El nuevo ministerio arranca sólo con una secretaría general y la Delegación de Violencia de Género. El tan reclamado ministerio de Bibiana Aido existe, pero su presupuesto es limitado y la mayoría de los despachos de sus funcionarios siguen en Trabajo.

"Prometo, por mi conciencia y honor...". Al mismo tiempo, en la calle, unos operarios se preparaban para colocar las nuevas letras doradas, todas en mayúscula: Ministerio de Igualdad. Era el 21 de abril y la imagen valía más que un nombramiento. Nunca unas letras habían anunciado tanto para decenas de asociaciones feministas. El tan reclamado ministerio existe, por primera vez en España, y tiene su sede en la calle de Alcalá, donde estuvo ubicada la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones: un lustroso edificio de mármoles un tanto funerarios que en sus plantas nobles bordea un patio interior luminoso donde apenas hay ahora unos geranios tristones.

Una llamada al número de información de Telefónica revela aún las dificultades para ir levantando un ministerio.

-¿El Ministerio de Igualdad? Por ese nombre no me viene nada...

No, todavía no hay una línea telefónica registrada para eso y si se escribe en Google Ministerio de Igualdad lo primero que sale es Maripuchi y su mundo. Aún no hay página web. Gajes del inicio.

En la toma de posesión de la ministra, Bibiana Aido, las letras aún no estaban puestas en la fachada y los informáticos se empleaban en dar vida a unos ordenadores en los pasillos. Hay que imprimir carteles, ya están las letras en la cartera de la ministra, faltan los membretes de los sobres, meter y sacar muebles, colocar alfombras. Aún falta mucho de todo esto; de hecho, la mitad del ministerio trabaja todavía donde antes estuvo la Secretaría de Políticas de Igualdad y la Delegación de Violencia de Género (en la sede del Ministerio de Trabajo). Esos son los funcionarios y el presupuesto (algo más de 43 millones de euros) que hereda el nuevo ministerio, por ahora. Ahí está incluido el monto que recibe el Instituto de la Mujer y falta el que se adjudica al Instituto de la Juventud.

No habrá crédito extraordinario este año, a pesar de que un ministerio no es una secretaría general. Su estructura ha crecido, incluye el gabinete de la ministra, una subsecretaría, una secretaría general técnica y otras dos, contra la Discriminación y para el Empleo, esta última sin titular todavía. El dinero extra que hace falta saldrá de la sección 31 de los presupuestos, una partida sin adjudicar para gastos imprevistos, explican en Economía y Hacienda.

La semana que viene, los sindicatos esperan reunirse con la subsecretaria, Concepción Toquero, para definir las nuevas necesidades. "El funcionariado vendrá fundamentalmente del Ministerio de Trabajo, pero hay que pensar en ampliar plantilla porque hay áreas que reforzar. Lo primero que suele hacerse es un concurso de traslado para los funcionarios que estén excedentarios en otros sitios. Sólo eso puede llevar de dos a tres meses. Es lógico, se está creando un ministerio, creemos prudente dar un margen", explica el secretario del sector de la Administración General del Estado en Madrid de la UGT, Fermín Arias.

En esa reunión se tratará también de las necesidades de material de oficina, para que el aspecto del ministerio no sea el del primer día, que más parecía un hospital saqueado.

El nuevo delegado para la Violencia de Género tiene un despacho provisional (más que otros) y un piso en Madrid, aún inexistente. "Estoy todavía con la maleta, el AVE y el Cercanías a diario entre Jaén y Madrid, creo que la semana que viene ya me instalaré", dice Miguel Lorente. "Esto no ha parado, hay que resolver cuestiones puntuales. En dos semanas nos cambiaremos al nuevo ministerio", añade.

Así andan todos. Los servicios de prensa de la ministra acumulan peticiones de entrevistas y de reportajes de medios de comunicación de todo el mundo, pero Aido quiere antes comparecer ante el Congreso para explicar la política que llevará a cabo. Ya se la puede ver en alguna televisión y hace unos días visitó a los responsables sindicales y al jefe de la patronal, un primer contacto del que salieron los inicios de futuras colaboraciones para el empleo femenino, en franca desventaja aún.

A las organizaciones de mujeres les preocupa la cuantía del presupuesto de este ministerio para acabar de creerse la voluntad del Gobierno de impulsar las políticas de igualdad. Más de 30 asociaciones han firmado sendas cartas para Aido y Zapatero en las que piden "presupuestos muy superiores" a los 43 millones que heredan, y que se ponga en marcha cuanto antes el Consejo de Participación de la Mujer, un foro previsto por la Ley de Igualdad y donde todas tendrían voz.

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