Un estudio de las universidades de Michigan y Florida demuestra que ser una persona popular entre los compañeros ayuda en el ámbito profesional. Los empleados más valorados socialmente reciben un trato más favorable de sus jefes y compañeros.

Si se preguntara a un niño en edad escolar quiénes son los chavales más populares de su clase, posiblemente tardaría apenas unos segundos en ofrecer el nombre de al menos un par de compañeros. Pero, ¿y si se hiciese la misma pregunta a un profesional adulto? ¿Sabría distinguir quiénes son los colegas más populares de la oficina? Y aún más difícil: ¿sabría decir si sus compañeros de trabajo le consideran una persona popular?

La importancia de ser o no ser una persona popular no se acaba en la época escolar. Brent A. Scott y Timothy A. Judge, profesores de Dirección en las universidades de Michigan y Florida (Estados Unidos), respectivamente, han publicado un estudio que analiza el impacto de la popularidad en el entorno laboral. La investigación señala que la mayoría de trabajadores de una misma empresa coincide a la hora de señalar quiénes son los miembros más "populares", "aceptados", "conocidos", "admirados" o "socialmente visibles". Incluso aquellos compañeros que desde el punto de vista personal tienen una relación de rechazo con los empleados más populares saben reconocer que son estos los que gozan de un mayor prestigio en la empresa.

El estudio muestra también que los empleados mejor considerados reciben un trato más favorable de sus propios compañeros, lo que según los autores se explicaría por el interés de los demás colegas en mantener una buena relación con el trabajador que de algún modo consideran más poderoso en la empresa y que, por tanto, puede serles útil en el futuro. Sin embargo, el impacto laboral de la popularidad no es idéntico en todas las empresas: así, según el estudio, la popularidad influye menos en el comportamiento de los trabajadores de organizaciones donde la interdependencia del trabajo es elevada, como por ejemplo el sector sanitario.

"Cualquier acción que haces en tu trabajo impacta en tu propia reputación - advierte José Luis Álvarez,profesor de Política de Empresa en Esade-.Las empresas son cada vez más abiertas y los sistemas de relaciones más complejos, por lo que todo se acaba sabiendo. Algo tan simple como una expresión malhumorada o no devolver un favor a un compañero puede afectar mucho a la reputación de un empleado". Según el profesor, este factor puede afectar incluso a las posibilidades de promoción del trabajador. "Del mismo modo que los profesores suelen invertir más tiempos en los mejores alumnos, los jefes suelen prestar atención a los subordinados de los que tienen más referencias positivas", explica Álvarez. Las consecuencias se aprecian especialmente, según el profesor, en "aquellos sectores donde la imagen y los intangibles son más relevantes, como los servicios profesionales".

Sebastián Reiche, profesor de Dirección de Personas en las Organizaciones en Iese, recuerda que la popularidad "significa que una persona tiene relaciones sociales con muchos compañeros, y eso tiene beneficios como el acceso a informaciones y conocimiento, por ejemplo para lograr sus objetivos. Además - apunta el profesor-,ser popular significa que muchos compañeros interactúan contigo de manera que les puedes influir en sus decisiones o ideas". El propio Reiche ha hecho estudios sobre directivos expatriados que demuestran que los que tienen una mayor red social "tienen mejores prospectos de promoción y ascenso de carrera porque sus contactos pueden actuar como mentores de carreras y pueden presentarles a otros personas influyentes".

En cuanto a las posibles desventajas de la popularidad, Reiche opina que el trabajador "pierde el sentido sobre cómo está percibido realmente por los demás y el consenso que establece puede ser superficial, lo que podría resultar en conflictos escondidos que siguen existiendo bajo de la superficie. Además, un tratamiento demasiado positivo de los demás puede aumentar una sensación de ser invencible y un heroísmo falso". Por otro lado, Reiche recuerda que "hay un límite natural a la cantidad de contactos sociales cercanos o fuertes que una persona puede tener porque se necesita mantener estos contactos de manera regular. Al tener una red social grande, se necesita mucho tiempo para cuidar contactos, lo que no se puede utilizar para otros tareas".

La popularidad también tiene relevancia para los profesionales que ocupan posiciones de mando. "La influencia de un líder está afectada por la relación que tiene con sus empleados: si esta relación no existe no se pueden tomar decisiones difíciles, establecer consenso, recibir apoyo y ser aceptado - explica Reiche-.No obstante, ser popular puede impedir dar feedback negativo, porque el líder no quiere perder su popularidad y también hay riesgo de que no se tomen ciertas decisiones por ser impopulares".


Ganarse a los colegas

Aunque hay profesionales que, por su carisma, parecen ser admirados por sus compañeros sin apenas esfuerzo, el profesor del Iese Sebastián Reiche opina que determinadas competencias y comportamientos pueden ayudar a cualquier trabajador a ganar popularidad en su entorno laboral. Algunas de las claves, segúneste profesor, pasan por saber escuchar activamente a los compañeros, demostrar empatía, organizar eventos para socializar fuera del entorno de trabajo, mostrar humildad, establecer una cultura de confianza, delegar responsabilidad y darse cuenta de los competencias de los demás, y celebrar y alabar los éxito de los compañeros.

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