Un 43% de los extranjeros trabaja por debajo de sus estudios. Catalunya sigue los mismos parámetros. Este reto es muy acuciante ya que el país necesita trabajadores cualificados y suplir el vacío demográfico dejado por las generaciones actuales.

Un 43% de los extranjeros trabaja por debajo de sus estudios.

Los políticos y los asesores económicos se pasan el día diciendo que es necesario que exista una selección de los inmigrantes para facilitar que entren los que estén más preparados, y luego resulta que los que llegan ocupan puestos de trabajo por debajo de su formación académica y profesional. Este desfase supone "una pérdida de oportunidades para mejorar la competitividad de la economía en Catalunya", señala Adela Ros, profesora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y ex secretaria para la Inmigración de Catalunya.

Adela Ros ha dirigido el informe Perdent oportunitats. El problema de la subocupació de la immigració a Catalunya,junto a Elisabet Guillemat y Xavier Aragall por encargo del Pla Estratègic Metropolità de Barcelona. Y la conclusión principal de este estudio es que Catalunya necesita aprovechar el capital humano que representan sus inmigrantes. Este reto es más acuciante ya que el país necesita trabajadores cualificados y suplir el vació dejado por las generaciones actuales. Según otro estudio elaborado por el profesor Josep Olivé, de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), entre el año 2005 y el 2020, Catalunya perderá unos 571.000 trabajadores de entre 25 y 34 años y otros 90.000 de 35 a 44 años como consecuencia del envejecimiento poblacional. En ese mismo periodo se prevé un aumento notable de la demanda de titulados universitarios y, por el contrario, una pérdida de puestos de trabajo para personas que sólo dispongan de estudios primarios o no tengan estudios.

Un reciente ranking de la OCDE puso de manifiesto que España - Catalunya sigue los mismos parámetros- ocupa uno de los primeros lugares en cuanto a subocupación de los inmigrantes. Un 43% de la población trabajadora extranjera ocupa puestos de trabajo por debajo de su cualificación, mientras que en Europa esta tasa está entre el 20 y el 25%. Dentro de España, la subocupación de los autóctonos es también alta, un 24,2%, pero equivale casi la mitad de la que se da entre los inmigrantes.

Otro dato llamativo de los distintos estudios sobre la inmigración es que el nivel formativo medio de quienes proceden de la Europa del Este y de Latinoamérica es superior a la media de los españoles. Entre los africanos el nivel es similar. Esta diferencia se explica por el hecho de que quienes emigran son siempre los que tienen más iniciativa y disponen de un nivel mínimo de formación.

Aunque las autoras reconocen que los datos sobre formación de los inmigrantes puedan estar ligeramente sobrevalorados, consideran que no invalidan la conclusión de que su nivel de estudios y formación está muy por encima de las ocupaciones que tienen.

Adela Ros considera que la presencia de jóvenes trabajadores extranjeros en ámbitos como la informática, el diseño o la medicina supone ya una renovación pero en el futuro puede extenderse a otras áreas.

Francesc Santacana, coordinador del Pla Estratègic Metropolità, considera que en un contexto de crisis como el actual se castigan más los puestos de trabajo con menos capacidad y la subocupación actual de los inmigrantes "debe verse no como un problema sino como una oportunidad para renovar e innovar". Por esa razón, el informe pide a las administraciones públicas que den ejemplo con políticas que pasen tanto por la contratación directa como la promoción de incentivos a las empresas.


LAS PRINCIPALES DIFICULTADES

El informe sostiene que existen dificultades estructurales que impiden que los inmigrantes cualificados encuentren ocupaciones equiparables a sus capacidades.

HOMOLOGACIÓN. La primera dificultad con la que se topan los recién llegados es el reconocimiento de sus capacidades, tanto para la homologación de títulos (se puede llegar a tardar hasta cinco años) como para reconocer sus capacidades laborales (sería necesaria la colaboración de los colegios profesionales y otras entidades para promover una mejor adaptación profesional).

DISCRIMINACIÓN. Otro problema es la discriminación por origen, que tampoco se puede dejar de lado, y que condena al inmigrante a cumplir tareas de peor consideración o más duras por el color de su piel o su lengua.

DIVERSIDAD. Se plantea la necesidad de potenciar el valor de la diversidad para fomentar la capacidad de innovación y la creatividad.

EXPERIENCIA. Otro de los retos que se presentan es la falta de lo que se ha venido en llamar "experiencia local", es decir, que los extranjeros carecen de una formación complementaria (lengua, trabajo en red) adecuada al nuevo marco laboral.

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