El pesimismo llega a los futuros médicos de cabecera: un año más, no se han cubierto las plazas de formación en la especialidad. Algunos ven en este desinterés de los jóvenes titulados un signo del fin de la especialidad.

Los médicos de familia están en crisis. Llevan tiempo quejándose de que no se sienten valorados, ni bien pagados, y que están están desbordados de trabajo y eso empeora la atención a los pacientes. En la atención primaria, el dominio de la medicina de familia y comunitaria, se repiten las movilizaciones en los últimos años. El pesimismo llega a los futuros médicos de cabecera: un año más, no se han cubierto las plazas de formación en la especialidad. Algunos ven en este desinterés de los jóvenes titulados un signo del fin de la especialidad.

En la asignación de plazas de médico interno residente (MIR) de formación de los licenciados en Medicina en las diversas especialidades, el mes pasado, de las 1.859 plazas de medicina de familia de España quedaron vacantes 253, el 13,6%. No sucede esto en ninguna otra especialidad asistencial, pero en medicina de familia es el tercer año que ocurre, aunque se va reduciendo el peso de medicina familiar en el MIR.

La evidencia de que a muchos nuevos médicos no les interesa la medicina familiar contrasta con que es la especialidad mayoritaria, porque constituye la base de la sanidad pública, y con que hoy ofrece una salida laboral segura, dado el aumento de la demanda asistencial y la falta de médicos.

"La situación nos preocupa mucho. Muestra que la especialidad está muy desprestigiada, pero si no se forman suficientes médicos de familia, y ya no sobran, en unos pocos años se prevé un gran déficit, cuando el médico de familia tiene cada día más funciones en la sanidad pública. Se resentirá el sistema", apunta Josep Espinasa, portavoz de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (Camfic) y médico en un centro de atención primaria (CAP) de Granollers.

"El médico de familia no desaparecerá aunque la especialidad afronte dificultades", tranquiliza el cirujano Moisés Broggi desde el observatorio que suponen sus 100 años de vida y haber visto evolucionar la profesión. Recuerda que el médico de familia es básico, pues tiene una visión integral de la salud del paciente.

"El médico de familia es el arquetipo de médico; si el modelo ya no atrae a muchos jóvenes, da que pensar. Puede ser porque el sistema organizativo en que tra baja es erróneo y su modo de retribución perverso, porque no gana más quien trabaja más o mejor", afirma Miquel Bruguera, presidente del Col · legi de Metges de Barcelona. Bruguera sostiene que el médico de CAP tiene poca autonomía. "Es el que más ha padecido la funcionarización de la profesión", dice. Algunas de sus propuestas, a través del Consell de la Professió Mèdica, son la base para reformar el sistema.

Así, el Departament de Salut ha lanzado un plan de atención primaria que, aunque busca reorganizar los servicios para afrontar la demanda asistencial en un contexto de falta de médicos, también promete dar mayor autonomía a los médicos. Y se estudia cómo pagar más a quien atiende a más enfermos o más complejos.

Patricio Martínez, secretario general del sindicato Metges de Catalunya (MC), apunta que no es el salario lo que hace que los jóvenes médicos prefieran otras especialidades (la base salarial es la misma para un médico de CAP o de hospital en Catalunya, aunque estos acaben ganando más, por las guardias o porque tienen más opciones de empleo en la sanidad privada). Sí les influye, según Martínez, que la carga de trabajo es muy grande, incluye mucha burocracia y tiene poco aprecio social y profesional.

Se considera que va en detrimento del médico de familia la preponderancia de las especialidades hospitalarias (cirugía, cardiología...). "Aunque se diga lo contrario, el sistema sanitario español sigue teniendo como centro el hospital. Hasta en las series televisivas triunfan más los médicos de hospital", dice Martínez.

En la carrera de Medicina, la medicina familiar es marginada frente a las especialidades de hospital, se queja Espinasa. Miquel Vilardell, vicerrector de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y ex decano de su facultad de Medicina, confirma que la medicina familiar está alejada de las facultades españolas, lo que incide en un menor prestigio profesional y aprecio por los alumnos.

Los médicos de cabecera cuentan menos en la facultad, pues en los concursos de méritos pesa la investigación y publicación científica. "Este médico tiene un campo muy amplio y le es más difícil que a otros especialistas profundizar y publicar", dice Vilardell. Aboga por ofrecer líneas de investigación a los médicos de familia y cambiar los sistemas para facilitar su acceso a la docencia.

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