Trabajadores de España y un centenar de países participan en la primera movilización planetaria convocada por el sindicato unitario CSI en demanda de un empleo digno.

Un fantasma recorre Europa... En este caso, no el que quiso Karl Marx para su Manifiesto del Partido Comunista, sino el temor a que todos los logros sindicales obtenidos desde los tiempos de la Revolución Industrial puedan quedar en agua de borrajas. Al menos eso es lo que llevó ayer a sindicatos de todo el continente y a sus homólogos de casi 100 países, convocados por la Confederación Sindical Internacional (CSI), a manifestarse en la primera jornada de movilización mundial para reclamar el derecho a un trabajo digno, y especialmente, a pedir que no se apruebe la jornada laboral de 65 horas que impulsa la Comisión Europea.

La crisis financiera y el temor a sus consecuencias amortiguaron los ecos de las protestas por los salarios bajos, las condiciones abusivas, los derechos sindicales y la precariedad en el empleo, que se desarrollaron un tanto alicaídas y con tono más bien simbólico. En Madrid, los líderes de CCOO y UGT, José María Fidalgo y Cándido Méndez, dejaron la manifestación para dirigirse a La Moncloa al encuentro convocado por el presidente del Gobierno para anunciarles las nuevas medidas anticrisis.

Paros en Catalunya

En Francia se desarrolló la manifestación central, que reunió entre 7.500 y 13.000 personas, según las fuentes, en la plaza de Trocadero de París. En Catalunya, la manifestación principal reunió a unas 10.000 personas en el centro de Barcelona convocadas por CCOO, UGT y USOC. Los sindicatos elogiaron el seguimiento en las empresas catalanas de la convocatoria de paros de entre cinco y 15 minutos a mediodía, y que siguieron, sobre todo, en las empresas del automóvil como Seat o Nissan, afectadas por recortes de producción. También se sumaron a la convocatoria trabajadores del aeropuerto de Barcelona, los ayuntamientos barceloneses de Manresa, Sabadell o Terrassa, o empresas como Repsol en Tarragona y el Metro de Barcelona, donde los trabajadores también pararon cinco minutos a las 12 del mediodía. En cambio, el pequeño comercio y las pequeñas empresas apenas notaron el efecto de la movilización, según datos de la patronal de Terrassa Cecot.

Unas 150 personas en Girona y otras tantas en Tarragona, se concentraron ante las respectivas sedes de la subdelegación del Gobierno, convocadas por UGT, CCOO y USOC. Un número semejante de manifestantes protestaron en Lleida, donde el alcalde, Àngel Ros, fue el encargado de leer el manifiesto conjunto de los sindicatos. El texto incidió en el proceso de globalización y "su contribución al incremento de las desigualdades entre ricos y pobres".

Los sindicatos denuncian también que "con el pretexto de la competencia internacional, se ponen en cuestión los derechos sociales. El peor ejemplo lo encontramos en Europa, con la propuesta de directiva del tiempo de trabajo y las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE, que no hacen otra cosa que favorecer el dumping laboral", señala el texto, en referencia a las prácticas en las que las condiciones de trabajo están por debajo de los estándares internacionales como una forma de competencia desleal.

El comunicado también exige el derecho al trabajo digno de acuerdo con los parámetros establecidos por la Organización Internacional del Trabajo, la derogación de la directiva europea sobre el tiempo de trabajo, políticas para combatir la siniestralidad laboral y la erradicación del trabajo infantil y el forzoso.

Acceso a web de la Campaña sobre el trabajo digno: http://www.decentwork.org

Acceso a web de la Jornada Mundial del Trabajo Digno: http://www.wddw.org

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