En Francia, cada día más empresas intentan motivar y fidelizar a los asalariados con todo tipo de propuestas, desde cursos de yoga a clases de cocina, creación de guarderías, una sesión de cambio de imagen o un espacio para poder hacer la siesta.

Cada vez más empresas francesas miman a sus trabajadores para motivarlos y fidelizarlos. Las propuestas van desde cursos de sofrología hasta clases de baile.

En Suitehotels, una empresa de hostelería con base en Evry (periferia de París), los jueves los empleados están más relajados y sonrientes. Ese día, a partir de las dos de la tarde, hay masaje. Sesiones de shiatsu gratuitas a cargo de una profesional en la sala de descanso del personal. "Es un momento privilegiado de placer, en el que no piensas en nada, y que produce un efecto tranquilizante y dinamizante a la vez", explica Aurore Lami, de 30 años, jefa de la sección de recursos humanos de la cadena de hoteles especializada en ofrecer espacios amplios y todo tipo de servicios a sus clientes. La idea de mimar a los trabajadores no es exclusiva de esta sociedad dedicada a procurar el bienestar de sus usuarios. En Francia, cada día más empresas intentan motivar y fidelizar a los asalariados con todo tipo de propuestas, desde cursos de yoga a clases de cocina pasando por la creación de guarderías, una sesión de cambio de imagen o un espacio para poder hacer la siesta.

Derecho a siesta

En Hewlett Packard los empleados tienen derecho a una hora de sofrología a la semana; en Microsoft, a masajes; en un centro comercial de París se ofrecen clases de baile de salón; en una sociedad de diseño de Normandía se ha instituido la siesta; y varias firmas de Saint Cloud se han asociado para crear una guardería al lado del trabajo. "Hay gente que piensa que hay que someter al colaborador a una gran dosis de tensión para que rinda mejor; nosotros pensamos que para que un equipo funcione y trabaje bien sus miembros tienen que estar a gusto, sentirse bien", explica Gwenael Le Houerou, director de Suitehotels. "La relación convivencial y la productividad no están reñidas, no hay que sufrir para ser bueno y demostrar al patrón que trabajas bien", sostiene. Su filosofía la comparte Aude Veret, fundadora de la sociedad Physic 'All, especializada en formación física y relajación en las empresas. "Nuestra cultura confunde aún eficacia y número de horas trabajadas. Ha olvidado que la salud mental y física son esenciales para mejorar nuestro rendimiento", explica la masajista, que afirma que cada vez más empresas solicitan sus servicios. "Hay que fomentar la noción de placer, dar ganas de ir al trabajo, convertirlo en algo interesante", dice Max Bouchet-Virette, experto en relaciones sociales y humanas.

La sociedad farmacéutica Lilly, basada en Fergersheim (Alsacia), lleva este espíritu al extremo con la creación de una fábrica para facilitar la vida al lado del edificio donde trabajan los empleados. Mientras los asalariados cumplen con su jornada, otros les limpian los zapatos, les lavan, planchan y remiendan la ropa, les reparan el coche... Se ocupan de esas tareas ingratas que tanto tiempo llevan al cabo del mes. Un lujo poco extendido, pero que va abriendo camino en la mentalidad empresarial. "Nosotros tenemos muy claro que para poder cuidar a los clientes, el trabajador debe estar también cuidado", subraya el director general de Suitehotels. Aurore, su empleada, considera que el masaje semanal hace que los trabajadores estén de buen humor y se sientan mejor dispuestos a realizar sus tareas. "Puedes ser más amable con los demás cuando estás bien mental y físicamente", comenta sonriente.

Tarta de cumpleaños

De hecho, en su empresa, el masaje --que inicialmente se ofrecía solo a los clientes del hotel de Evry-- forma parte de una forma de entender el funcionamiento del personal. Se fomenta la relación entre los trabajadores con una sala de relajación provista de sillones y sofás para hacer una siesta, se organizan desayunos para facilitar el trabajo en equipo y cada año se buscan compensaciones diferentes. Por ejemplo, felicitar al empleado por su cumpleaños con una tarjeta y un abono a elegir entre tres modalidades: jornada zen (masajes relajantes), jornada sabor (curso de cocina), y jornada tonificante (un entrenador personal durante dos horas). El trabajador puede optar por empezar pronto por la mañana, después de un desayuno acorde con el tipo de jornada seleccionada, o a media mañana después de un brunch igualmente adaptado.

Este tipo de iniciativas contribuyen a mejorar la imagen del patrón y a hacer menos rígidas las relaciones entre los directivos y sus subordinados. Para ello, nada como compartir una sesión de pilates, un curso de socorrismo o asistiendo a clases de baile de salón.

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