Pedro Blanco, socio de Accenture: "La Administración tiene ante sí el reto de la modernización de los recursos humanos. Mejorará el servicio que ofrece e incrementará la competitividad del país. Construyamos un sector público mejor. ¡Manos a la obra!"

Un reciente estudio sobre la competitividad en España muestra que la productividad del sector público ha pasado, de ser ligeramente superior a la del sector privado en 1979, a ser sensiblemente inferior en nuestros días. Asimismo, mientras que la productividad del sector privado se ha incrementado en un 49% desde 1980, la del público sólo lo ha hecho en un 16%. En términos comparativos con la UE-15 y EE UU, también existe un menor nivel de productividad en ambos sectores. Si la productividad del sector público hubiera avanzado al mismo nivel que la del privado, la economía habría sido un 4,7% superior (27.000 millones de euros).

Para paliar esta situación, el estudio recomienda liberalizar la actividad productiva (que no necesariamente significa privatizarla) mediante el establecimiento de objetivos e incentivos, medidas de elaboración de presupuestos y simplificación de la contratación.

Por otra parte, el sector público español cuenta, desde abril de 2007, con una nueva norma de amplio consenso, el Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP), que deberá ser desarrollado y completado con las leyes y reglamentos que cada comunidad autónoma determine. El EBEP permite una gestión más moderna de los recursos humanos incorporando prácticas importadas del sector privado. Fomenta la planificación estratégica de recursos humanos en base a la información proporcionada por un sistema integrado de gestión del capital humano. Crea la figura del directivo público, lo que permite la profesionalización de la gestión directiva y abre la vía para despolitizar la misma. El directivo público será seleccionado por méritos, siendo evaluado y remunerado por la consecución de unos logros concretos. Promociona el acceso y selección por mérito y en condiciones de igualdad, así como medidas para la reducción de la temporalidad. Permite el establecimiento de procedimientos de evaluación del rendimiento a los que se liga la permanencia en el puesto, la promoción y carrera profesional o la retribución. En definitiva, el EBEP plantea medidas que resultan liberalizadoras de la gestión del capital humano. Dicho de otro modo, la productividad del sector público puede incrementarse mediante la aplicación de las políticas de recursos humanos contempladas por la ley.

Hace ya más de tres lustros que Daryl Conner introdujo el concepto de plataforma en llamas para ilustrar la necesidad de cambio, y hoy día sigue siendo una de las imágenes más potentes para visualizar el imperativo del cambio. En 1988 se produjo un incendio en una plataforma petrolífera en el Mar del Norte, en la costa de Escocia. Murieron 168 personas. Uno de los supervivientes explicó cómo, sin dudarlo, saltó a un mar lleno de petróleo y a una temperatura que le haría morir por congelación en menos de media hora. Quedándose, la muerte era segura; saltando, era una posibilidad. ¿Podemos aplicar este concepto clásico de la gestión del cambio al sector público español?, ¿se encuentra éste en una plataforma en llamas que exija un cambio inmediato? Lo cierto es que la Administración pública tiene ante sí un reto nada desdeñable. Las oportunidades que plantea son estimulantes. El reto exige liderazgo y determinación, cualidades necesarias para pasar de las posibilidades a los hechos, de la norma básica a su desarrollo e implantación. Merece la pena el esfuerzo. Ahora bien, un cambio de esta naturaleza supone una transformación cultural que no está exenta de resistencias y dificultades. Proponemos algunas recomendaciones para que los responsables de las organizaciones públicas afronten con éxito el desafío.

Empiece ya. Es conocida la historia de la rana puesta a hervir en una olla al fuego. Aplicando permanentes pero mínimos cambios de temperatura, la rana se habitúa sin apreciar las subidas de temperatura del agua. No percibe la necesidad de cambiar y muere. Si esa misma rana es lanzada al agua hirviendo de forma directa, saltará para salvar su vida. No hay nada como un buen susto para ponernos en movimiento.

Trabaje con visión estratégica: analice las fortalezas y debilidades de su organización, adapte las opciones a su casuística, priorice y establezca un plan de acción. Así, podría empezar por definir herramientas de desarrollo directivo o un modelo de objetivos y evaluación del rendimiento sobre el que gire el resto de su política de recursos humanos.

Realice pilotos y luego extienda al resto de la organización.

Sea creativo, desarrolle acciones novedosas y acordes con el marco socioeconómico: medidas relacionadas con la responsabilidad social corporativa, con políticas de igualdad, de reducción de la temporalidad o de sostenibilidad.

Desarrolle un plan de gestión del cambio. Debe gestionar las expectativas, motivaciones y resistencias. Debe comunicar, motivar, formar, involucrar a todos los participantes.

En conclusión, la Administración pública tiene ante sí el reto de la modernización de los recursos humanos. Es una responsabilidad ineludible. Los beneficios son para todos: para los empleados públicos; para la Administración; para los ciudadanos, que verán mejorado el servicio que reciben, y para el país, que incrementará su competitividad. Saltemos de la plataforma en llamas, de la olla hirviendo. Construyamos un sector público mejor. ¡Manos a la obra!

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