Aunque el caso de Carme Chacón, del que se ha hecho eco hasta The New York Times, es una excelente campaña de promoción de la maternidad, de las bajas maternales y de la igualdad, pocas madres se encuentran en una situación equiparable.

Aunque el caso de Carme Chacón, de la que se hizo eco ayer hasta The New York Times,es una excelente campaña de promoción de la maternidad, de las bajas maternales y de la igualdad entre sexos en el cuidado de los niños, pocas madres se encuentran en una situación equiparable a la de la ministra de Defensa. Y aunque la ley protege el derecho de todas ellas a 16 semanas de baja, la realidad es que la facilidad para disfrutar de esta baja sigue dependiendo de la situación laboral de cada mujer. El abanico abarca desde funcionarias que pueden retrasar la reincorporación al trabajo más de medio año, hasta profesionales autónomas que tienen su propia empresa y evitan bajas largas para no perder clientes.

Funcionarias: maternidad, permisos y reducción de jornada

Conciliar la vida familiar y la laboral es mucho más sencillo, aunque no ideal, siendo funcionario. Así lo explica Elisa Bolado, profesora de educación primaria. Con 26 años espera a que llegue Anna, su primera hija, a principios de agosto. "Desde que me dijeron que estaba embarazada lo tenía claro: yo quería pasar junto a mi hija su primer año de vida, y gracias a las ventajas que da la Administración casi lo conseguiré", explica. Cuando Anna nazca, Elisa estará de vacaciones y no será hasta que acabe este periodo, en septiembre, cuando empezará su baja por maternidad, de 16 semanas tal como marca el estatuto de los trabajadores. "Sé que yo lo tengo algo más fácil que otras mujeres, pero es que debería ser así en todos los casos. No entiendo cómo pueden permitir que haya trabajadoras que pierdan su empleo por algo tan natural como tener un bebé", cuenta indignada.

Para ella, los gobiernos deben dar ejemplo y ser pioneros en cuestión de igualdad y conciliación, "así marcan el camino a las empresas privadas". Tras la baja, compactará las dos horas diarias por lactancia que le asignan y también la reducción de un tercio de la jornada laboral durante el primer año de vida del niño. De esta manera no se incorporará al trabajo hasta mayo del próximo año, cobrando el 100% de su sueldo. Será entonces cuando Anna empiece la guardería. "El problema es que en varios sectores tener un hijo está penalizado, y eso es muy triste", se queja.

Asalariadas: diferencias según el convenio y la carga laboral

Las posibilidades para cuidar a un hijo durante sus primeras semanas varían según el convenio y la carga laboral en el caso de los asalariados. Montse Fernández, trabajadora de una fábrica cerámica próxima a Alcalá de Henares (Madrid), fue madre hace poco más de un mes y piensa no sólo agotar las 16 semanas de permiso por maternidad, sino unirlas con las cuatro de vacaciones. "He tenido suerte al poder juntarlas. Si el niño hubiera nacido en noviembre, habría sido imposible porque, por convenio, las vacaciones aquí tienen que ser en agosto", señala. A esto añade quince días por lactancia (aglutina las horas en jornadas), algo que no va a hacer su compañera Mar García, quien ha preferido acogerse a la otra fórmula existente de lactancia: salir una hora antes todos los días hasta que el pequeño tenga nueve meses.

Una situación muy distinta de la de la antropóloga Lola Badenes, que era la responsable de todos los proyectos de cooperación internacional de la ONG Acsurlas Segovias - con 22 años de historia y de ámbito estatal- cuando quedó embarazada de su segundo hijo. Su trabajo implicaba continuos viajes a Bolivia, Nicaragua, Honduras, Brasil... para supervisar los proyectos solidarios. ¿Cómo afrontar la baja maternal en un oficio donde los viajes son esenciales? "Los proyectos no se podían parar porque yo tuviera un hijo. En cada uno de esos países, en el 2004, había una población beneficiaria que esperaba nuestra ayuda. Se buscó a una persona del departamento técnico para sustituirme".

La clave fue escoger a alguien de dentro, y no un fichaje externo, que ya conociera todos los detalles. Durante unos meses antes del parto, Lola preparó su traspaso profesional, explicó a su suce-

sora el estado de los proyectos y avisó a las contrapartes en el extranjero. "Muchos empresarios deberían recordar que, si contratan a una persona para cubrir una baja maternal, reciben ciertas facilidades". Lola trabajó hasta la tarde anterior al parto. Después se acogió a sus dieciséis semanas de baja maternal. Dice sentirse orgullosa de una entidad laboral donde "por convenio se ha incluido una cláusula sobre la discriminación positiva y donde se promociona la política activa de contratación de personas con hijos o mayores a su cargo".

Autónomas: peligro de perder a sus clientes

Desde que entró en vigor la ley de Igualdad, el 24 de marzo del 2007, las trabajadoras autónomas tienen el mismo derecho que las asalariadas para disfrutar del permiso de maternidad de 16 semanas, así como los 15 días de paternidad los hombres. Y a este derecho recurrió Javier Álvarez cuando hace escasamente doce meses acogió en solitario a un niño de 5 años. "No pensaba coger la baja, porque me parecía que no podía dejar de lado a mis pacientes, ni tampoco hacer que mis socios cargaran con mi trabajo. Pero la edad del niño y las circunstancias personales que le rodeaban me hicieron recapacitar y pensé que necesitaba ese permiso para adaptarnos a nuestra nueva vida". Javier no gastó los tres meses y medio de baja, pero sí una buena parte de ella. "Un socio tuvo un problema de salud y yome reincorporé para que él pudiera recuperarse".

Patricia Rocha, abogada de 32 años, tampoco agotó su baja. Tuvo a su hijo Lucas hace dos años, cuando trabajaba en un despacho en régimen de autónoma. A los tres meses se reincorporó al bufete y pactó una reducción de jornada. Desde diciembre trabaja por su cuenta, para poder compaginar mejor el cuidado de su hijo y su trabajo. El caso de los abogados es singular porque pueden trabajar como autónomos o cotizar en la Mútua Catalana. En este caso cuando tienen hijos, la mutua les paga una cantidad de dinero - unos 2.000 euros- para cubrir la supuesta baja maternal. Con la entrada de la ley de Igualdad en el Senado, el Col · legi d´Advocats presentó una enmienda que permitía modificar la ley de Enjuiciamiento y hoy en día rigen las mismas condiciones que en la Seguridad Social.

Sin una entidad que luche por sus derechos como en los abogados, Maria Teresa, asesora jurídica de empresas de 38 años, deberá hacer malabarismos para cuidar de su hijo Juan, que nació ayer en el hospital Arnau de Vilanova de Lleida. Como trabajadora autónoma sabe que a partir de ahora va a sufrir para conciliar la vida laboral con la familiar. "Como mucho, pienso estar de baja una semana y media o dos", revela Maria Teresa. "Me debo a los clientes de las empresas a las que asesoro", afirma. Con la ayuda de su marido, también autónomo, y su familia confía en superar los primeros meses de maternidad. "Habrá muchas horas de bebé y portátil en casa", augura Maria Teresa. Y es que también ha pensado en reducir una temporada su jornada, pero eso lo decidirá en función de "lo bueno o malo que sea Juan". Lo que tiene claro esta profesional es que sin ayuda externa una trabajadora autónoma lo tiene complicado para ejercer de madre y atender, a la vez, a sus clientes.

Casos especiales: altos cargos y diputados

Sin un convenio al que adherirse, los altos cargos y los diputados llevan la maternidad de forma distinta. Marisa G., que tiene un cargo de responsabilidad en la administración local de Madrid sin ser funcionaria, vive esta situación. Acaba de incorporarse a su despacho tras permanecer 6 semanas de baja, y el resto se lo cedió a su pareja. Los diputados, por su parte, no tienen derecho a maternidad, al no estar sujetos en el desempeño de su función a mandato imperativo (el voto no es delegable). María Salom (PP) tuvo que viajar de Baleares a Madrid para asistir a la votación en el Congreso sobre la propuesta de reprobación de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, en noviembre del 2007. Días antes había dado a luz.


Artículo elaborado por Mercè Beltran, Núria Escur, Maite Gutiérrez, Celeste López, Javier Ricou y Santiago Tarín.


Chacón residirá en el ministerio

Ocho semanas de baja la madre, y ocho el padre. La ministra de Defensa, Carme Chacón, quiere mandar un mensaje de responsabilidad compartida en su maternidad, además de darle un tono de normalidad, que es lo que la ha obsesionado desde que asumió el cargo. Por eso tuvo especial interés en dar a luz en su ciudad y en un hospital público. Madre e hijo abandonarán el hospital en breve y dentro de una semana volverán a Madrid, a su casa, que desde hace una semana es el apartamento que hay en el último piso del Ministerio de Defensa, residencia habitual de los titulares de esa cartera por cuestiones de seguridad. Ventaja, o inconveniente, según se mire, pero que permitirá a la ministra seguir hablando con sus colaboradores y permanecer al tanto de los asuntos que se planteen. Por eso, en estas ocho semanas que disfrutará del permiso de maternidad, podrá estar con el niño, no participará en la toma de decisiones, pero estará informada de lo que ocurra en su ministerio.

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