La multinacional de ascensores Schindler ha incorporado en el último trienio 300 profesionales por año. Un personal técnico procedente de la Formación Profesional que, nada más entrar en la compañía, es sometido a un intenso entrenamiento práctico.

El boom de la construcción que se ha vivido en España en los últimos años ha permitido un fuerte crecimiento de la multinacional de ascensores Schindler, que desde 1995 ha tenido que incorporar en nuestro país a unos 300 profesionales cada año para dar respuesta a las necesidades del negocio.

Además del mercado residencial, la empresa ha participado en algunos de los proyectos emblemáticos de estos años, como la T4 del aeropuerto de Barajas, la Torre Iberdrola en Bilbao y las torres de Plaza de Castilla en Madrid. Han sido años complicados para los responsables de recursos humanos de la compañía con sede central en Suiza, que han tenido que echarle mucha imaginación para hacer frente a la alta rotación que ha caracterizado al sector y ser capaces de detectar y atraer a estos trabajadores, incluso más allá de nuestras fronteras.

Como muchas otras empresas vinculadas a la construcción, Schindler España ha cruzado el charco para seleccionar trabajadores en Colombia y Perú (44 contrataciones procedentes de estos países en 2008).La mayoría de las incorporaciones en la compañía responden a un perfil técnico procedente de la Formación Profesional (FP) que escasea desde hace tiempo en nuestro país. Y es que casi tres cuartas partes de la plantilla de esta corporación en nuestro país son operarios técnicos en montaje y mantenimiento de elevadores.

"Este contexto ha marcado en gran medida nuestra estrategia de recursos humanos y de formación. Porque las escuelas de FP enseñan unos conocimientos, pero no a ser un profesional", explica Alejandra López-Baisson, directora de planificación y desarrollo.

Así, la compañía decidió poner en marcha su propio centro de formación en montaje de ascensores, situado junto a la fábrica ubicada en Zaragoza. Más de 12.000 metros cuadrados dedicados a la formación, en los que se entrena durante 160 horas a cada uno de los nuevos empleados técnicos que llegan a la empresa durante su primer mes.

Después, continúan esta formación práctica con 160 horas más a pie de obra, el cargo de un montador experimentado que hace las veces de tutor. David Porta, jefe de formación de la compañía estima que son necesarios "entre 12 y 18 meses para que un profesional de este tipo alcance un nivel suficiente de calidad y eficiencia".

Todos ellos comienzan como montadores y los mejores, varios años después, pasan a la actividad de mantenimiento, que es donde reside gran parte del negocio de estas compañías y mucho más estable que la de montaje, que depende de forma más directa de la actividad de construcción. Esto es lo que permite que pese la crisis de este sector afecte menos al negocio de la compañía. "Losa efectos se notarán sobre todo el año que viene", prevé Porta.

Cantera de directivos

Esta multinacional también ha puesto en marcha a nivel mundial un programa de formación para gestionar a los mejores talentos de la casa. En el Schindler Career Development Program (SCDP) participan los mejores recién titulados que se incorporan a la compañía y aquellos empleados junior que comienzan a despuntar.

Se les forma para convertirse en los ejecutivos del mañana durante seis años en el caso de las nuevas incorporaciones y cuatro años a quienes ya trabajaban en la compañía. Durante este tiempo tienen un mentor que pertenece al comité de dirección de la empresa y reciben formación presencial en habilidades y diferentes aspectos de la gestión empresarial, tienen que rotar por la red operativa de la firma independientemente del departamento del que procedan y deben trabajar también durante dos años en un país distinto al de origen. En el programa participa la creme de la creme de la corporación en todo el mundo. Actualmente, nueve empleados de la filial española toman parte del SCDP.

Comunicación interna

El último paso en el objetivo de Schindler de convertirse en un empleador de referencia capaz de atraer y retener a los mejores profesionales es la comunicación. En los últimos años ha cambiado la organización mundial de la corporación, han mutado todos los procesos internos y se ha experimentado un fuerte incremento de las ventas y del negocio.

Por ello, la dirección de la compañía quiere ahora volverse hacia las personas. López-Baisson destaca que "queremos mejorar el tono vital de la compañía, mejorar el orgullo de pertenencia y la satisfacción de los empleados y transmitir nuestra cultura".

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