La débil necesidad de mano de obra en Barcelona, debido al declive iniciado en el sector inmobiliario pero que ha arrastrado al conjunto de la economía, se ha notado en el número de trabajadores no europeos contratados en su país de origen.

La débil necesidad de mano de obra en la provincia de Barcelona, debido a un declive que ha comenzado en el sector inmobiliario pero que ha arrastrado al conjunto de la economía, se ha dejado notar en el número de trabajadores procedentes de fuera de la Unión Europea contratados en su país de origen.

En el conjunto de 2007 las empresas solicitaron 2.600 trabajadores. Finalmente, seleccionaron a 1.600. Sin embargo, en lo que va de año 2008, con datos hasta el 4 de septiembre, las solicitudes de empresarios se quedan en una cifra mucho más corta: 681. Las selecciones cerradas sólo alcanzan las 172, según las cifras que ha facilitado la Delegación del Gobierno en Cataluña.

Este desplome, pese a las contrataciones que puedan darse de aquí a finales de año, se presume espectacular. "Claro, es lógico, la demanda de trabajadores ha bajado mucho porque no hay tanto trabajo, y eso demuestra que no hace falta ninguna restricción al contingente", defiende el secretario general de la patronal vallesana Cecot, David Garrofé.

Garrofé rechazó de esta forma la intención de limitar el contingente que el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, deslizó hace unos días, que levantó una polvareda de críticas, y que luego quedó en el aire al dar el Gobierno marcha atrás. Corbacho dijo que la contratación en origen, que funciona desde 2004, se aproximaría "a cero" a partir de 2009. "No parece razonable que con 2,5 millones de parados sigamos recurriendo a la contratación en origen", argumentó. El año pasado, 200.000 inmigrantes llegaron a España por esa vía.

El llamado contingente, que es el cupo de trabajadores inmigrantes importados por las empresas autóctonas directamente de otros países con la mediación del Gobierno, es sólo una de las fórmulas por las que los inmigrantes encuentran trabajo en España. También pueden hacerlo a través de las plazas que se abren para profesionales de difícil cobertura y consiguiendo el permiso de trabajo una vez en España.

El año pasado llegaron a Cataluña por la vía del contingente 8.832 trabajadores procedentes de países extracomunitarios, cifra el 60% superior a la del año anterior. La mayor parte correspondió a Lleida, por los empleos de temporada en la agricultura (véase el cuadro). La construcción y los servicios son los otros dos sectores que solicitan más trabajadores en origen.

Los sindicatos también rechazan la identificación de la crisis económica y los problemas laborales con la inmigración. Consideran que ese vínculo se transmite de las declaraciones (luego matizadas) de Corbacho y denuncian que el principal motivo por el cual hay puestos de trabajo que no se cubren por ciudadanos ya residentes en España, independientemente de su nacionalidad, aunque estén en paro, son los bajos sueldos ofrecidos.

"Si ofrecen 700 u 800 euros es lógico que muchos españoles prefieran hacer la vendimia en Francia que hacerla en Cataluña", opina el secretario general de Comisiones Obreras de Cataluña, Joan Coscubiela.

La secretaria de Relaciones Institucionales de UGT, Eva Granados, se pronuncia en la misma línea y señala: "en algún momento se tendrá que abrir el debate de las condiciones laborales, ya que, por ejemplo, si en el sector de la dependencia el convenio no ofreciera un salario mensual bruto de 700 euros, habría más gente dispuesta a trabajar".

El secretario general de Cecot admite los bajos salarios en muchos ámbitos. Garrofé opina: "nuestro modelo en servicios está basado en costes y salarios bajos y hay una competencia entre sectores. El metal siempre ha pagado más y los jóvenes han preferido ir allí".

Las reticencias a las condiciones en España se encuentran a veces entre los propios inmigrantes. La patronal Cecot lleva años viajando a los países emergentes a entrevistar y seleccionar a los trabajadores que vienen luego a Cataluña. "Son los extranjeros los que muchas veces te interrogan a ti sobre lo que les ofreces, y los planes de acogida del país, y prefieren irse a trabajar a Francia o a Alemania si tienen ofertas de allí porque el marco que les espera es mejor", explica Garrofé, cuyo último viaje para fichar empleados fue hace unos meses a Ucrania.

Granados también señala, no obstante, que "la prioridad deben ser los trabajadores de aquí, independientemente de dónde hayan nacido". De hecho, 52.721 parados, el 16,4% del total en Cataluña, son extranjeros.

Para David Garrofé, el sistema de contingente sistema de contratación en origen debería mejorar, dado que es "muy lento" y entre la demanda de empleados por parte de una empresa hasta que el trabajador llega al país pueden pasar "cuatro o cinco meses". Según Garrofé, "eso no es muy estimulante y por ello sólo lo usan los empresarios que no han encontrado ninguna otra solución".

El secretario de Cecot también reclama una reforma del subsidio del paro para lograr que los desempleados tengan motivos para aceptar los empleos que se les ofrecen y no asuman el paro como un sueldo.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.