Entrevista de 5 Días a Eugenia Bieito (Esade), Francisco Iniesta (IESE) y Santiago Íñiguez (IE Business School). Gestionan tres de las veinte escuelas más influyentes del mundo. Juntos debaten sobre el futuro de la formación y de los ejecutivos.

Juntos debaten en la sede de CincoDías sobre el futuro de la formación y de los ejecutivos.

Por vez primera, los líderes de las tres mejores escuelas de negocios de España comparten mesa para analizar el presente, el pasado y, sobre todo, el futuro de la formación. Además, Francisco Iniesta, director general de IESE en Madrid; Santiago Íñiguez, decano de IE Business School, y Eugenia Bieto, directora general de Esade, dibujan el perfil de los líderes que deberán pilotar el cambio económico y empresarial en el mundo.

Hay voces que cargan a las escuelas de negocios con una parte importante de responsabilidad en esta crisis económica.

Eugenia Bieto. Todo el mundo ha de asumir la responsabilidad que le toca. La Administración pública, las instituciones financieras, los directivos, los consumidores, que querían hipotecas por encima de la capacidad que tenían de devolución, y las escuelas de negocios evidentemente también tenemos que asumir la parte de responsabilidad que nos pueda tocar. Es una responsabilidad compartida. Ahora tenemos una responsabilidad por delante que es formar a los líderes para después de la crisis, es decir, a los directivos que necesitan las empresas y las instituciones para después de la crisis. Debemos preguntarnos cómo va a ser el líder del futuro.

Francisco Iniesta. Todos los agentes del mundo económico tienen una cuota de responsabilidad. Si tenemos parte de responsabilidad en la crisis también la tendremos en el éxito del pasado. Hay que mirar al fondo de las enseñanzas que se transmiten en las escuelas, como la responsabilidad social, el comportamiento ético, la prudencia en la toma de decisiones, todo ello tiene mucho más peso que el hágase usted rico en cinco minutos, que es una caricatura de lo que se enseña en las escuelas. Ahora toca ponerse a trabajar para ver qué hacemos mañana, en lugar de seguir lamentándonos. Es momento para subrayar la responsabilidad personal de los individuos. En las crisis se detecta la intención de muchos de esconderse detrás de un colectivo para escurrir el bulto, pero las decisiones no las han tomado instituciones, sino individuos que han utilizado mal conocimientos que tenían para quizá engañar. Hay que insistir en la prudencia y en la responsabilidad individual.

Santiago Íñiguez. En los últimos 20 años, las escuelas de negocios españolas son las que han preparado a los líderes empresariales que han desarrollado las grandes multinacionales españolas, los directivos que han pilotado la internacionalización de corporaciones como Telefónica, Santander o BBVA, por citar tres. La contribución de las escuelas de negocios, del conocimiento que se ha generado, de la formación, tiene un retorno muy claro en el desarrollo económico de este país y de sus empresas. La deontología profesional se ha desarrollado en los últimos 15 años en todas las escuelas de negocios. Fenómenos como la triple cuenta de resultados, la sensibilización de las multinacionales hacia la responsabilidad social corporativa, son algo irreversible, son conquistas que se han producido en el ámbito de las escuelas de negocios. Tenemos que revisitar aspectos básicos de la ciencia económica, de las finanzas, ver cómo desarrollar las virtudes de nuestros alumnos, en el sentido de los hábitos buenos que se adquieren en el proceso de aprendizaje, tenemos que desarrollar la ciencia del management y de las finanzas. Hay que reivindicar que el mejor antídoto contra los males del mundo es hacer bien los negocios. Hay que buscar soluciones para que estas crisis se produzcan con menos frecuencia y duren menos tiempo.

¿Ésta dura demasiado?

Iniesta. Es distinta, mucho más profunda que la de 1993. Ahora, después de tres años, lo que ocurre es que nos hemos acostumbrado, hemos perdido el miedo a la incertidumbre. Y en el ánimo de la gente hay menos miedo al qué va a pasar, está más relajada, aunque se prevé que esto puede durar, si hacemos caso a los gurús, una generación.

Íñiguez. Únicamente podemos estar en la senda del crecimiento, pero tenemos un 20% de tasa de paro. Lo que se está planteando es revisar los valores, los principios en el ámbito de la sociedad y de la empresa. En Estados Unidos se está revitalizando el fenómeno cooperativo como propietarios de las empresas. Cada vez hay más experiencias en las que los trabajadores vuelven a ser propietarios de la empresa, se vuelve a avivar el fenómeno del profesional autónomo.

Bieto. Y cómo cobra importancia la empresa familiar y las preguntas sobre cómo mantener las empresas familiares a través de las generaciones, que es lo que la convierte en un ejemplo de transmisión de valores, de iniciativa, de ética, porque se difunden mejor. Otra vez es la empresa familiar la que va a crear puestos de trabajo, y al final es la que crea una cultura específica de empresa.

Iniesta. Muchos patitos feos del boom anterior ahora son las rocas. Y como ocurre con todas las crisis, se le quita la careta a mucha gente y a la vergüenza para poner encima de la mesa conceptos que antes se consideraban tabúes. Nunca hasta ahora se había hablado de la fiscalidad, ni de la justicia de la fiscalidad, ni del peso del sector público, de la necesidad de una reforma laboral en profundidad. Nunca ha quedado tan patente el valor y el peso de la educación. Si algo nos va a sacar de esta situación es la gran reforma pendiente de la educación, y no sólo de la primaria. Toda la educación se tiene que reformar.

¿Es la asignatura pendiente?

Íñiguez. Vivimos un momento histórico. El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, ha cogido el toro por los cuernos y, en este sentido, se ha implementado Bolonia en un plazo récord. Hemos sido uno de los países que más tarde adoptó la legislación de desarrollo para implementar el proceso y, en apenas dos años, a coste cero, se ha conseguido armonizar el sistema de estudios. El tema de la financiación, que todavía no se ha planteado, es uno de los grandes retos, cómo se financia el sistema de estudios superiores, un sistema que es caro y donde nunca el coste de la matrícula se equipara al precio real que se factura a un alumno. El segundo gran tema es el de la gobernanza de las universidades. Creo que el mandato de los rectores, la autonomía, la capacidad de cambio, es muy limitado, de forma que salvo que se cambie el sistema de gobierno de las universidades, las competencias son limitadas. Se debe convertir al rector en el CEO de la universidad.

Bieto. Yo añadiría la calidad, la obsesión por la excelencia, por una formación de muy alto nivel; pero esto no se puede conseguir sin antes resolver las condiciones que se han dicho anteriormente, el tema de la financiación y el de la gobernanza. En Finlandia se han unido las escuelas de economía, de tecnología y de diseño para crear una nueva universidad, para tener más sinergias, para ser menos endogámicas, para ser más abiertas. Esto ha sido una decisión muy atrevida del Gobierno finlandés, lo cual supone cambiar las reglas de juego de cada una de ellas. No se habían visto fusiones entre universidades, y eso ha atraído financiación externa y privada. Hay otro reto, y es acercar la universidad a la empresa. Toda la investigación que se hace en la universidad hay que llevarla a la sociedad.

Íñiguez. Hay que perderle el miedo al tema de las fusiones, las adquisiciones. Hay que hacer que la actividad educativa sea más flexible, orientada al mercado, y que forme a profesionales que sean empleables para la sociedad, que se puedan colocar en el mercado laboral. Estamos en la buena senda y la educación puede mejorar en los próximos 15 años.

Iniesta. A veces el problema no es de falta de diagnóstico, sino de ponerle hilo a la aguja, hay que ponerse a trabajar. Hace falta una dosis de liderazgo y de generosidad, por eso es importante la persona que va a llevarlo a cabo. Desde hace tiempo se viene insistiendo en cuáles son las áreas en las que hay que actuar. La educación superior es muy cara.

Bieto. Aquí estamos tres instituciones que funcionamos como empresas privadas, nos tienen que salir los números, tenemos que generar recursos para hacer investigación porque, si no, morimos. Hemos hecho el cálculo de cuánto le cuesta un curso de universidad al ciudadano a través de sus impuestos. No bajaba de los 15.000 euros al año en las carreras técnicas. Imagínate el chico que comienza una carrera, que paga 1.000 euros al año y que está dos o tres repitiendo, y al cabo de tres años deja la universidad porque su capacidad y sus competencias no han llegado a desarrollarse como se esperaba; eso al país le ha costado 40.000 euros. No cuadra. La universidad debe ser muy buena, más cara y con un sistema de becas potente y fluido.

Iniesta. El acceso tiene que ser real. Una gran proporción de los alumnos que hacen un máster reciben un crédito de los denominados al honor, y se devuelve en el cien por cien de los casos. Es curioso cómo cuando ofreces responsabilidad la gente responde, siempre se paga.

¿Es caro un MBA?

Iniesta. Hay dos maneras de verlo: por el lado del coste o por el del valor. Si lo vemos por el del valor, un máster reporta más de lo que el alumno ha puesto encima de la mesa. Es barato porque hay que mirar el retorno, el progreso de salario profesional de futuro. La apertura vital que ofrece el MBA no se encuentra en ningún otro programa de formación. Y otro argumento puede ser que nos hacemos ricos con estos programas. Siempre digo que si buscas a alguien rico, no lo busques en el sector de la educación. Cada vez se buscan más patrocinios de empresas, ingresos que provienen de formación corporativa; si sólo tuviéramos los ingresos que recibimos por el precio de los cursos, no tendríamos las instituciones que tenemos.

Bieto. Vale dinero. ¿Caro?, no. Porque el coste de darlo es elevado. Tenemos que invertir en investigación, es una parte importante de nuestra cuenta de explotación. Hay que reinventar la manera de abordar las finanzas, el marketing, el management, y esto sólo se puede hacer con investigación rigurosa. La necesidad de invertir mucho dinero en investigación te hace ser eficiente, gestionar muy bien la cuenta de explotación, ir a buscar financiación para estas actividades, con lo cual tienes que hacer una investigación que realmente esté muy valorada por las empresas y por las instituciones que te dan el patrocinio. Para ello hay que captar a los mejores profesores e investigadores internacionales, y esto tiene un coste elevado.

Íñiguez. La investigación es una de las grandes misiones de las instituciones académicas, la generación y la aplicación del conocimiento. Las escuelas deben tener la vocación de investigación, pero también de desarrollo. En el ámbito de las grandes universidades, a las cuales pertenecen muchas escuelas de negocios, lo que deben intentar es que haya un cruce de disciplinas, como sucede en las norteamericanas. Nadie deja de hacer un MBA por falta de recursos, siempre que tenga el perfil adecuado. Uno de los retos es la investigación en términos de rigor y de relevancia. Hay un debate interesante entre las grandes universidades americanas, que ahora ven un recorte del gasto importante porque sus endowments (intereses generados por las donaciones de ex alumnos e instituciones) han perdido mucho valor. Universidades como Harvard han pasado de tener un endowment de 36.000 millones de dólares, a 27.000 millones en el último año, porque se ha encogido el valor de sus inversiones y ello ha provocado un recorte brutal de la contratación de profesores y del gasto en investigación. Esto nos fuerza a repensar cómo financiamos la investigación y a que ésta sea relevante.

Las tres escuelas aparecen entre las 20 mejores del mundo, ¿actúan como embajadores de la marca España?

Bieto. En Esade estamos orgullosos de que seamos tres. Es bueno para el país y para cada uno de nosotros. Tenemos mayor capacidad como país para atraer talento. Alumnos y profesores de todo el mundo se preguntan qué pasa en este país donde hay tres escuelas de negocios de este nivel. Al país lo que le interesa es tener un buen tejido universitario, y teniendo tres escuelas de primer nivel les garantiza que el conjunto de los profesionales están bien preparados. Hasta hace diez años, nosotros les enseñábamos las mejores herramientas de gestión, de finanzas, de recursos humanos. Ahora lo que hacemos es desarrollar competencias, habilidades, porque lo que plantea Bolonia es lo que llevamos haciendo un montón de años las escuelas de negocios. Los alumnos quieren salir de tu escuela con herramientas, pero también con valores y actitudes.

Íñiguez. El fenómeno de las grandes escuelas españolas ha contribuido a reforzar la marca España. Nos han llamado del Ministerio de Industria para formar parte de paneles, junto con otros sectores punteros, como el de energías renovables o el financiero. Hay factores que han ayudado al desarrollo de estas escuelas, como es el talento de los equipos de gestión, pero también el hecho de que hemos acompañado y formado a los directivos de las grandes multinacionales españolas. Somos escuelas muy internacionales, creadores de networks internacionales, cosa que no sucede ni con las grandes escuelas norteamericanas. Si vemos la red de alianzas que cada una de nuestras escuelas ha tejido en América Latina, Estados Unidos o Asia, somos el grupo de escuelas más internacionales y con más desarrollo y presencia fuera de nuestras fronteras. Hemos competido lealmente, hemos colaborado en investigación, estamos orientados al mercado, autonomía, flexibilidad y espíritu de innovación.

Iniesta. Se ha producido una especie de círculo virtuoso. El primer programa del IESE data de 1958; entonces había interés por movilizar el país, por hacer cosas, y derivó en cómo podía contribuir la formación al desarrollo del país. Desde el primer momento, hay una apuesta por la internacionalización muy potente. El país apoya a las escuelas, pero éstas son las que elevan el tono del país, y se puede hablar de esa influencia positiva de las escuelas en la apertura mental, al exterior, del mundo empresarial español. Ha sido importante la riqueza de nuestros stakeholders, de la gente que nos ha pedido cuentas a las escuelas; hemos tenido gente exigente. El 90% de los ingresos viene de los alumnos, por eso tenemos que estar pendientes de lo que demanda el cliente. España puede sentirse orgullosa de muchos sectores, tenemos los mejores bancos del mundo, un sistema sanitario bueno, una industria automovilística de primera liga, empresas de infraestructuras de primer nivel y unas escuelas de negocios que están a la altura.

¿Es la hora de los emprendedores?

Bieto. Es la hora. Hay que insistir en ello. De nuestras escuelas ha salido gente que hace empresa, valientes, gente con iniciativa, con ganas de arriesgar. Es necesario porque el emprendedor acaba no viendo crisis, ven oportunidades. Y como ahora son globales, expanden sus actividades desde el principio. Esto es algo que tiene un valor importante para la economía del país.

Íñiguez. Es fundamental que seamos motores del fenómeno emprendedor, es parte de la salida de la crisis. Nuestras escuelas son internacionales y la mayor parte de nuestros alumnos son de otros países. Por tanto, es clave remover todos los obstáculos para acoger a alumnos con alto talento que quieran crear empresas en España. Para eso hace falta abrir la puerta a los permisos de estudios, como han hecho Australia, Reino Unido o Estados Unidos, a emprendedores que quieran crear sus empresas después de haber hecho un MBA en España.

Iniesta. Hemos de cultivar la apertura porque es difícil distinguir. La movilidad es un derecho humano básico y contribuye al desarrollo. El Isidoro Álvarez de este siglo seguramente será una persona que provenga de un país pobre, y me gustaría que esa persona pudiera educarse aquí, y sin hacer distingos. Hay que ir un poco más allá. No se pueden poner cortapisas a gente que te puede sacar del atolladero. Necesitamos cultivar una cultura de apertura, que cuando alguien quiera venir a hacer negocio pueda venir. El 90% del empleo de este país lo han creado las empresas familiares, generan el 80% del PIB.

¿Qué peso tiene el MBA en el currículo de un profesional?

Bieto. La demanda crece, es un producto que no ha hecho más que crecer. Son muy valorados porque son un complemento en la formación de los licenciados de otras ramas. Muchos alumnos de MBA vienen de ingenierías, carreras técnicas y científicas, y la formación en gestión les da una capacidad para su desarrollo. Es el producto más global; cualquier empresa, cuando ve que un alumno tiene un MBA, sabe qué conocimientos y competencias ha adquirido.

Iniesta. Más allá de una línea en el currículo, la gente evalúa las capacidades que se aprenden. Conforme avanza el tiempo, veo un enriquecimiento del perfil de las empresas que contratan a un máster, gente que sabe lo que va a encontrar. Tenemos una feria de empleo que se ha convertido en una fiesta, ya nos falta espacio para acoger a más empresas. El talento siempre es escaso.

Íñiguez. Existe una correlación entre los que tienen un MBA y un mayor progreso salarial. El mercado global de MBA crece. En India hay 70.000 alumnos de MBA, casi el mismo número que en Estados Unidos. China es otro país con gran crecimiento. África lo será en el futuro. La implementación de Bolonia va a producir un movimiento transfronterizo. La familia del MBA sigue creciendo, hay formatos para ejecutivos, son los que más crecen, por encima de los programas a tiempo completo. Y lo que va a tener una gran explosión son los programas que mezclan la formación online de calidad con la presencial.

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