El temido polígrafo amenaza ahora con viajar desde los escenarios televisivos hasta el ámbito laboral de cualquier centro que se preste. Ya existen empresas ofreciendo los servicios del uso del polígrafo, especialmente en procesos de selección.

El polígrafo va ganando poco a poco protagonismo en nuestras vidas. Estamos acostumbrados a verlo rodeado de cámaras de televisión y con una función judicial sobre la moral y la forma de ser y actuar de las personas. La televisión española se ha hecho con la fórmula de la popularmente conocida como "máquina de la verdad" para alimentar la morbosidad de unos programas que no tienen más objetivo que ridiculizar al conejillo de indias de turno disfrazado de concursante o a la enésima víctima mediática "maltratada" por la sociedad. Pero el temido polígrafo amenaza ahora con viajar de los escenarios televisivos en dirección al ámbito laboral de cualquier centro que se preste. Empresas como Omnis, llevan más de un año ofreciendo los servicios del uso sistemático del polígrafo, especialmente en procesos de selección de personal o como medio para solventar problemas concretos dentro de las empresas.

En este contexto, son muchos los factores a analizar y a tener en cuenta. Especialmente, los que afectan al marco legal español sobre la utilización de este tipo de métodos. Rocío Molina es poligrafista jefe de Omnis, pionera en España en el servicio a empresas de este tipo de métodos. Rocío deja claro que "en España no existe ninguna legislación que valide la prueba del polígrafo a nivel judicial pero nosotros estamos buscando que esta prueba puede ser cada vez más utilizada en este ámbito como sucede en países como Bélgica, Canadá o en algunos estados americanos". Si bien es cierto que en países como Australia, Israel, Inglaterra o la gran mayoría de estados latinoamericanos el polígrafo es un método muy extendido entre la ciudadanía, en España la cultura del polígrafo como prueba cotidiana para resolver conflictos está en una fase embrionaria.

Esto hace que todavía puedan ser muchas las personas que decidan negarse a la hora de tener que pasar la prueba del polígrafo. "La prueba es voluntaria y cuando alguien se niega a hacerla lo único que podemos hacer nosotros es convencer a la gente de que si no tiene nada que ver con el delito o la conducta indebida de la que se le acusa, el polígrafo es una buena manera de reflejar ante la empresa su honestidad en cualquier asunto", considera Rocío.

Omnis tiene más de un año de experiencia en la prestación del servicio del polígrafo para empresas privadas, gubernamentales o en casos privados. Pero según señala su poligrafista jefe, la principal demanda del servicio proviene del ámbito laboral de las empresas: "Básicamente nos llaman para testear la honestidad de los trabajadores de una empresa ante una situación conflictiva como pueden ser robos o fraudes dentro de la misma. También puede servir para aclarar casos de acoso laboral y de acoso sexual". Según Rocío, otros de los servicios que tiene más éxito son los relacionados con la evaluación pre-empleo de las empresas. "En procesos de selección de personal más del 70% de los candidatos oculta o distorsiona algún dato relevante sobre su persona o su historial. El polígrafo es un buen instrumento para detectar las intenciones del candidato o hacer una evaluación pre-empleo más completa", afirma.

El poder de la televisión

Según la especialista cada vez se darán más casos de empresas que demandarán este tipo de servicios para prevenir riesgos en su estructura humana y poder contar así "con un personal altamente fiable". Ejercer de poligrafista no es fácil. Se necesitan más de siete años de experiencia en sectores privados y gubernamentales para posteriormente hacer estudios de poligrafista certificado que tiene que ser validado por la American Polygraph Association. Unas exigencias que contrastan con lo que estamos acostumbrados a ver en televisión cuando se usa esta técnica. "Lamentablemente en España hay un tipo de programas en los que se juega con el polígrafo y eso hace que se distorsione nuestra imagen profesional y que la gente asocie este sistema con un juego o con algo que es peyorativo", concluye Rocío.

La evaluación poligráfica que se realizan en empresas como la suya dura aproximadamente dos horas y consta de tres etapas en las que solo están presentes poligrafista y examinado. Su precio, más de 700 euros. Su fiabilidad, un promedio del orden del 98% según estudios realizados por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos o por distintas universidades e instituciones. Su valor moral y eficacia es algo que deberán juzgar ustedes mismos.

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