El verano ya no concentra los 31 días naturales de descanso para muchos trabajadores. El cómputo anual de horas introducido en algunos convenios colectivos permite distribuir las vacaciones a lo largo de todo el año.

Las vacaciones durante toda la Semana Santa son ya para muchos trabajadores un derecho reconocido en los convenios colectivos. Más del 40% de los trabajadores, según la comisión consultiva del Ministerio de Trabajo, tienen acuerdos en los que se regula la posibilidad de distribuir los 31 días naturales de vacaciones y otros días de permiso durante un periodo más amplio que el tradicional de agosto.

Un buen número de empresas funcionan a medio gas desde el lunes pasado y hasta el martes, según indicó Vicenç Mauri, vicepresidente de Pimec. "Últimamente --indicó-- es muy frecuente que los trabajadores no agoten las cuatro semanas de vacaciones en verano y se guarden una para disfrutar en Semana Santa o en Navidad". En cambio, no se acostumbra a cerrar ni siquiera el jueves, aunque sí se puede aplicar el horario intensivo propio del viernes para dar la tarde libre.

Esta flexibilidad es posible gracias a que los convenios han incorporado en los últimos años el cómputo anual del tiempo de trabajo. Sin embargo, la distribución flexible no se da en el comercio, en el que los empleados tendrán que trabajar el jueves y el sábado con el horario habitual.

La autorregulación del calendario llega al extremo de agrupar fiestas para evitar abrir y cerrar las empresas varios días seguidos. Es lo que sucede en el macropuente de la Purísima y la Constitución, en el que algunas fábricas trabajan uno de esos festivos y concentran las fiestas al principio o al final de la semana.

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