Cuatro de cada diez españoles opina que una actividad profesional intensa es incompatible con cuidarse, pero se puede hacer ejercicio aún teniendo una agenda apretada. Un ejercicio como caminar logra poner en movimiento todos los músculos y además relaja.

Cuatro de cada diez españoles opina que es incompatible tener una actividad profesional intensa y hacer dieta. Lo piensan el 40,6% de los hombres y el 34,4% de las mujeres; sin embargo, lo niegan taxativamente los médicos y los expertos en nutrición. Llevar una vida saludable y una alimentación equilibrada durante la semana laboral no sólo es posible, también es muy recomendable: evita la obesidad y el envejecimiento.

Los españoles se cuidan muy poco. Y aunque tienen conciencia de lo importante que es adquirir hábitos saludables, no los practican. O al menos no lo hacen con asiduidad: el 15% reconoce que está permanentemente a dieta, o lo intenta varias veces al año, y casi el 50% ha seguido un régimen en alguna ocasión. Pero la mayoría termina por saltárselo. Los gallegos (un 44%) son los que hacen más trampas.

Ésta es una de las principales conclusiones del estudio Siken Bienestar Corporal, que ayer se presentó en Madrid y que ha elaborado un grupo de profesionales de Laboratorios Diafarm.

Los españoles desearían comer correctamente, pero no lo consiguen. Casi un 40% afirma que es imposible compaginar cuidados dietéticos y trabajo, algo que los especialistas niegan.

Según explicó ayer el doctor Jacobo García-Rojas, asesor de la plataforma Siken, para conservar la salud es necesario tener un índice de masa corporal (IMC) inferior a 30 y no olvidar cuatro principios básicos: no fumar, realizar un consumo moderado de alcohol, evitar una vida sedentaria y tomar diariamente cinco raciones de fruta y verdura.

Una alimentación sana debería elegir alimentos que sean fuente de fibra vegetal y ricos en hidratos de carbono complejos, tales como el pan, las verduras, las ensaladas, los cereales, las legumbres y las frutas.

También es conveniente beber agua (mejor fuera de las comidas para no saciarse), dormir entre ocho y nueve horas, evitar el exceso de azúcar (o sustituirlo por carbohidratos) y reducir el consumo de sal.

Las proteínas de una dieta deben suponer un 15% del aporte calórico total diario, no siendo recomendable que sea inferior la cantidad total ingerida a 0,75 gramos al día y de alto valor biológico.

Una de las creencias más extendidas entre la población -un 15% de los españoles lo hacen habitualmente- es la idea de que si se deja de realizar alguna de las comidas se evita el aumento de peso. Se trata de un error. Lo más probable es que durante la siguiente comida se incremente la ingesta de alimentos. Además, esta práctica dispara la secreción de insulina, retiene líquidos y suele provocar, en el medio plazo, diabetes.

La falta de tiempo no es incompatible con el ejercicio. El mejor de todos: andar. Una caminata de entre 20 y 30 minutos ayuda a concentrarse, a descansar mejor y a tener músculos firmes. Es una de las actividades físicas más completas ya que pone en movimiento todos los músculos y contribuye a la relajación.

Ellas piensan que ellos están gordos

La mitad de los españoles están contentos con su peso. La otra mitad, no. Sólo el 5,2% reconoce que su índice de masa corporal es inferior al que le corresponde. Con peso aceptable o sin él, una gran mayoría desearía mejorar alguna parte de su anatomía, en especial, su abdomen, sus caderas y sus muslos. El control del peso no sólo se considera un hábito saludable. Los ciudadanos están convencidos, además, de que es un factor decisivo para tener buena salud.

En general, la proporción de mujeres que hacen régimen es significativamente superior a la de los hombres. Ellas tienen una percepción de la imagen más crítica que los caballeros. Por eso suelen estar más insatisfechas con su peso y también con el de sus maridos. ¿Cree que su pareja necesita perder peso? Un 25% de las mujeres contestó que sí. ¿Y cree su pareja que usted debe perder peso? Sólo un 15% de las féminas contestó afirmativamente.

Por otro lado, todavía hay españoles que siguen poniendo en práctica métodos de adelgazamiento poco recomendables: uno de cada diez recurre a las llamadas dietas milagro y uno de cada siete confiesa estar siempre a régimen. Muchos se saltan una comida. Pero el estudio también confirma que casi la mitad de quienes recurren a estos métodos terminan cansándose. Muchos hacen trampa, sobre todo ellas.

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