Introvertidos, extrovertidos, viscerales, intelectuales... un estudio realizado entre 378 directivos españoles de distintos sectores dibuja el mapa de la diversidad intangible en nuestro país.

No existen recetas mágicas para hacer que un equipo funcione, pero conocer y entender la diversidad intangible es uno de los puntos claves para encajar las piezas y hacer que el grupo marche correctamente. Si este equipo es además el comité de dirección, la importancia es aún mayor. Según un estudio realizado por la consultora Eurotalent –que se incluye en el libro de Juan Carlos Cubeiro y Marta Romo El jardín de Babel- con cuarenta y dos equipos directivos de empresas de diferentes sectores y un total de 378 ejecutivos, las personas con un estilo de relación extrovertido abundan en estos entornos.

Los ingredientes de la personalidad que se miden son las creencias, motivaciones, autoimagen y valores de cada profesional, que bien encajados son los que permiten que un grupo trabaje bien, de forma compenetrada y eficaz.

Mapa diversidad

Según el estudio de Eurotalent, existen nueve tipos de personalidades en los equipos directivos:

  • Emocional equivertido: 34%
  • Emocional extrovertido: 18%
  • Intelectual extrovertido: 14%
  • Visceral extrovertido: 11%
  • Intelectual introvertido: 9%
  • Visceral introvertido: 6%
  • Intelectual equivertido: 4%
  • Visceral equivertido: 4%
  • Emocional introvertido: 1%

Los profesionales extrovertidos son mayoría en los comités de dirección. Este resultado es muy lógico teniendo en cuenta que son personas que tienden a relacionarse más con los demás. Esto también confirma la teoría de la importancia de las redes y de las relaciones personales a la hora de promocionarse en los entornos empresariales.

Las personas extrovertidas son las que dedican más tiempo a estar con otros, prefieren estar acompañados que permanecer a solas; se dejan ver, se hacen notar, participan, tienden a ser más protagonistas en reuniones, tanto formales como informales. Las últimas posiciones están ocupadas por los perfiles más sumisos o retraídos, personas que no suelen entrar en discusiones ni hacerse notar.

Cabe destacar el alto porcentaje de directivos con perfil emocional equivertido (34%), que son profesionales orientados al éxito, que dan importancia a su profesión, a su imagen y a la consecución de resultados. Estas características les convierten en candidatos idóneos para ocupar puestos de responsabilidad, ya que valoran el reconocimiento, el puesto o rol ocupado y la autonomía para tomar sus propias decisiones y asumir responsabilidades. Son personas muy versátiles, camaleónicas; saben estar en diversos entornos, adaptando su manera de vestir, e incluso, su comunicación. Son personas que saben venderse, tienen grandes expectativas sobre sí mismos y trabajan duro para conseguirlas.

Con un 18% siguen los emocionales extrovertidos que junto con los intelectuales extrovertidos (14%), son los perfiles que mejor se desenvuelven con otras personas, los que mejores habilidades sociales han desarrollado.

A continuación, los viscerales extrovertidos (11%) son personas lanzadas, con cierta autoridad personal; el típico perfil de emprendedor que tiene una idea y hace todo lo posible por ejecutarla. Son los profesionales más activos, con más energía, aunque, curiosamente, no son personas estrategas, sino más bien orientadas al corto-medio plazo, muy resolutivas.

Intelectuales

Tras los perfiles más orientados a la interacción con otros y a la consecución de resultados, encontramos a los más racionales: los intelectuales introvertidos, con una presencia en comités de dirección del 9%. Esto tiene mucho que ver con el peso que todavía se da a la inteligencia no emocional en nuestra sociedad. Este perfil es especialmente bueno en términos de estrategia, visión a largo plazo y capacidad analítica. Por el contrario, es más individualista y no disfruta poniendo en juego sus habilidades sociales.

Después se sitúan los viscerales introvertidos, los más ejecutores, perfeccionistas y reformadores. En ocasiones son incómodos en los equipos por su exigencia propia y ajena y por su preferencia por trabajar solos.

En las últimas posiciones se encuentran los perfiles más ansiosos, el tipo intelectual introvertido, con muchos miedos e inseguridades creadas por ellos mismos, que no suelen tener claro el futuro por el miedo a lo desconocido. Con un 3% el visceral equivertido, personas sumisas que actúan en función de los demás, con pocas ambiciones sobre sí mismos y más orientados a satisfacer las demandas de los demás.

Por último, con un escaso 1% los emocionales introvertidos, personas creativas y caóticas, que no disfrutan con tareas rutinarias y que están más orientados a la calidad que a la cantidad. Este tipo de perfiles no disfrutan en entornos competitivos, ya que no pueden poner de manifiesto sus habilidades y no soportan el estrés.

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