Para la 'Generación Y ' el ascenso o el dinero no compensan el trabajo tradicional, ni los modelos habituales de compromiso y relación con la empresa. Antes está tiempo libre, entorno o flexibilidad. Pero la crisis puede cambiar estos planteamientos...

Para la 'Generación Y ' no hay ascenso ni dinero que compense el trabajo tradicional, ni los modelos habituales de compromiso y relación con la empresa. Antes que el salario, están el tiempo libre, el entorno, o la flexibilidad. Pero la crisis puede cambiar algunos planteamientos...

A la Generación Y no le interesa el dinero. Al menos, no tanto como otros aspectos de la vida profesional. Los expertos suelen determinar que las nuevas generaciones restan importancia al salario y se vuelven enormemente exigentes al perseguir otros factores. Así piensa Rafael Barrilero, socio de Mercer, quien asegura que "para la Generación Y las prioridades son el proyecto personal dentro de una compañía y los horarios, la flexibilidad o el tiempo libre. El salario es una segunda derivada". Barrilero añade que los salarios de entrada han experimentado un incremento notable hasta 2007, fecha desde la que han comenzado a estancarse.

Definitivamente, quienes acceden por primera vez al mercado laboral piensan más en cuestiones como el tipo de tareas que se les asignan; quieren implicarse en proyectos en los que puedan aprender, y desean trabajar "con amigos", algo que las compañías deberían tener en cuenta, tanto como el entorno laboral que fomente la diversión.

Para las nuevas generaciones que acceden a su primer trabajo no hay ascenso ni dinero que compense el trabajo tradicional; otorgan una gran importancia al orgullo que se siente por la empresa, que lleva a preferir un lugar en el que uno se sienta importante.

Desde Bao & Partners recuerdan que "en España estamos viviendo hoy la misma situación que se produjo en Reino Unido hace un año: Son los recién titulados quienes conducen el mercado y no las empresas. En sectores como la banca de inversión se buscan, a menudo, perfiles de profesionales con apenas dos años de experiencia y existe la disponiblidad de pagar salarios que son altos para la edad y experiencia que podría aportar el candidato. Esto se da porque no hay suficientes recursos humanos titulados y adecuados para los puestos que se ofrecen. Por ejemplo, hasta ahora en banca de inversión, candidatos con 27 ó 28 años no trabajaban por menos de 60.000 euros".

En Bao & Partners añaden que, hasta hoy, en sectores como el de telecomunicaciones los recién licenciados tenían tantas ofertas de trabajo que valoraban el ocio frente al dinero. "Ahora, cuando las tasas de desempleo están creciendo, empezarán a ser menos selectivos. De hecho, algunas empresas que antes contrataban sesenta profesionales al mes, ahora están contratando diez, porque la situación económica provoca un cambio evidente de panorama".

Tiempo y dinero

Los expertos de la compañía de cazatalentos añaden que "el babyboom vivido en España en la década de 1980 provocó que el acceso al mercado laboral fuera más difícil para la Generación X, que no podía exigir tantas cosas cuando buscaba su primer trabajo, porque había mucha oferta. La Generación Y lo ha tenido más fácil. Son muchos menos, y ahora los recién licenciados no piensan siquiera en hacer unas prácticas profesionales sin remuneración, como en la década de 1980. Tiempo y dinero han sido dos aspectos apreciados en los últimos años, pero la situación económica actual permitirá reevaluar estos principios".

Carlos Delgado, presidente de Compensa Capital Humano, también coincide en que hasta ahora la retribución es una cuestión secundaria para los miembros de la Generación Y, y confirma que las prioridades de los recién licenciados pasan por tener grandes oportunidades de desarrollo, más o menos inmediatas, pero éstos carecen de la "paciencia" de los babyboomers, y muestran un compromiso a corto plazo con la empresa: en tres años pueden replantarse absolutamente todo.

En términos salariales, Delgado explica que, aunque los recién licenciados no se preocupan de manera principal por los sueldos, "sí se fijan en la justicia de la retribución. Pueden aceptar salarios más bajos –con otras contraprestaciones–, pero valoran la existencia de sistemas objetivos que midan el desempeño".

Carlos Delgado asegura que un problema añadido para las empresas se plantea con los "saltos mentales" que provoca el hecho de tener que satisfacer las exigencias y necesidades de la Generación Y, contentando a la vez a los babyboomers.

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