia inglés porque no tiene facilidad para los idiomas, un tópico que los expertos se encargan de desmentir. Iglesias no cree que los españoles sean especialmente torpes para aprender inglés, sino que en nuestro país "no se sabe enseñar idiomas, y la prueba es que cuando salen de la escuela los niños ni siquiera saben bien su propia lengua materna". Cruickshank, de Esade, reconoce que "los países mediterráneos tienen más dificultades para aprender inglés pero también influyen factores culturales como la falta de costumbre de ver películas en versión original subtitulada". Aun así, Cruickshank cree que cualquier español que se lo proponga puede alcanzar un nivel medio de inglés en dos o tres años. En cambio, un dominio total del idioma sólo se consigue con uno o dos años más de inmersión total en el extranjero, una opción al alcance de pocos bolsillos.

Este profesor asegura que "nunca es tarde para aprender inglés", si bien reconoce que los niños asimilan antes los conocimientos y nuevos sonidos. Para muchos, la gran tragedia del inglés es que no basta con invertir dos o tres años de tiempo y dinero, porque si no se practica constantemente el idioma, buena parte de estos esfuerzos no habrán servido de nada. "El inglés - señala Cruickshank- es como un deporte, tienes que estar en forma para poder practicarlo y cuanto mayores seamos más nos cuesta recuperar lo aprendido".


´Globish´, el idioma de los negocios

Si no se siente con ánimos para aprender las más de 600.000 palabras que componen la lengua inglesa, quizás le tranquilice saber que existe una alternativa con sólo 1.500 vocablos. Se le conoce como globish y su nombre, mezcla de global y English,fue acuñado por el ex vicepresidente de IBM Jean-Paule Nerrière. Durante una reunión con ejecutivos de una cuarentena de países diferentes, este francés observó que las personas no anglohablantes se comunicaban entre ellas con un inglés simplificado, basado en estructuras simples y pocas palabras. Nerrière lo bautizó como globish y sus defensores lo consideran un idioma propio, una especie de esperanto que permite comunicarse tanto a ejecutivos como a guiris.

El globish tiene sus propios libros explicativos y una web (www. jpn-globish. com) donde se puede consultar incluso un diccionario globish-español formado por 1.500 palabras: ni una más, ni una menos. Con ellas no se puede escribir una novela pero sí construir frases simples y más o menos comunicativas. Evidentemente se ha tenido que hacer una selección y muchas se han quedado fuera. Por ejemplo, la lista no incluye nephew (sobrino), pero sus creadores defienden que no hace falta conocer este término si se puede explicar como the son of my brother (el hijo de mi hermano).

"El globish es una buena idea de marketing que intenta describir algo que pasa de forma natural, un inglés empobrecido", señala Matthew Cruickshank, director de los cursos de inglés de Esade. En su opinión, el globish "no tendrá un futuro muy brillante" porque "los idiomas evolucionan a través del uso que les dan los hablantes y el estudio de las lenguas siempre va por detrás de la realidad".


ENTREVISTA

"La edad no es obstáculo para aprender"

¿Por qué se ha animado a estudiar inglés?

En la clínica dental que regento junto a mi marido en Barcelona recibimos muchos clientes españoles pero también personas de toda Europa. Nuestros médicos hablan inglés pero yo hasta ahora no, así que cuando llegaba un paciente extranjero tenía que pedirle que esperase un momento y buscar a alguien que entendiera el idioma para atenderle. Además los estudios e información sobre los avances del sector suelen llegarnos sólo en inglés, y acostumbramos a viajar a Estados Unidos para conocer las novedades de la especialidad, pero sin saber el idioma yo no me enteraba de mucho.

¿Nunca antes había pensado en aprender el idioma?

Cuando era pequeña e iba a la escuela, en Alemania, sólo dejaban estudiar inglés a los niños que tenían muy buena base de alemán, de la que yo, al ser española, carecía, por lo que no tuve esa oportunidad. Mi marido y todos mis hijos, que tienen entre 18 y 29 años, hablan inglés perfectamente, por lo que yo no sentía la necesidad de esforzarme. Ahora quiero enterarme de todo por mí misma.

¿Cuánto tiempo le dedica?

Empecé a estudiar inglés el pasado mes de octubre, voy a seis horas de clase a la semana y ya estoy notando muchos progresos, aunque creo que necesitaré al menos dos o tres años para tener un nivel medio del idioma. Quizá si hubiese empezado más joven me hubiera sido más fácil, pero la verdad es que estoy tan entusiasmada que no noto especiales dificultades para aprender, pese a mi edad.

¿Qué opinan sus hijos de que su madre vuelva a estudiar con 55 años?

Les parece fenomenal que no me quede parada y que siga aprendiendo. La edad no importa, hay que avanzar siempre. Y la sensación de volver a estudiar, volver a coger los libros… es muy bonita.

Acceso a la página web de Globish (en inglés): http://www.globish.com

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