Ver que no renuevan a un compañero o que despiden a otro y que nadie explica nada dispara los rumores y hunde la confianza en la compañía. El trabajador a menudo es el último en enterarse de qué pasa en su propia empresa.

Iba en autobus hacia el trabajo, de madrugada porque entraba en el turno de las siete, cuando me llamó un compañero al móvil. ´Oye que he oido por la radio que La Vanguardia dice que cierra la empresa´. En la fábrica también lo habían oido pero nadie sabía nada. Hasta que llegaron los directivos y convocaron a toda la plantilla a una reunión a media mañana y nos anunciaron el cierre".

Este caso, de una multinacional de la electrónica, es extremo pero no inusual. Muchas veces los trabajadores son como los cónyuges ante una infidelidad: los últimos que se enteran de lo que pasa en su empresa, incluso de decisiones que les afectan tan directamente como su propio despido.

"A veces la empresa tiene limitaciones legales para informar a sus trabajadores, por ejemplo en el caso de las que cotizan en bolsa; otras veces, cuando hay negociaciones en marcha, por ejemplo, no se puede comunicar nada porque si no se alcanza un acuerdo simplemente no hay nada", señala Ignacio Raich, director de comunicación de Randstad. Raich, que ha impartido cursos de comunicación corporativa en varias universidades catalanas, recuerda sin embargo que tener un empleado informado "es clave para tener un empleado motivado", y que cuando las cuestiones le atañen directametne es ya "una cuestión de respeto a la persona".

Un estudio de la consultora Krauthammer señala que los empleados consideran que estar informados de la visión y la estrategia de la empresa es el tercer factor que más influye en que los trabajadores confíen en su empresa, por detrás de el cumplimiento de las leyes y el pretigio social de la compañía.

Manel García Biel, secretario de comunicación de CC. OO., explica que "en algunas empresas los directivos aún creen que el liderazgo equivale a no tener que dar explicaciones". Esto lleva a que en momentos de ajustes, como los actuales, "el trabajador empieza a ver que a un compañero aquí no le han renovado el contrato o que a otro le han despedido. Y que nadie explica nada. Eso crea inquietud y angustia, por encima incluso de la preocupación que la situación merecería".

García Biel recuerda que "antes los trabajos eran para toda la vida así que la información sobre la marcha de la empresa quizás no le preocupaba tanto. Pero ahora hemos visto que gigantes, como Banesto o La Maquinista, también caen. Alguien puede creer que tener a la gente desinformada y nerviosa la hace más dócil; pero en realidad en esas circunstancias es dificil tener la cabeza en algo que no sea la preocupación por el futuro".

A donde no llega la información, en la empresa llegan los rumores. Raich considera que "somo seres comunicativos, que queremos sabler, y si la información no está disponible la buscamos: los rumores son inevitables. Y la mejora medicina para evitarlos es la transparencia". Internet, además, favorece su expansión como nunca antes. "Los trabajadores participan en blogs, en foros, en redes sociales, donde buscan información y donde explican historias. Hay que asumir que la información saldrá, y que siempre será mejor si la gestionas tu".

Según un estudio de Randstad sobre la comunicación en la empresa, los empleados prefieren el mail para recibir información sobre la evolución normal de la empresa, mientras que si hay circunstancias extraordinarias prefieren que se organicen reuniones para explicarla. Cuando se trata de cuestiones que les afectan muy directamente se hace imprescindible comunicarla sen una reunión personal.

García Biel señala que "las empresas suelen dar mucha información instrumental al empleado, sobre lo que tienen que hacer, o sobre nuevos productos. En cambio no explican su estrategia o las reorientaciones del negocio: el porqué de lo que están pidiendo a la plantilla. Por ello para los sindicatos es prioritario conocer la estrategia empresarial y poder explicarla a la plantilla: esto permite motivar a la gente y pedirle sacrificios si hace falta". Para el sindicalista "aún hay gente que cree que retener la información da poder. Pero hoy es cada vez más dificil: si no sale por un sitio saldrá por el otro".

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