Salario y jornada, los primeros platos de la negociación colectiva, dejan paso a la conciliación y a la igualdad. Los convenios colectivos se han transformado mucho en España desde que se pusieron en marcha, en los años cincuenta del pasado siglo.

Son el recetario de las relaciones laborales que mantendrán empresa y trabajadores durante unos años, cada vez más. Con cláusulas muchas veces desconocidas para la plantilla, pero que son su salvaguarda en caso de conflicto con el empleador. El 80% de los trabajadores españoles los tenemos, aunque la mayoría no echamos mano de ellos hasta que no nos es imprescindible. Los convenios colectivos se han transformado mucho en España desde que se pusieron en marcha, en los años cincuenta del pasado siglo, según recuerda Marcos Peña, presidente del Consejo Económico y Social (CES).

Peña muestra su sorpresa al rememorar cómo en 1890, en el primer Congreso Obrero de París, se reivindicaba la jornada laboral de ocho horas, tal y como ocurre hoy, casi un siglo y cuarto después. Visto así, es como si nada hubiera cambiado desde entonces y nada más lejos de la realidad. Para empezar por el propio papel de los negociadores: "Si antes los sindicatos sólo reivindicaban, hoy gestionan esas reivindicaciones"; la negociación colectiva se ha vuelto abierta y no se acaba con la firma del convenio. En definitiva, se ha profesionalizado, asegura.

Tanto como para que, además, no sean sólo los representantes de los trabajadores los que presenten sus peticiones; las empresas también se están acostumbrando a poner sus cartas sobre la mesa, elaborando lo que en este mundillo se denomina "plataformas".

A veces se trata de solicitudes tan extensas que no queda más remedio, señala Álvaro Murga, director de Relaciones Laborales de Iberdrola, que agruparlas. "Cuando negociamos el convenio, los siete sindicatos de Iberdrola presentaron su plataforma, con un total de 270 peticiones diferentes. La empresa las tradujo en sólo seis o siete temas importantes, entre los que incluyó también sus necesidades, elaborando una plataforma única", explica.

Y es que estos pactos que rigen las relaciones laborales y que se convierten en ley tras firmarlos el comité de empresa y la dirección, se redactan después de un largo tira y afloja que expertos de dilatada trayectoria negociadora como Miguel Cuenca Valdivia, presidente de Cusan Abogados, aseguran que puede prolongarse entre ocho meses y un año. Pero no importa, al menos cuando existe un convenio anterior, que se prorroga de forma automática para que la costumbre haga el resto y los trabajadores sigan protegidos. La tardanza en la negociación y en el inicio de ésta son dos constantes.

En los cuatro primeros meses de este año se han registrado en el Ministerio de Trabajo 2.731 convenios colectivos en España, que afectan a 765 empresas y a más de seis millones y medio de trabajadores. La mayoría de ellos son renovaciones de pactos anteriores, que tienen dos o tres años de vigencia, señala Martín Borrego, del departamento de Relaciones Laborales de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). Entre los sectoriales rubricados y que representan a un mayor número de empleados destaca el convenio textil-confección, y entre los de empresa, esta semana se han firmado el de Endesa y el de Red Eléctrica.

Quedan todavía un 57% de los convenios de 2008 por sellar, según los datos que maneja la patronal. Entre ellos, los de actividades como construcción, grandes almacenes, químicas, autoescuelas, aseguradoras, prensa... Y está a punto de firmar El Corte Inglés (ya ha alcanzado un preacuerdo) y Telefónica ha iniciado las primeras reuniones para conseguirlo.

Cada año se negocian unos 5.000 convenios en España aplicables a unos 10 millones de trabajadores. El 75% son de carácter empresarial, en tanto que el 20% son provinciales y el resto se reparte entre autonómicos y estatales. No obstante, los provinciales agrupan al 50% de los empleados nacionales, según los datos del CES.

Y, aunque sean normalmente un reflejo tardío de lo que ocurre, los efectos de la crisis económica se van a dejar notar en ellos este año, al menos en algunos. Según el representante de la CEOE, las situaciones de crisis sirven para que se "descuelguen del convenio las empresas en dificultades. Es lo normal aunque, de momento, no se está notando más que habitualmente". Sin embargo, Rita Moreno, adjunta a la secretaría confederal de Acción Sindical de Comisiones Obreras (CC OO), opina que ya "hay convenios en los que se van perdiendo derechos, segregando plantillas... Ahora que las condiciones económicas flaquean, la subida salarial es reducida en la automoción, que la está negociando por debajo de la media; el comercio, la hostelería o el sector agroalimentario".

La contención salarial es la forma de combatir la inflación por parte de los sindicatos y los trabajadores, que desde 2000 han pactado incrementos que no llegan al 3%, señala Marcos Peña; sin incluir las cláusulas de revisión de que disponen el 74% de los pactos para que los empleados no pierdan capacidad adquisitiva ante crecimientos altos de la inflación. Miguel Cuenca asegura que convenios sectoriales, como el del yeso, la madera o la construcción, van a ser complicados de negociar por la crisis y la contención salarial que exige.

A pesar de que los históricos caballos de batalla de la negociación colectiva, el salario y la jornada, sigan ahí, llevándose la parte del león en las discusiones, lo cierto es que ya no ocupan el mayor número de horas de reunión. Otros temas van cogiéndoles el testigo. Las novedades principales son, según Cuenca, las que afectan a la conciliación y a la igualdad. Y se están traduciendo en acuerdos de jornadas flexibles, con distintas horas de entrada y salida que permitan que el empleado pueda, por ejemplo, ir a recoger a sus hijos al colegio o que los padres dispongan de horarios adaptados hasta que sus niños cumplan nueve años, añade.

Según los datos que maneja CC OO, la jornada anual se ha recortado en más del 25% de los convenios colectivos. Un buen ejemplo es el caso de Iberdrola, que desde finales de 2007 ha incorporado entre 8.000 de las 9.000 personas de su plantilla la jornada continua de 7.30 de la mañana a 15.30 de la tarde y ha conseguido con ella, según Álvaro Murga, disminuir un 20% el absentismo en Madrid, Bilbao y Valencia, que la productividad aumente ante la mayor motivación de los trabajadores y que 70 empleados que disfrutaban de reducción de jornada pidan jornada completa.

Las mejoras también han llegado a los permisos remunerados (se ha incorporado el de paternidad) y a las excedencias, que en algunos casos se prolongan muy por encima de las que reconoce la ley, hasta seis u ocho años. Por ejemplo, hay convenios que establecen mayor duración de los permisos para los inmigrantes o que equiparan a las parejas de hecho con los matrimonios a la hora de tomarlos, como sucede en el sector textil, la industria química, la banca o en el convenio que acaba de firmar Endesa, señala Rita Moreno. También van en aumento los días de vacaciones y de libre disposición o el mayor control del empleado sobre su horario, añade.

Pero si hay algo que ha cambiado en la negociación colectiva en los últimos años es que la igualdad ha dejado de ser el "patito feo" para adquirir carta de naturaleza, afirma el presidente del CES. La Ley de Igualdad ha supuesto que hoy el 57% de los convenios colectivos recojan cláusulas antidiscriminación y muchas acciones positivas en el acceso, la promoción o la estabilidad de las mujeres en el puesto de trabajo, continúa la portavoz de CC OO. Y añade que los convenios de la industria textil, la química y de la perfumería son pioneros en la contratación preferente de mujeres y la equiparación de sus sueldos a los masculinos, como asegura la Unión General de Trabajadores (UGT), que pasa con el pacto que están negociando el comité y la dirección de El Corte Inglés.

La prevención de riesgos laborales y del acoso moral en el trabajo son otros de los puntos nuevos que están incluyendo los convenios colectivos, según Martín Borrego. El de la construcción ha introducido la formación continua y otra novedad, según UGT, el carné que acredita la formación de los empleados.

Con novedades o sin ellas, lo cierto es que los acuerdos más difíciles de gestar son "los de aquellos sectores o empresas con problemas de empleo, en los que hay que gestionar el excedente de trabajo", indica el presidente del CES.

Hay convenios conflictivos, sobre todo entre los que negocian las empresas, tal como reflejan los datos del SIMA (Servicio Interconfederal de Medición y Arbitraje). Y aunque los problemas se vayan haciendo cada vez más complejos, como los propios pactos, continúan afectando principalmente al salario y a la jornada, señala Martín Borrego, representante de la patronal en este servicio que resuelve el 37% de los conflictos que le llegan. Compañías químicas, de telemarketing y grandes almacenes son las que acuden más frecuentemente a este arbitraje. Y también hay convenios colectivos que se incumplen ante los ojos de una Inspección de Trabajo que está bloqueada, según CC OO, "y que este año prevé realizar 3.200 inspecciones para vigilar que las normas de igualdad y acoso se cumplan". -


Decálogo para la negociación

Como cada convenio colectivo es único, ya sea de empresa o sectorial, nacional o provincial, lo importante a la hora de sentarse a la mesa, según Miguel Cuenca, presidente de Cusan Abogados, es ponerse en el lugar del otro y tenerle respeto.

Josefa Sola, secretaria confederal de UGT, considera que en todo pacto la representatividad de las partes es vital porque si los sindicatos o la patronal no acaparan más del 51% de la representación del sector después puede haber impugnaciones del convenio, que "sólo será de eficacia general si tiene representatividad".

Negociar de buena fe es otra de las claves, "con las cartas boca arriba", añade. Así como constituir formalmente la mesa del convenio y enviarla al Ministerio de Trabajo. Todo por escrito es otro de los consejos de la representante de UGT para que el acuerdo llegue a firmarse.

Ante los elementos que pueden atascar un convenio, es muy importante encontrar medios extrajudiciales para desbloquearlo, como solicitar mediación. No se debe judicializar un convenio, según Sola.

También es imprescindible conocer lo que se denomina "ámbito funcional del convenio", es decir, a qué trabajadores cubre, a qué empresas del sector integra y a cuáles de las que aportan servicios a éste. "Así no se pueden escapar de las exigencias del pacto", advierte.

Un buen acuerdo tiene que incluir medidas de salud y seguridad en el trabajo. Igualmente, ha de incorporar formación para el empleado (que se le den las horas que la empresa recoge como formación) y cualificación de los trabajadores (que se reconozca la experiencia que tienen y que se premie o ayude a su mejor cualificación). Y es que en España existen 12 millones de trabajadores sin cualificar, a los que nadie acredita su experiencia y, por lo tanto, están condicionados a la hora de moverse por Europa.

La igualdad es fundamental en un convenio para poder acabar con la discriminación que existe hoy en las empresas y "que no se ve", dice Sola. Todas las empresas con más de 250 empleados deben redactar un plan de igualdad, están obligadas por ley.

Entre las aspiraciones de la secretaria confederal de UGT, se encuentra poder llegar a establecer un salario base "mínimo" (que tiene que superar los 1.000 euros, indica), pues en España hay más de seis millones de trabajadores con un sueldo inferior.

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