Mientras algunos de los ministros del Gobierno libran su particular cruzada contra la corbata en verano para combatir mejor el calor, en las oficinas de media España ha dado comienzo otra guerra: la pugna por fijar una temperatura que agrade a todos.

Mientras algunos de los ministros del Gobierno libran su particular cruzada contra la corbata en verano para combatir mejor el calor, en las oficinas de media España ha dado comienzo otra guerra: la pugna por fijar, a través del aire acondicionado, una temperatura que sea del agrado de todos. Aunque existe consenso en torno a que los 24-25 grados es la temperatura ideal, la guerra del aire acondicionado acabará en septiembre sin vencedores claros porque la sensación de frío o calor es subjetiva dependiendo de cada persona, según los expertos.

En este sentido, la neumóloga Pilar de Lucas, ex presidenta de la Sociedad Madrileña de Neumología, señala que el centro termorregulador del organismo, situado en el hipotálamo, es individual, de forma que algunas personas “pueden tolerar peor el calor que otras”. No obstante, aconseja mantener los 25 grados de temperatura porque “es agradable y no provoca alteraciones en los mecanismos de defensa de las mucosas de las vías respiratorias, ni tampoco sequedad en las mismas”. En la misma línea, el especialista Javier Lavilla, de la Clínica Universitaria de Navarra, señala que “no hay una temperatura mágica” porque “no hay dos personas iguales”.

Lavilla cree que aunque el cuerpo humano se mantiene en equilibrio térmico cuando el ambiente está a 21 grados, también se está muy bien a tres o cuatro grados más. De todas formas, advierte de que hay muchos factores que favorecen una sensación de bienestar óptima además de la temperatura, como el ruido o la calidad del aire, si bien es evidente que “pasar frío no es conveniente para el organismo”. Para quien pasa frío en pleno verano por un aire acondicionado inmisericorde, los expertos recomiendan tener alguna prenda cálida a mano y respirar por la nariz, ya que así el aire entra en los pulmones a la temperatura corporal y con el grado de humedad necesario para evitar la sequedad de las vías respiratorias.

La aportación de la corbata

En cuanto a la polémica decisión del ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, de no llevar corbata amparándose en un uso responsable del aire acondicionado, la aportación de esta prenda a la sensación de calor es discutible. Aunque De Lucas reconoce que dependiendo del tejido “puede dar calor”, Lavilla considera que puede producir, en todo caso, una “sensación de ahogo” que entraría “dentro del terreno subjetivo”, si bien su erradicación de despachos y oficinas puede ayudar a ahorrar energía si implica elevar la temperatura del aire.

Por su parte, los técnicos de aire acondicionado lo tienen claro. Según el director técnico de la compañía de climatización Airsis, Rafael López, hay que regular los aparatos para alcanzar la que las normativas establecen como “temperatura de bienestar”: entre 23 y 25 grados en verano y entre 20 y 23 grados en invierno. Además, los aparatos no siempre llegan al mínimo establecido en el termostato, llegando a reducir la temperatura como mucho a los 17-18 grados. En cualquier caso, según el director comercial de la empresa Klimatica, Francisco Javier Sanz, también es importante que las frigorías del aparato estén ajustadas al habitáculo a climatizar, para lograr la temperatura ideal sin incurrir en un gasto excesivo.

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