Deseados por las empresas y por los trabajadores, los programas de formación con contrato de trabajo asegurado permiten a las empresas formar profesionales a medida y a los trabajadores les dan formación y experiencia en oficios demandados.

Cuando un trabajador se queda en el paro o un estudiante termina su formación tiene dudas sobre la mejor estrategia para entrar en el mercado laboral. Si no encuentra una oferta interesante, el trabajador puede intentar mejorar sus conocimientos profesionales o hacer prácticas no remuneradas en una empresa, pero nada le garantiza encontrar un empleo. El Departament de Treball, en cambio, impulsa un programa de formación y prácticas con compromiso de contratación para dar formación a medida a las empresas que no encuentran personal. Para el estudiante-trabajador el curso representa un trabajo casi seguro, en esa o en otra empresa, porque le prepara para oficios muy solicitados.

"Para el trabajador es positivo ya que le permite adquirir los conocimientos y habilidades propias de un determinado oficio y, además, le proporciona una experiencia laboral valiosa para optar en mejores condiciones a los diferentes puestos de trabajo", explica César Ruano, director de Recursos Humanos de Yamaha Motor España.

La empresa, por su parte, consigue formar a medida a personal en especialidades difíciles de encontrar como soldadores y sin ningún coste puesto que el curso lo paga la Generalitat. Cada curso dura entre dos y seis meses e incluyen sesiones prácticas para que los participantes puedan desarrollar sus nuevas habilidades.

"En nuestro caso, la formación tiene una parte teórica de unas 40 horas, en las que se explican conceptos técnicos sobre soldadura o pintura, y conceptos de calidad y de prevención de riesgos laborales. El resto de formación, unas 120 horas, se práctica en los talleres", comenta Ruano. Al final del proceso, la empresa y el trabajador firman un contrato laboral de una duración mínima de seis meses. Contando a Yamaha, en 2007 participaron en el programa 500 trabajadores y 30 empresas, como SEAT, Ato o Elecnor, además de las patronales de varios sectores como el metalúrgico. Este año, la fórmula se ha extendido a 130 compañías y 1.700 profesionales.

"El sistema es bueno para las empresas, que pueden formar a sus nuevos trabajadores para que desempeñen funciones para las que no encuentran profesionales, y para los empleados, que reciben formación y logran oportunidades de trabajo", explica Joan Josep Berbel, director del Servei d´Ocupació de Catalunya (SOC), dependiente del Departament de Treball de la Generalitat de Catalunya, que subvenciona el 100% de la formación.

El año pasado, el SOC invirtió dos millones de euros en estas ayudas y en 2008 la cifra ha ascendido hasta los cinco millones. "Para nosotros - añade Berbel- es un programa prioritario porque se trata de colaborar en un tipo de formación que va ligada a la creación de puestos de trabajo. Es positivo también porque va destinado a mejorar la preparación de personas en el paro, que además tienen el incentivo de lograr un empleo. Por otro lado, es un sistema muy flexible para las empresas. Los cursos no están pautados y cada compañía los diseña según sus necesidades".

A cambio, una de las condiciones que la administración requiere a los empresarios es que, tras el programa, se contrate por lo menos durante seis meses al 60% o más de los trabajadores que terminan el curso de formación y aprueban. Si se habla de sectores con una alta temporalidad, como la hostelería o el comercio, esta demanda se rebaja hasta el 40%.

En el caso de Yamaha, la multinacional contrató a 42 de los 44 participantes, lo que supone el 95% del total, con el añadido de que casi dos terceras partes eran mujeres, un segmento social más castigado por el paro. Sobre este compromiso de contratación de la empresa, Ruano concluye que "es coherente que se cumpla con la finalidad de la acción formativa, que no es otra que permitir desarrollar los conocimientos y habilidades aprendidas".


María Dolores Cortés. OPERARIA DE YAMAHA
"La formación es todavía mejor si entras a trabajar en la empresa"

"El programa de formación es bueno y todavía mejor si entras a trabajar en la empresa", relata María Dolores Cortés, operaria de soldadura de Yamaha que participó en los cursos de preparación profesional con compromiso de contrato. "Anteriormente, había trabajado en líneas de montaje en la industria química y electrónica, pero nunca en una de soldadura", explica esta trabajadora que, tras superar el curso, firmó un contrato con Yamaha. "Estoy contenta, pero tienes que valer para hacer esto. Quien se toma la formación en serio y no falta a los cursos tiene más posibilidades de acabar en la empresa".

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