Los extranjeros empadronados en la ciudad de Barcelona subieron el 12% en el 2007, el porcentaje más bajo desde el 2000. Ciutat Vella tiene la mayor concentración (40%), pero los foráneos se dispersan por toda la ciudad.

La inmigración continúa creciendo en Barcelona y ya representa un 17,3% de la población, o sea, 280.817 personas, según los datos del padrón del 1 de enero del 2008. Aunque lo hace a un ritmo estable e inferior al de años anteriores. Durante el 2007, la cifra de foráneos subió un 11,97% (30.028 ciudadanos), el incremento más bajo desde el 2000 si se exceptúa el caso del año 2006, que fue excepcional debido a que cerca de 40.000 personas se dieron de baja por la caducidad del padrón de los residentes extracomunitarios.

Las cifras del padrón municipal permiten ver una fotografía con matices ligeramente diferentes a los de años anteriores, aunque manteniendo la tónica que ya se vislumbraba: ya no hay tanta concentración de foráneos en zonas concretas de la ciudad. Para muestra, Ciutat Vella. En el 2001, este distrito acaparaba el 21% de todos los inmigrantes de la ciudad. Este año son el 14,8%, aunque porcentualmente sigue siendo la zona con más foráneos, el 39,70% de sus vecinos (41.572).

Y aunque por cuarto año el Eixample continúa como el más habitado por inmigrantes (45.825), y Les Corts el que menos (9.165), la presencia de extranjeros ha experimentado incrementos importantes en Nou Barris (14,10% más), Sant Andreu (aumento del 13,40%), Sant Martí y Horta-Guinardó (ambos, 12,80%), distritos del noroeste de la ciudad donde los precios de las viviendas son más bajos, lo que, según el comisionado del alcalde para Inmigración, Daniel de Torres, determina esta dispersión, y más, para aquellos que han conseguido la reagrupación familiar y han buscado un lugar estable.

En este punto, De Torres aplaude la política urbanística llevada a cabo durante los años 80 y 90 de "dignificar barrios periféricos", ya que en su opinión esto ha evitado que las concentraciones en algunas zonas las hayan convertido en guetos y no haya conflictos y sí "equilibrio social".

30.000 MÁS

Los 30.000 nuevos inmigrantes en el padrón, producto de 90.000 altas y 60.000 bajas, no han variado la principal nacionalidad de foráneos que vive en la capital catalana: la ecuatoriana, con 22.943 personas. No obstante, echando la vista atrás, al 1 de enero del 2004, el número de ciudadanos de esta nacionalidad era de 32.946, 10.000 más que ahora, y en el último padrón unos 2.000 más. Este descenso, explica De Torres, se debe a una combinación de un descenso de llegadas, un incremento del número de nacionalizaciones y a una emigración hacia otros municipios del área metropolitana.

Respecto al perfil de los residentes extranjeros en la ciudad se trata de una población joven, la mayoría, entre 25 y 39 años. Solo el 2% de vecinos inmigrantes tienen más de 65 años, mientras que en el conjunto de la ciudad la población que supera esa edad representa el 21% del total. Por continentes, cerca de la mitad son americanos (46%), un 25% de la Europa de los 27 y en menor grado de Asia (17%) y África (7%).

Por sexo, el 52% son hombres, cifra que llega al 75% en los foráneos de Asia Central y al 69% en los subsaharianos. Por contra, la presencia femenina gana en el caso de inmigrantes de América Central (57%). Precisamente de este continente, señala Torres, el municipio ha detectado un gran crecimiento de residentes de Honduras, El Salvador y Nicaragua, algo que asocia al hecho de que a estos ciudadanos, como a los brasileños, no se les requiere el visado para entrar en España.

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