Eugència Bieito Caubet, Directora General de Esade, se convierte en la única mujer en Europa, son cuatro en el mundo (con Harvard, MIT y Yale), al frente de una escuela de negocios de las veinticinco primeras (del ranking FT).

En la cocina, preparando unas natillas y con su imprescindible banda sonora - siempre clásica y ópera; para la ocasión, un vals de Khachaturian-,interiorizó Eugenia Bieto el discurso pronunciado el viernes en su toma de posesión como directora general de Esade. Se lo preparó a conciencia, igual que hizo para superar el trámite más personal, el examen ante el claustro de profesores: entonces su discurso supo a lentejas y a ópera de Vivaldi. Y con 80 votos a favor, ninguno en contra y cinco abstenciones, obtuvo de sus colegas la mejor aceptación que obtiene un director general de la escuela de negocios fundada por los jesuitas en 1958.

Bieto ha sido desde el 2006 subdirectora general, y le ha tocado bregar con la crisis, sobre todo con sus efectos colaterales: léase las críticas por la responsabilidad de las escuelas de negocios en esta tormenta financiera huracanada por las malas prácticas empresariales. Bieto ha sido la segunda de Carlos Losada, el director general de los últimos diez años (dos mandatos y una prórroga), en los que ha dejado listos grandes proyectos como el campus de Sant Cugat, Esadecreápolis o la internacionalización.

"Esto es una locomotora que va a gran velocidad y con vagones de gran nivel. A mí me toca conducirla por vías más sólidas y que llegue a todo el mundo".

Eugènia Bieto Caubet (Barcelona, 1950) se convierte en la única mujer en Europa, son cuatro en el mundo (con Harvard, MIT y Yale) al frente de una escuela de negocios de las veinticinco primeras (del ranking FT). "Si es demostrativo de algo es de que aquí funciona la meritocracia. y de la apertura mental de los jesuitas". Pero en la práctica, Bieto reconoce que "llevo toda la vida trabajando con hombres, estoy acostumbrada y nunca he sentido problema alguno por ser mujer". Cuando estudiaba Esade, eran tan pocas las chicas que ellas "daban nombre" a la promoción: en la de la Bieto,la que empezó en el revolucionario 1968, también estaban Joan Anton Maragall, Josep Sánchez Llibre, Higinio Raventós...

Eugenia Bieto lleva casi toda su vida vinculada a esta institución. De hecho, ya pasaba por delante del edificio de Pedralbes en construcción cuando hacía cada día el trayecto entre el Liceo francés y el autobús hasta el paseo Bonanova. Tras las hojas de su árbol genealógico se esconden varias novelas que nunca se ha decidido a escribir: la de su abuelo de Reus, que a finales del XIX emprendió la aventura de su vida y fue peluquero en París, se marchó con un ballet ruso a Moscú y trabajó en la corte imperial al servicio de la zarina. De su abuela rusa tomó el nombre Eugènia. La abuela materna era mestiza filipina, y el abuelo, curtido en los Pirineos. Y con sus padres - él, exiliado en Francia, hablaba seis idiomas; ella, de educación francesa-vivió en un ambiente open-minded tan poco habitual en la España que la vio crecer.

"Mi padre me decía: seas lo que seas, tienes que ser la mejor". Era un médico "culto y optimista" que falleció cuando la mayor de sus tres hijos tenía 12 años: "En casa nos quedamos en una situación patética". Eugènia se puso a dar clases, su madre alquiló una habitación a universitarios; uno de ellos estudiaba en Esade, y sus libros atrayeron la curiosidad de esa niña que parecía encaminada a estudiar Exactas. Pero Esade no estaba a su alcance económico: lo resolvió con un "crédito al honor" - precedente de las becas-que sólo necesitaba el aval del expediente académico: respondió siendo "casi en todos los cursos" la número uno.

Se quedó en Esade como profesora, hasta que se casó y se fue a Alicante, donde dirigió la formación de una incubadora de negocios. Volvió a Barcelona y fue directora de desarrollo del Cidem. Y en 1997 volvió a Esade y se centró en la emprendeduría: "Veía 150 proyectos cada año, alumnos que se anticipaban con ideas que han sido modelos de negocio de éxito, otros que fracasaban, se peleaban... Te das cuenta de que lo importante no es la idea, sino la capacidad de sacarla adelante". Le gusta la gestión, pero añorará las clases. Su ascendencia rusa se manifiesta en una postura erguida que delata los veintitrés años que dedicó al ballet clásico, aunque hace años ya que lo sustituyó por el flamenco puro, "todo un ejercicio de disciplina y concentración". Y también es rusa la fisonomía de su hijo Sergio, de 26 años, ingeniero informático y MBA por Esade, que ahora estudia en Boston. Eugènia fue la pareja de Antoni M. Güell, secretario general de Esade, ex jesuita y factótum de la casa, fallecido en el 2005.

Viajera, lectora, y muy habladora - ¡lo peor que puedes hacer con un profesor es dejarle hablar!-,cuenta que de pequeña le gustaban tanto las matemáticas que quería inventarse un teorema. Aún hoy juega con los números, entonces menciona a Fermat, y se apasiona: "Tiene un enunciado tan sencillo y se ha tardado tanto en resolver..., es como la gestión: es muy fácil decir que queremos transmitir excelencia y consciencia social, lo difícil es cómo hacerlo. Pero encontrar la demostración te da potencia como escuela". Sus objetivos son la globalización, la producción científica con acento en la responsabilidad social, o la obtención de más fondos para becas. "El cargo permite estar en dos consejos de administración: es buena esta pata empresarial", pero de momento sólo acompaña o participa en asociaciones y congresos. "Me toca concentrarme en la dirección general. Desarrollar mucho el proyecto en Madrid, y potenciar alianzas con EE.UU., Brasil e India". Tiene cuatro años, renovables, para hacerlo.

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