Los desempleados son blanco de muchas promociones comerciales. El auge de estas ofertas pone en alerta a consumidores y a la Administración ante el riesgo de una publicidad engañosa y de un incremento artificial de las listas de demandantes de empleo.

Los desempleados se han convertido en blanco de un número creciente de promociones comerciales. Descuentos en supermercados, en billetes de avión, en los recibos de teléfono y de la luz e incluso en algún balneario. El auge de estas ofertas ha puesto en alerta a organizaciones de consumidores y a la Administración ante el riesgo de una publicidad engañosa y de un incremento artificial de las listas de demandantes de empleo.

La mayoría de las promociones enfocadas a los desempleados tienen filtros para evitar la picaresca y, de paso, a oportunistas que se inscriban como parados únicamente para beneficiarse de los descuentos. Uno de los últimos ejemplos es el de una prueba piloto que ha puesto en marcha Caprabo en los cinco supermercados que tiene en la ciudad de Lleida. Para beneficiarse de un 10% de rebaja en el precio de cualquier producto, es necesario figurar como demandante de empleo durante un mínimo de seis meses. «Queremos ayudar a personas que estén realmente paradas y que lo necesiten», indicaron fuentes de la compañía.

En función del resultado de esta prueba, Caprabo extenderá la oferta a todos sus establecimientos como una forma de responsabilidad social y de «acercarse al cliente y la sociedad, ya que el objetivo no es hacer negocio con un colectivo con ingresos reducidos».

OFERTA AMPLIA / Esta es solo la última promoción disponible para los desempleados. Entre las importantes se encuentran la de Movistar, que desde el 2009 descuenta un 50% en la factura con un límite de 20 euros, así como la congelación de la tarifa eléctrica para los hogares que tengan a todos sus miembros en paro.

Entre las ofertas recopiladas por webs de ayuda a desempleados como portalparados.es y paradosydesempleados.com se encuentran las de Air Europa, que permite cancelar billetes sin coste si su comprador pierde el trabajo; una empresa de Elche que rebaja hasta 650 euros por comprar un traje de comunión; el Spa Auditorium de Madrid, que cobra un 50% menos; un parque acuático de Benicàssim, con una tarifa un 54% más baja, y la exención de algunas cuotas en pólizas de seguro de Sanitas y Mutua Madrileña.

El servicio público de empleo recomienda a las empresas que le han consultado sobre las ofertas para desocupados que introduzca la exigencia de una antigüedad mínima como demandante de empleo para evitar un «efecto llamada» de personas que en realidad no buscan trabajo sino los descuentos, según indicaron fuentes de la Administración.

FALTA DE INFORMACIÓN / La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha recibido ya numerosas peticiones de información sobre estas promociones, que en general «tienen mucha letra pequeña», según destacó la portavoz, Ileana Izverniceanu. «Si exigen muchos requisitos para aplicar los descuentos –aseguró–, es posible que al final te cueste más el collar que el perro». Izverniceanu lamentó la falta de publicidad sobre algunos descuentos en servicios públicos como el bono social para el recibo de electricidad, que hacen que muchos beneficiarios potenciales desconozcan esta ayuda.

Para UGT, estos descuentos tienen una clara finalidad de márketing al intentar captar a un segmento de consumidores. «Las ofertas tienen un componente emotivo muy importante porque desarrollan un vínculo emocional entre el parado y la empresa que puede dar lugar a una fidelidad cara al futuro», advirtió Miguel Ángel Escobar, secretario de Comunicación de UGT.

Los sindicatos siguen reclamando un billete de transporte especial para desempleados en Catalunya que «evite que tengan que sufrir un coste añadido cuando se mueven para buscar trabajo», según Escobar. La Entidad Metropolitana del Transporte de Madrid sí dispone de una tarifa subvencionada para rentas bajas. Para ese colectivo, la tarjeta mensual para moverse por Madrid tiene un precio de 5,5 euros en lugar de la tarifa general de 41 euros.

AYUDAS EN BARCELONA / En Barcelona, los parados sí tienen la ventaja de poder utilizar gratis las instalaciones deportivas municipales y de inscribirse sin pagar nada en cursos organizados en los centros cívicos. Las condiciones que exige el Ayuntamiento son que los beneficiarios lleven inscritos como demandantes de empleo un mínimo de dos meses, que hayan trabajado al menos 10 meses en los tres años anteriores al despido o el final del contrato y que estén empadronados en la ciudad. Hasta mayo, 2.283 desempleados habían utilizado alguna instalación deportiva de forma gratuita y 335 se apuntaron a actividades.

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