En las épocas de vacas flacas las reestructuraciones de plantilla no acaban en las fábricas, sino que pasan también por los despachos: muchas empresas buscan recortar costes despidiendo a directivos, mandos intermedios y administrativos.

Asumir la noticia y recolocarse en el mercado no siempre resulta sencillo.

Cuando las empresas pasan por épocas de vacas flacas, como la actual, y llega la hora de hacer recortes de plantilla, los afectados ya no son sólo los obreros o "trabajadores de cuello azul", sino también los empleados de puestos administrativos, mandos intermedios y directivos, también conocidos como trabajadores "de cuello blanco". Y es que las crisis no entienden de colores de camisa: el gigante tecnológico alemán Siemens, por ejemplo, anunció el pasado fin de semana su intención de eliminar 12.500 puestos de trabajo administrativos en sus oficinas de todo el mundo para reducir costes. La receta es " menos administración y menos empleos de despacho", en palabras del presidente de la compañía, Peter Löscher.

Como Siemens, muchas empresas se enfrentan actualmente a una estructura excesivamente burocratizada que genera importantes costes para la organización. "Durante las épocas de bonanza económica las empresas no suelen preocuparse de sus costes porque están muy centradas en incrementar sus ventas y participación de mercado, lo que hace que aumente su estructura intermedia - explica José Manuel Mas, director de IOR Consulting-. Ahora venimos de una época de bonanza y las empresas tienen que enfrentarse a una estructura sobredimensionada para la actividad que tienen actualmente". El resultado es que desde finales del año pasado el servicio más solicitado por las empresas en esta consultora ha sido el redimensionamiento de plantillas, especialmente en los mandos intermedios. La empresa de recolocación Moa BPI también ha notado la tendencia. "Algunas empresas, especialmente grandes corporaciones, ya han empezado a recortar el número de mandos intermedios, que es un reducto de potencial reducción de costes - explica Marcos Huergo, director de Moa BPI-. Son recortes poco mediáticos porque no se hacen con un ERE sino con prejubilaciones o bajas incentivadas, pero el proceso ya ha comenzado y en los próximos meses la tendencia irá a más".

Para Jordi Costa, profesor de Eada y experto en relaciones laborales, el problema radica en que "el actual modelo de salarios es muy rígido, porque sólo se usa el sueldo fijo y cuando las cosas no van bien la empresa se encuentra que la masa salarial es inasumible y la única solución que le queda es adelgazar la plantilla, comenzando por los más prescindibles que son todos aquellos puestos ajenos al core business de la compañía". Como consecuencia, los puestos administrativos son los más afectados: "Ahora es un buen momento para eliminar la jerarquía que sobra a las empresas - destaca Costa- y crear estructuras más flexibles, más orientadas al cliente y a los resultados".

Otros casos que con frecuencia hacen temblar los puestos de los mandos intermedios y directivos son las fusiones y adquisiciones de empresas, ya que tras un proceso de este tipo siempre aparecen duplicidades entre los cargos de responsabilidad. Santiago Simón del Burgo, profesor de Esade y autor de una tesis doctoral sobre fusiones, calcula que dos de cada tres directivos abandonan la empresa durante los cuatro años posteriores a una fusión, una tasa de rotación 2,3 veces superior a la registrada entre directivos de cualquier otra empresa. En los casos de fusiones y adquisiciones, en la práctica quienes suelen mantener su puesto son los profesionales procedentes de la empresa más grande. Cuando se trata de reducir costes "debería evaluarse qué profesionales aportan un mayor valor añadido a la compañía -explica Mas-, pero en la práctica la empresa suele despedir primero a aquellos de menor antigüedad, que son precisamente los más baratos de indemnizar".

Recibir la carta de despido nunca es plato de buen gusto para nadie, pero en el caso de estos profesionales, aunque vaya acompañado de una buena indemnización, el impacto psicológico puede ser aún mayor que para un obrero. "Tu vida cambia por completo y pasas de la seguridad de un buen sueldo, un coche de empresa… a quedarte sin nada", explica Fernando Marañón, exvicepresidente de Recursos Humanos de McDonald´s que fue despedido tras 14 años en la empresa y que ha recogido su experiencia en un libro. A algunos de estos profesionales les cuesta especialmente asumir el cambio en su estatus social y pasar de ser un admirado directivo a un simple desempleado más. "No es fácil explicar a tu familia y amigos que te has quedado en el paro. Además vivimos en una sociedad de símbolos de poder y la empresa los utiliza para retener a sus directivos, por ejemplo dándoles coches de lujo - explica Marañón-. Si estás muy habituado a esos símbolos, el día que te lo quiten y el vecino te vea con otro coche lo pasas mal. En mi caso nunca creí demasiado en esos símbolos y ahora no tengo problemas en moverme en transporte público".

Al cambio de estatus se suma un drástico cambio de hábitos: "Yo estaba acostumbrado a viajar por Europa constantemente y tener una agenda repleta, y pasé de estar terriblemente ocupado a no tener nada que hacer", recuerda Marañón. Para combatir este cambio, la empresa de recolocación Moa BPI ofrece a los exdirectivos que buscan un nuevo empleo un despacho, con secretaria incluida, donde pueden acudir cada día para conectarse a internet, buscar trabajo y, lo más importante, mantener unos ciertos hábitos horarios. "Así pueden seguir con la costumbre de madrugar cada día, afeitarse y ponerse el traje y la corbata, y evitamos que se queden en casa y se les caiga el mundo encima", explica Marcos Huergo, director de Moa BPI.

Paradójicamente, las dificultades para encontrar un nuevo empleo suelen ser directamente proporcionales al nivel del cargo anterior. Es decir, normalmente se recoloca antes un técnico o un mando intermedio que un exdirector general, por ejemplo, ya que el mercado ofrece pocas vacantes en estos niveles. Otro factor decisivo es la edad: según datos de Creade, sólo el 7% de los profesionales de menos de 35 años tardan más de un año en encontrar un nuevo puesto, mientras que el porcentaje alcanza el 22% entre los mayores de 50 años. Estos meses se hacen eternos para estos profesionales porque, tal y como destaca Nekane Rodríguez, directora territorial de Creade, "la percepción por desempleo no logra cubrir el nivel retributivo que tenían en su empresa, a diferencia de lo que le puede ocurrir a un empleado de base" y, por tanto, tienen más dificultades para mantener su nivel de vida habitual.

Rodríguez señala que el tiempo medio de recolocación para estos profesionales "ronda los cinco meses, aunque a los directivos les decimos que se mentalicen para estar buscando durante un año porque no importa tanto el tiempo que se tarde como encontrar un nuevo puesto que dé continuidad a su carrera". Y es que encontrar un puesto de una categoría similar al anterior no siempre es fácil, no sólo en términos de responsabilidad sino, sobre todo, en términos económicos. De hecho, el 47% de los afectados acaba aceptando un salario inferior al que tenían. "Suelen ser profesionales que tenían una retribución por encima de la media de su sector, sobre todo cuando vienen de multinacionales - explica Huergo-. Si tiene un perfil técnico demandado por el mercado tendrán una buena salida, pero a menudo su reciclaje se ha limitado a cumplir las necesidades de su anterior empresa y presentan carencias técnicas o, sobre todo, en idiomas, por lo que en muchos casos su recolocación pasa por una reducción de sus expectativas salariales".

Si el networking o contactos personales es la principal vía de recolocación para cualquier trabajador que haya sido despedido, entre aquellos que ostentaban un puesto de cierta responsabilidad esta opción gana aún más importancia. "Generalmente se trata de profesionales con muchos contactos que, si han sabido moverse, gozan de una cierta visibilidad y reconocimiento en su sector, a diferencia de un operario que en una selección no deja de ser una simple foto pegada a un currículum", destaca Huergo. Por tanto estos profesionales tienen más conocidos a quienes recurrir en busca de un nuevo empleo, pero las cosas no siempre son sencillas: "Cuando pierdes tu trabajo se cumple la ´regla 95´- lamenta Fernando Marañón-: el 95% de las personas con las que te relacionabas dejan de llamarte".

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