Cuando parecía que el Quiet Quitting era la última tendencia, aparece otra para aquellos que prefieren hablar antes de actuar: La Renuncia Ruidosa. Personnel Today explica algunos ejemplos de su funcionamiento, pero también se plantea si no iría siendo hora de que alguien se invente alguna nueva expresión que pueda ser utilizada para hablar de las empresas que no abordan las preocupaciones de los empleados acerca de la carga de trabajo o los salarios.

Han pasado unos seis meses desde que se pusiera de moda la expresión de Renuncia Silenciosa. Fue algo que hizo enfadar con razón a algunas personas. Este añadido sin valor al diccionario de Recursos Humanos se ha ido haciendo a un lado después de la ráfaga de atención mediática inicial. Desgraciadamente, y en cierto modo inesperadamente, en algún lugar a alguien se le ha ocurrido hablar ahora de La Renuncia Ruidosa.

En Personnel Today dudamos que La Renuncia Ruidosa vaya a recibir tantos análisis como su prima más tímida, así que vamos a sacarle provecho mientras el sol brille sobre ella y a echar un vistazo a lo que puede significar.

En un principio pensamos que la Primera Ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, puede ser una renunciante ruidosa al anunciar públicamente que dimitía de su puesto, explicando que “no le quedaba suficiente energía en el depósito”. Pero no, ese no era para nada el motivo.


Según Jonny Edser de la firma de gestión de eventos Wildgoose, desde nos han hecho interesarnos por el tema, esta “tendencia” es “preocupante”.

Él dice que es una “manera de desvincularse en la que los trabajadores intentan llevar a cabo peligrosos juegos mentales para sacarles más dinero a sus empresas.” Eso pone a Jacinda fuera de la ecuación.

Dichos “juegos mentales” pueden implicar la mención explícita a que no están contentos, comenta Edser, y a que están enviando currículums para otros trabajos esperando lograr un salario mejor.

Es preocupante porque "es una señal de que los empleados no están felices, así como de una desconexión entre la empresa y el trabajador con respecto a las expectativas sobre promociones y salario.” Por lo tanto, “lo que debería interesar más al manager es reconocer y prevenir las renuncias ruidosas y corregirlas lo antes posible.”

Esto se puede lograr teniendo reuniones y conversaciones periódicas con los empleados sobre temas como la retribución, añade Edser.

Lo cierto es que gran parte de este tema no resulta demasiado controvertido, y apenas resultaría merecedor de la invención de una nueva terminología, pero luego Edser escribe: "Cuando los empleados están decepcionados con su salario, muchas veces se debe a una falta de información.”

A algunos de nosotros en la oficina de Personnel Today (que hoy viernes obviamente está vacía porque todos trabajamos desde casa) nos chocó que en realidad fuese la disponibilidad de información, y no tanto la falta de la misma, lo que a menudo también hace que la gente quiera un aumento de sueldo.

Por ejemplo, la información sobre lo que gana el jefe, el contraste entre los gastos de la empresa en eventos y los niveles salariales de los más jóvenes, lo que pagan las empresas rivales y, por último, el aumento del coste de vida. Puedes imaginar que no sentaría muy bien si la Rail Delivery Group (la asociación británica de empresas operadoras de trenes) acusara al Jefe del RMT (el principal sindicato del sector ferroviario), Mick Lynch, de representar a una banda de renunciantes ruidosos.

Uno se siente tentado a preguntar qué se supone que deben hacer exactamente los trabajadores. Están atrapados entre la espada de La Renuncia Silenciosa, y la pared de La Renuncia Ruidosa. En ambas definiciones, los trabajadores en realidad continúan trabajando y siendo productivos. Todavía no se han ido.

Tal vez sea hora de que alguien se invente alguna nueva expresión que pueda ser utilizada para hablar de las empresas que no abordan las preocupaciones de los empleados acerca de la carga de trabajo o los salarios.

Hablando de renunciar, fue interesante leer que Reed Hastings dejaba su cargo de Codirector Ejecutivo de Netflix, la empresa que ayudó a fundar hace más de 25 años.

La noticia llegó solo dos días después de que se revelara que Netflix iba a contratar a un auxiliar de vuelo para uno de sus jets privados con un salario de hasta 385.000 dólares al año. Tal vez Hastings dejó su puesto porque pensó que tener aviones privados y pagar salarios enormes al personal de cabina no era adecuado para una empresa que había despedido a cientos de empleados durante el año anterior.

En cualquier caso, es difícil imaginar al exitoso auxiliar de vuelo "renunciando ruidosamente " a corto plazo.


McCulloch, Adam. “Heard enough about ‘quiet quitting’? Brace yourself for ‘loud quitting’”. Personnel Today, 20/01/2023 (artículo consultado online el 24/01/2023).

Acceso a la noticia: https://www.personneltoday.com/hr/loud-quitting/

  

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