Cada vez más empresas británicas caen víctimas del fenómeno del “helicóptero paterno”, por el cual los padres siguen ansiosamente cada aspecto de las vidas de sus hijos. ¿Cómo puede RH mejorar la conexión con las familias de sus trabajadores más jóvenes?

La cruda realidad en Reino Unido es que nadie antes tuvo tantas comodidades como la Generación Y (aquellos nacidos después de 1980), la nacida de los padres de la Generación X (nacidos entre 1960 y 1980). De clases de idiomas a otras de ballet, o de clases de canto a lecciones de tenis, no les ha quedado mucho espacio para construir su propia independencia.

Todo eso está muy bien mientras aún tienen dientes de leche, pero puede convertirse en un problema cuando ya han cumplido los 21 (edad que marca la mayoría de edad en Reino Unido), si las empresas descubren que son los padres, y no los jóvenes reclutados, los que necesitan asesoramiento para instalarse en un nuevo empleo.

En Enterprise Rent-A-Car, por ejemplo, hace poco se vieron obligados a pedir que se marchase a una madre que había acompañado a su hijo en su primer día de trabajo, mientras que en la Universidad de Liverpool ahora piden a los estudiantes que paren de traer a sus padres a las ferias de empleo porque puede hacerse difícil distinguir qué personas son las que realmente buscan un trabajo.

Ni siquiera la City, el centro financiero de Londres, es inmune a lo que algunos sociólogos denominan la “infantilización” de la sociedad moderna. Sonja Stockton, responsable de reclutamiento de estudiantes en PricewaterhouseCoopers, ha experimentado de primera mano el ‘helicóptero paterno’. “He tenido a madres pretendiendo hacer de secretarias que investigan todos los aspectos del trabajo al que aspiran sus hijos recién licenciados, y me he encontrado con padres que han ordenado a sus hijos de 21 años que busquen un trabajo en la City aunque ellos claramente preferirían hacer cualquier otra cosa”, explica.

“Cuando los padres acuden con sus hijos a las pruebas de selección, cosa que sucede frecuentemente, estoy tentada de decirles ‘iros y tened una vida’, pero todo lo que realmente puedo hacer es sonreír y acomodarles en una habitación anexa. Si una persona joven que ya ha vivido sin sus padres durante tres años sigue sin poder ser independiente y pensar por sí misma, es poco probable que supere nuestra primera fase de selección.”

Aunque Stockton cree que las personas que controlan este helicóptero particular son los padres y no los estudiantes, otras voces –entre las cuales, profesores universitarios que se encuentran con alumnos solitarios que llaman a sus madres durante las clases- argumentan que igualmente estos jóvenes encorsetados tampoco están muy dispuestos a cortar el cordón umbilical.

Paul Redmond, responsable del servicio carreras y empleabilidad en la Universidad de Liverpool, cree que mientras que la rebelde generación de estudiantes de los años 80 habrían escrito hasta 100 trabajos antes que llamar a casa, los estudiantes de hoy en día son muy distintos. “Los padres de hoy son mucho más cercanos con la Generación Y que lo que lo fueron sus progenitores con ellos, y el vínculo no se rompe por el hecho de haber llegado a los 21”, explica Redmond. “Tanto si hablamos de encontrar una buena universidad o de escoger entre distintas ofertas de trabajo, los licenciados de hoy buscan consejo y apoyo en sus familias, y parecen dar la bienvenida a lo que para nosotros podría parecer una intrusión. Si están bastante contentos con poder “externalizar” asuntos complicados –como por ejemplo, encontrar empleo o gestionar las cuentas bancarias- a personas ansiosas por hacérselo todo, ¿realmente nos puede sorprender tanto?”

Bob Athwal, responsable de reclutamiento de estudiantes en la compañía eléctrica RWE Npower, opina que esta implicación activa por parte de los padres –mientras no llegue a extremos como los de rellenar a sus hijos los formularios de solicitud de empleo- debería ser bienvenida. “Me gusta saber que algunas compañías tratan de detener a los padres en la puerta porque eso significa que hay más espacio para Npower para convertirse en un empleador de referencia para los padres”, argumenta. “No veo razón por la cual las familias no deban asistir a las ferias de empleo y pedir información en nombre de sus hijos si éstos son tímidos, y tampoco veo malo que quieran asistir durante una semana entera de la formación inicial si así lo ven conveniente. Si hay suficiente demanda por parte de los padres de los más jóvenes de mi organización, estaré encantado de organizar una cena sólo para ellos a la que invitaré también a los directivos de la empresa. Cualquier cosa es buena para que se puedan asegurar de que sus hijos han hecho la elección correcta.”

Athwal tampoco contempla la posibilidad de que haya padres que se pongan en contacto con él para quejarse por las condiciones del contrato del joven Anthony o por las bonificaciones (o falta de ellas) de Joanna. “Confío lo suficiente en nuestro convenio de reclutamiento de estudiantes para afrontar estos asuntos directamente con los padres. Aún no hemos tenido este tipo de problemas, probablemente porque nuestros salarios son bastante justos, pero sé que nos servirá cuando surja la necesidad.”

Según Carl Gilleard, director de la Association of Graduate Recruiters, los “padres helicóptero” necesitan comprensión en vez de ser apartados. “Los padres de hoy en día han sido animados a tener un papel activo en la educación y futuro a largo plazo de sus hijos. Y con un mercado laboral tan competitivo como el actual, es bastante natural para ellos querer ver a sus hijos bien acomodados en su primer empleo.”

¿Qué pueden hacer las empresas cuando se enfrentan con docenas de helicópteros rondando? “Los equipos de RH deberían convertir esta tendencia en una ventaja, entablando una relación con las familias de los recién llegados más jóvenes y aceptando que ganarse el apoyo de los padres pueden suavizar considerablemente el camino”, aconseja Gilleard. “Aunque no esperaríamos ver tanta implicación por parte de los padres si ya hablamos de un segundo o tercer trabajo, es mejor no ser muy rígidos. Es bastante aceptable para jóvenes en la mitad de su veintena seguir necesitando el apoyo familiar.”

Será bueno recordar todo esto la próxima vez que te encuentres con un padre poniéndole bien la corbata a uno de tus mejores candidatos jóvenes.

Acceso a la noticia: http://www.personneltoday.com/articles/2008/05/28/45917/recruiting-young-people-meet-the-parents-the-helicopter-parenting-phenomenon-of-generation-y.html

* Matthews, Virginia. “Recruiting young people – meet the parents: the helicopter parenting phenomenon of Generation Y”. Personneltoday.com, 28/05/2008. (Artículo consultado on line: 29/05/2008)

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