Saltar al grupo de los imprescindibles, según los especialistas en RH, es cuestión de voluntad, de tomar la iniciativa y engordar la cartera de responsabilidades. Las organizaciones emiten señales fácilmente interpretables que adelantan futuros despidos.

Huele a despido. La psicosis del desempleo planea sobre las organizaciones españolas. Trabajadores de base y directivos comienzan a sentir en la nuca el soplo en frío de ERE y prejubilaciones. El mercado laboral está a dieta y el número de recortes de plantilla comienzan a ser significativo. Agosto registró la mayor destrucción de empleo neto desde la crisis de 1993 (103.085 nuevos parados, hasta 2,53 millones de personas inscritas en las listas de desempleo) y ya hay voces que afirman que, a este ritmo, superará los tres millones en la primera mitad de 2009. Entre tanto, la rumorología hace de las suyas. Genera psicosis. Al margen de miedos y de inseguridades irracionales, quienes ocupan puestos prescindibles tienen más razones para pensar en el vacío. A menor impacto en la cuenta de resultados, mayor riesgo de perder el puesto.

Saltar al grupo de los imprescindibles, señalan los especialistas en recursos humanos, es cuestión de voluntad, de tomar la iniciativa y engordar la cartera de responsabilidades. Las organizaciones emiten señales fácilmente interpretables, que adelantan futuros despidos. Esforzarse y arrimar el hombro ayuda a salvarse de la quema. No sin riesgos. 'Excederse hace peligrar el ambiente laboral, divide y convierte a la organización en una especie de conglomerado oscurantista, donde se castiga la transparencia y la naturalidad, principales cualidades para defenderse en un entorno de crisis ', identifica Juan Carrión, director de Eurotalent, consultora especializada en gestión del talento. 'A largo plazo resulta una mala táctica porque despiertas las peleas internas, incluso entre directivos ', desaconseja.

Quienes se sientan en departamentos de administración y realizan funciones de soporte tienen peor lectura. 'Pertenecen al grupo de los prescindibles ', incide Diego Sánchez de León, socio director del área de Talento y Organización de Accenture. 'Los perfiles de baja cualificación son quienes sufren mayores dificultades para reconvertirse y salir a flote ', describe José Luis Roales, presidente de la Asociación Nacional de Abogados Laboralistas. 'Directivos y mandos intermedios no están exentos ', afirma Roales. También ellos deben poner sus barbas a remojar. 'La contratación podría haberse reducido a la mitad respecto de 2007 pasado y este año la actividad global caerá entre un 25% y un 30% ', prevé Carlos Monserrate, de Ray & Berndtson, consultora especializada en la búsqueda y selección de directivos.

'Nada ni nadie puede garantizar la estabilidad laboral pero existen fórmulas para evitar ser uno de los primeros en salir ', conforta José María Prieto, profesor de Psicología del Trabajo en la Universidad Complutense de Madrid. Todo, menos cambiar de trabajo. Cuando el viento sopla desfavorable, se desaconseja buscar un nuevo empleo. Al igual que no es recomendable para las empresas reducir plantilla en época de crisis. 'Los cambios son productivos en momentos de estabilidad económica ', apunta Sánchez de León. Según el director del área de Talento y Organización de Accenture, '2009 será un año cargado de oportunidades '.

Los pronósticos apuntan sin embargo a recortes aún mayores en la estructura de las empresas. El Índice de Perspectivas de Jubilación que elabora el equipo que dirige la profesora Miriam Díez en el Instituto de Estudios Laborales de Esade refleja por primera vez una caída en las previsiones de contratación de las 200 empresas consultadas en su séptima edición, que acaba de ser publicada. El 36% de las encuestadas prevé jubilaciones anticipadas antes de 2009. Prejubilaciones, ERE, reducciones de plantillas o despidos puntuales arropados al hilo de la crisis son tácticas que demuestran 'una mala política de recursos humanos ', a juicio de Díez. Con ella coincide Carrión, para quien optar por recortes de urgencia 'no está la altura de las grandes compañías '.

Las señales de un despido inminente

¿Es posible adivinar cuándo uno va a ser despedido? Según Nicolas Buisson, managing director para España, Portugal e Italia de Michael Page International, sí. Junto a Charles-Henri Dumon, presidente de la compañía para Europa Continental y América del Sur, Buisson es autor de Los siete secretos de los que nunca están en paro (Gestión 2000.com), en el que se enumeran las señales que anuncian un despido. 'Si aparecen problemas como una disminución de beneficios o la llegada de competidores poderosos o nuevas tecnologías que amenazan la continuidad del puesto, hemos de plantearnos un cambio ', explica. Algunos expertos añaden el factor de trabajar en un sector susceptible de subcontratación. 'Normalmente en esas situaciones cada uno sabe quien está mejor posicionado y quien va a quedarse fuera ', señala un consultor en recursos humanos. 'Hoy en día ninguna empresa puede permitirse gente que no trabaje poniendo toda la carne en el asador ', añade. Si a esa circunstancia se añade el descubrir que el puesto está remunerado por encima del mercado, el riesgo se duplica, aunque lo contrario tampoco garantiza que se esté a salvo. 'Un salario bajo o estable puede deberse a que el puesto no es indispensable ', advierte. También existen circunstancias que entran en el ámbito de las relaciones personales. 'Como no llevarse bien con el jefe ', se sonríe.

Ciberencuesta: ¿Has empezado a notar los efectos de la crisis en tu entorno inmediato? http://www.factorhuma.org/participa/ciberenquesta.php

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