Un 43% de las compañías ha sufrido pérdidas por diversos delitos económicos en los dos últimos años. Los delitos afectan a todo tipo de compañías, concretamente en un 62% de las empresas con más de 5.000 empleados y un 32% a las de menos de 200.

Si le hablo de Jérôme Kerviel, automáticamente asociará su nombre al fraude multimillonario de Société del que tanto se ha hablado y tan poco se ha sabido. Francia ha hecho de este chico de 31 años un héroe, un "Robin Hood francés", como despectivamente le tildó su presidente, Daniel Bouton. Lo cierto es que, a estas alturas, más de un mes después de que aflorara el affaire,subsisten aún muchas dudas sobre lo ocurrido. Se trata de un caso excepcional - supuso pérdidas por 4.900 millones, tras haber generado para la entidad unos beneficios de 1.400 millones en el 2007- tanto por su magnitud como por la trascendencia del momento - el fantasma de las subprime atenaza el mundo financiero-, pero se cometen muchos delitos cada día que no llegan a ver la luz.

Se calcula que un 43% de las empresas en todo el mundo son víctimas al cabo del año de algún tipo de delito económico que les inflige pérdidas. Ésa es la conclusión del Informe sobre el delito económico que cada dos años realiza a nivel mundial (40 países) PricewaterhouseCoopers (PwC). Con respecto al anterior estudio, el dato que se revela más destacado es que, mientras se mantiene el porcentaje de empresas afectadas, crecen fuertemente las pérdidas por delitos económicos, concretamente un 40%, pasando de 1,18 millones de euros a 1,66 de media por empresa encuestada (5.400). ¿A qué se deben estos volúmenes?

Al margen del crecimiento de la actividad, "hay más herramientas para detectar fraudes y una mayor transparencia en las empresas, por lo que los fraudes se detectan hoy con más facilidad que hace un par de años", explica Enrique Bujidos, responsable del área de reestructuraciones y servicios forenses de PwC en España. El crecimiento, pues, no es sólo porque aumenten los delitos, sino por la llamada "paradoja de los controles del fraude", es decir, a más controles, afloran más delitos.

El informe explica que los delitos afectan a todo tipo de compañías, aunque en mayor proporción a las grandes. Concretamente en un 62% de las empresas con más de 5.000 empleados y un 32% a las de menos de 200. También por sectores está muy extendido, siendo las aseguradoras y las empresas de distribución las más afectadas, un 57%, seguidas de las empresas públicas y la Administración, un 54%, y los fabricantes de automoción, un 44%.

Según Bujidos, la mayoría de los datos que aparecen en el informe son aplicables a la realidad española. Así, por ejemplo, el perfil de los defraudadores responde en un 85% de los casos a varones, de entre 31 y 50 años, con formación superior, y un 52%, son ejecutivos altos o medios. Igualmente, las causas más comunes para la comisión de estos delitos son "la avaricia para obtener importantes sumas de dinero, un ritmo de vida superior al que permite el salario y las decepciones frente a la empresa. Como curiosidad, cabe decir que pese a la progresiva implantación de controles de riesgo, un 43% de las empresas detecta los delitos por la vía de las denuncias anónimas. "En muchas empresas, como parte de su cultura, existe un sistema formal de denuncias internas", apunta Bujidos. Frente al éxito del chivatazo, sólo un 19% de las empresas los pillan por auditoría interna.

Con todo, en España aparecen algunas diferencias significativas, sobre todo en el número de empresas que dicen tener fraudes por robo de activos, sobornos o fraudes contables. Resulta que en España es mucho menor. Estamos donde estábamos. ¿Somos aquí unos angelitos? No, responde Bujidos. "Lo que sucede es que en nuestro país hay una gran prevención en hablar de estos temas, que somos mucho menos transparentes, vamos".

De hecho, prosigue, "el prototipo de problemas que afrontamos es el de una multinacional con su subsidiaria en España o una nacional con una subsidiaria regional o local. La lejanía geográfica es un acicate para la comisión de este tipo de delitos. Los casos más habituales son la invención de algún distribuidor donde van a parar productos o los maquillajes contables que llevan a cabo directivos para mejorar las cuentas y obtener así un bonus superior. También cada vez hay más trabajo en el campo de la propiedad industrial, por producción con impago de royalties...".


Corrupción en los países emergentes

El informe de PwC dedica un apartado a la evolución del delito económico en las empresas radicadas en países emergentes, concretamente en los conocidos como E-7 (Brasil, China, India, Indonesia, México, Rusia y Turquía). Las pérdidas globales sufridas por las empresas encuestadas alcanzaron en los países E-7 como consecuencia de los delitos económicos los 1.900 millones de dólares (unos 1.300 millones de euros), lo que representa un 45% del total contabilizado por las empresas preguntadas en todo el mundo. La pérdida media de cada compañía alcanzó los 5,1 millones de dólares (3,5 millones de euros), más del doble de la cantidad registrada por las compañías que no operan en estos países.

En los países del E-7, al menos una de cada cuatro compañías encuestadas - y en algunos incluso la mitad de ellas- admite haber recibido exigencias para el pago de sobornos y muchas de ellas están convencidas de que han perdido oportunidades de negocio frente a competidores que sí habrían aceptado ese peaje para obtener contratos (véase gráfico adjunto).

De hecho, la corrupción y los sobornos, junto a las infracciones sobre la propiedad intelectual, son las mayores preocupaciones de las empresas establecidas en los mercados emergentes. "En muchos de esos países las operaciones de cierto tamaño indefectiblemente pasan por las manos de unas personas determinadas, lo que induce al soborno. De todos modos, no hace falta ir tan lejos...", apunta Enrique Bujidos. Ciertamente en todas partes cuecen habas... Por ello el informe concluye que "aunque las compañías han implantado medidas de control, la mayoría de ellas continúa dudando de cuáles son las fórmulas más adecuadas para afrontar estos riesgos".

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