Las necesidades laborales generadas por la Ley de Igualdad han impulsado el interés por másteres y cursos especializados en formación de agentes de igualdad, en atención de la violencia de género o la investigación, ofrecidos por diferentes instituciones.

Laura Mostazo comenzará el próximo 17 de noviembre el curso de Especialista de Auditorias de Igualdad de la Fundación Isonomía, dependiente de la Universidad Jaume I de Castellón. Esta licenciada en Administración y Dirección de Empresas de 29 años, dedicada a la docencia y consultoría de género, quiere profundizar en su conocimiento de la materia. No era la única opción similar en el mercado. Podría haber optado por el máster de Igualdad de Género en las Ciencias Sociales de la Universidad Complutense de Madrid, o por el que oferta Comisiones Obreras sobre el mismo tema, o el de la Universidad de Valencia. La Ley de Igualdad ha dado forma a un campo que las universidades venían moldeando desde hace unos años, lo ha impulsado y lo ha encauzado.

"La creación de posgrados específicos ", recogiendo la propia redacción del texto legal, es uno de los objetivos que marca la norma aprobada en marzo de 2007 y que ha dado pie a la aparición de diferentes alternativas de posgrado en varias universidades españolas. Fátima Arranz, directora del máster que organiza la Complutense, no alberga dudas al respecto. Tampoco María Luisa Moltó, que hace lo propio en la Universidad de Valencia. "La necesidad estaba antes de la ley", matiza Mostazo, "pero hasta que no aparece la ley no se percibe".

De la efervescencia de este tipo de estudios, hablan los 28 estudios de posgrado que recibieron ayudas del Instituto de la Mujer en 2007 por toda España. Unos para la formación de agentes de igualdad, otros para la atención de la violencia de género, otros para la investigación.

Pero son las necesidades laborales que ha abierto la Ley de Igualdad las que han impulsado el interés por este tipo de másteres y cursos. Comisiones Obreras puso en marcha el suyo el año pasado por primera vez. Recibió más de mil solicitudes en 15 días. La mayoría quedaron fuera. Oferta 80 plazas.

La norma aprobada en marzo de 2007 establece la obligatoriedad de que haya planes de igualdad en las empresas con más de 250 trabajadores y obliga a las administraciones a tomar medidas para lograr el equilibrio entre hombres y mujeres. Para las compañías menores, la implantación de planes es voluntaria, pero el Instituto de la Mujer ha puesto en marcha un programa de ayudas para su extensión. Esto, de momento, ha disparado la demanda entre quienes ya tienen trabajo y precisan de formación en este ámbito.

Es el caso de Eva María Muñoz, que comenzará este año el máster de Comisiones Obreras. Ella es representante de los trabajadores de Repsol YPF y responsable sindical del plan de igualdad. La mayoría de mujeres que se inscriben en estos cursos comparten este perfil. Es decir, recurren a esta formación para aprovecharla en su trabajo, según Moltó y Arranz, o por cuestiones sindicales, explica Bravo.

También hay recién licenciadas que confían en que las demandas de la Ley de Igualdad abran un amplio campo laboral, una esperanza que comparte la responsable de Comisiones. "Los yacimientos de empleo están ahí", comenta. Arranz apunta hacia posibles destinos laborales: "ONG, ayuntamientos y la investigación".

Y es que, tanto el máster que ella dirige como el de la Universidad de Valencia, ofrecen dos opciones de especialización: la de la investigación, como paso previo al doctorado, y otra la de agentes de igualdad, opción por la que se decantan la mayoría de alumnos. Si bien conviene aclarar que no hay cifras de los potenciales puestos de trabajo que esta nueva demanda laboral pueda crear.

Sobre el perfil del alumnado, en lo que sí coinciden las coordinadoras de másteres y cursos es en la aplastante mayoría de mujeres. "Los varones no están por trabajar en la igualdad. O por lo menos por formarse en ella", afirma la responsable de CC OO. Y los datos le dan la razón. En las dos ediciones que lleva en marcha el curso de la Universidad de Valencia de 80 personas inscritas sólo una es un hombre. Es el caso más extremo. La Complutense cuenta con un porcentaje masculino entre un 8% y un 10%; e Isonomía, con un 25%.

Los programas de estos cursos, que suelen combinar la formación presencial con la online, parten de los conocimientos acumulados desde que hace tres décadas comenzaron los estudios de género y de la experiencia procedente de cursos de doctorados anteriores, y tienen un corte transversal. Si bien hay diferencias entre ellos, suelen contemplar módulos de legislación, economía, de conceptos sobre el género, salud y una parte práctica.

En esta última, se explica cómo elaborar los planes de igualdad que persiguen acabar con el desequilibrio del mercado laboral. Algo que puede comprobarse con un vistazo a un par de cifras: la tasa de paro entre las mujeres (12,3%) es tres puntos mayor que entre los hombres; la presencia femenina en puestos directivos desciende a medida que se asciende en la jerarquía empresarial hasta llegar al 21% en las compañías con más de 10 trabajadores.

Los precios se sitúan en torno a los 1.500 euros por curso, excepto en el caso del organizado por Comisiones Obreras, que es gratuito. En cuanto a tiempo de duración, el curso castellonense sólo se prolonga durante un año y los másteres requieren normalmente dos.

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