La fuga de empresas industriales extranjeras a otros países con costes más baratos ha dejado una factura de 60.000 puestos de trabajo y 340 compañías menos entre 2003 y 2007, según un estudio.

En marzo de 2004, el fabricante de automóviles Renault anunciaba el cierre de la factoría de camiones situada en Villaverde (Madrid), lo que supuso el despido de 500 trabajadores, y su traslado inmediato a Francia. Ese es sólo un ejemplo de las 340 operaciones de deslocalización que se han producido en la industria española entre 2003 y 2007, según los datos de un estudio elaborado por la Fundación Ortega y Gasset por encargo de la Comunidad de Madrid.

Con la salida de esas 340 industrias se han perdido 60.000 puestos de trabajo, en general muy ligados a sectores tradicionales de la industria, como el calzado o el textil, o con la producción de tecnologías de la información.

En el primer caso, la pérdida de competitividad y la caída de la producción se han producido por la irrupción de China y de otros países asiáticos, como Vietnam, con unos costes laborales mucho más bajos, lo que ha provocado que la mayoría de las multinacionales abandonaran sus producciones en España para trasladarlas a esa región del mundo en busca de mayores rentabilidades. Incluso, una gran parte de las compañías manufactureras españolas, en especial las de textil, ha optado por trasladar parte de su producción a China u otros países, como Marruecos, donde ya producen, entre otros, el Corte Inglés o Inditex.

En el caso de las tecnologías de la información han surgido algunos países asiáticos, como Singapur o India, con una mano de obra muy cualificada y unos costes muy bajos que han provocado la salida en tromba de un gran número de compañías relacionadas con las tecnologías de la información.

De los 60.000 empleos que se han perdido por la deslocalización, la mitad corresponde a Cataluña (25.954), seguida de lejos por la Comunidad Valenciana (5.466), Madrid (3.967) y País Vasco (3.202). En el estudio, aún por completar se apunta que ese orden es prácticamente idéntico a la hora de identificar el número de empresas por comunidades autónomas. La que más compañías ha perdido ha sido Cataluña, con 160, mientras que Madrid se coloca en el último lugar, con 27 deslocalizaciones.

Política de libertad

En la presentación del informe, el consejero de Economía de Madrid, Fernando Merry del Val, destacó que con esos resultados, Madrid se ha convertido en la segunda región industrial de España, tan sólo superada por Cataluña. 'Es la región que menos ha sufrido la deslocalización en esos cuatro años, lo que demuestra que la política de libertad impulsada por el gobierno regional se ha mostrado como la más adecuada para estimular la inversión extranjera ', apuntó. Por su parte, Rafael Myro, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense y director del estudio, recalcó que la deslocalización apenas ha supuesto una pérdida media de 800 empleos al año en Madrid, 'lo que representa apenas un 0,22% del empleo industrial, en torno a 350.000 trabajadores '. Ese porcentaje ha sido más elevado en Cataluña, con el 0,64%, y Andalucía, con un 0,52%.

Para intentar corregir esa situación, el Ministerio de Industria puso en marcha a finales de 2007 una línea de ayudas de 375 millones de euros, dirigidas a 478 proyectos en aquellas zonas más afectadas por la deslocalización.

Una gran parte de las ayudas (100 millones de euros) van dirigidas a la reindustrialización de la zona de la Bahía de Cádiz, afectada por la salida de compañías como Delphi, mientras que los proyectos ligados a sectores tradicionales afectados (textil, calzado, confección, mueble y curtidos) recibirán 80 millones de euros.

LA CIFRA

800 empleos al año perdió Madrid entre 2003 y 2007 por las deslocalizaciones, apenas un 0,22% del total de los puestos de trabajo en la industria (350.000).


Desinversión acelerada

El Gobierno, a través de la Secretaría de Estado de Comercio, elaboró un exhaustivo informe a mediados de 2007 en el que cuantificó el coste en diez años de la deslocalización en la economía española. Entre 1995 y 2005, la fuga de empresas extranjeras a otros destinos con precios más baratos provocó una salida de capital de 16.200 millones de euros. De ellos, 4.860 millones correspondieron a empresas de alimentación, seguidas por las del sector químico (2.851) y las de artes gráficas (1.657).

Otro dato importante de ese estudio es que la mayoría de las empresas que optan por otros destinos acuden, en primer lugar, a otros mercados europeos más cercanos. Así ocurrió con las empresas de material eléctrico (un 85% optó por Europa), las de textil (87,8%) y las relacionadas con el textil y el cuero (81,6%). Todo lo contrario que lo sucedido con las informáticas, que mayoritariamente se fueron a Asia (49,6%).

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