Los canales éticos permiten a los empleados denunciar internamente -sin temor a represalias- los abusos y corruptelas que vean en la empresa. Las plantillas lo valoran como un input positivo, ya que es una forma de incidir en la raíz del problema.

Quién no ha sentido alguna vez la necesidad de protestar ante un abuso de autoridad, explicar una corruptela o denunciar un caso de enriquecimiento ilícito y ha debido morderse la lengua por temor a represalias? Y se ha frustrado al preguntarse: ¿a quién le puedo contar yo esto para que lo solucione? Lo lógico es que opte por callar y seguir aguantando lo que le echen. Ello conduce a una baja de su rendimiento ante lo que considera un callejón sin salida y también a que la irregularidad siga, perjudicando la marcha de la organización. Desde hace unos años - pocos- en algunas empresas se han creado los llamados canales éticos,que permiten denunciar - personal o anónimamente- aquellas conductas irregulares que perturban la buena marcha del negocio.

CÓDIGOS DE BUEN GOBIERNO Los canales éticos son herramientas de influencia anglosajona que se recogen por primera vez - tras el caso Enron- en la ley Sarbanes Oxley del 2002 (obligatorios para las empresas - americanas y extranjeras- cotizadas en Nueva York) y que han sido incluidas en el código Conthe (Código unificado para el buen gobierno corporativo de las sociedades cotizadas)que recomienda su implantación en las empresas cotizadas españolas. En principio, las conductas reportables son las referidas a cuestiones financieras y contables, si bien en la práctica se ha extendido la posibilidad de denunciar a través de estos cualquier otra situación irregular, como acoso sexual, mobbing....

Hay dos aspectos clave. El primero es la creación de un comité de ética ad hoc - con un responsable- y el segundo, de orden tecnológico: la implementación de unas líneas a través de las que presentar las denuncias salvaguardando - si así lo decide- el anonimato del denunciante. "El comité de ética lo componen personas de perfil diferente, pero siempre de alto nivel en la empresa. Habitualmente hay alguien de auditoría, de ámbito jurídico y de control interno. Hay que definir muy bien las funciones y determinar su procedimiento operativo", explica Alain Casanovas, socio director de KPMG Abogados.

EL FUNCIONAMIENTO ¿Cómo funcionan los canales? Según expone Daniel Solís, director de IT Advisory de KPMG Asesores, un empleado que quiere denunciar una determinada conducta tiene tres caminos. "El primero es acudir directamente al responsable del comité de ética y exponerle el caso. El segundo es a través de internet, ya que en la web de la empresa hay una sección para denuncias del canal ético. Los mensajes se almacenan en una base de datos en la que se protege el acceso y una posible manipulación, mediante códigos cifrados. Y el tercero es hacerlo desde la empresa, accediendo al canal de denuncias en el que se elimina toda trazabilidad para garantizar el anonimato".

Y añade que "el montaje tecnológico no es en absoluto sencillo, ya que se deben salvaguardar los tres principios básicos de confidencialidad, integridad y anonimato. En definitiva, se trata de garantizar que cada una de las tres vías cumple estos requisitos". Además, se debe adecuar a la normativa vigente, sobre todo a la relativa a la protección de datos personales. "Por consiguiente, se precisa un cuidadoso encaje, de modo que una cosa no perjudique a la otra y al tiempo cumpla rigurosamente el marco regulador", apunta Casanovas.

En la práctica, los expertos de KPMG aseguran que los canales éticos se han revelado como la forma más sencilla de recibir denuncias de irregularidades para poder corregirlas a tiempo. "Además, las empresas que disponen de ellos suelen tener unas pérdidas por fraude inferiores al resto. De ahí que despierten también interés en empresas no cotizadas, como una herramienta más de gestión empresarial", comentan. Por otra parte, las plantillas lo valoran como un input muy positivo, "ya que es un instrumento que incide en la raíz del problema, aunque ésta esté en un jefe de sección o de planta, que de otra forma son intocables".

EL ENCAJE Uno de los aspectos por solventar es que a través de los canales circulen denuncias falsas - son castigadas- o que no encajen con la naturaleza requerida. "Para evitarlo hay filtros que derivan las denuncias hacia otros departamentos", explica Casanovas. "Filtrados estos casos, el resto constituye una valiosa fuente de información para la detección de irregularidades", concluye.

Ambos advierten finalmente que "los canales éticos pueden perjudicar la imagen de la empresa si se implementan deficientemente. Así, una línea de denuncia que vulnere la confidencialidad de las comunicaciones o los derechos de acceso a los datos personales tratados puede acabar empañando la reputación de la empresa en vez de mejorarla".


Sara Lee y la ´prueba del espejo´

En Sara Lee, el desarrollo ético viene de lejos. Hace más de diez años crearon ya su código de conducta interno - que es muy amplio y sigue ampliándose- (los Global Business Standards) y sus "canales éticos". Santiago Ruete, vicepresidente de recursos humanos para Iberia (España y Portugal), dice que para todos los empleados el código de conducta es "una brújula que señala el norte y ayuda a no equivocarse". Destaca tres aspectos importantes. "El primero es que seguir las normas de conducta es como guiarse por el sentido común; el segundo es que el código da recursos al empleado para que pueda tomar la decisión correcta en cada momento y, el tercero, recuerda al personal los valores prioritarios de la compañía, sobre todo, la integridad y la diversidad".

Señala la llamada prueba del espejo,que es especialmente importante en una situación de duda. En definitiva, "se trata de preguntarte si lo que vas a hacer es legal. Si no lo es, no lo hagas. Así de sencillo". Luego pasa a la pregunta ¿qué pensarán los demás? "Si tuvieras que explicar tus actos a tu superior o a los medios de comunicación, ¿podrías justificar lo que has hecho? ¿Y qué hay de las personas que han resultado afectadas por tus actos?".

El texto del código tiene pasajes contundentes. "... Es responsabilidad de cada uno de los empleados de Sara Lee tomar medidas o informar a la dirección cuando se conozca la existencia de actos delictivos o infracciones a la norma, garantizando la falta de represalias". Y va más allá: "... Los empleados que omitan la notificación de actividades poco éticas serán objeto de medidas disciplinarias". Igual de duro es en el acoso sexual, en la seguridad laboral y otros puntos... Por último Ruete, señala que el código se aplica también a los grandes proveedores. "Si no lo aceptan, no trabajan con nosotros".

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.