Cada vez nos resulta más difícil concentrarnos en aquello que estamos haciendo, vamos de una tarea a otra creyendo falsamente que les dedicamos la atención necesaria. Desde Fast Company, detrás de la disminución drástica de nuestra capacidad atencional hay razones esperables como los móviles, pero también más insospechadas como el estado de alerta que ha generado la pandemia o nuestro régimen alimenticio. 

Johann Hari es escritor y periodista. Ha escrito para The New York Times, Le Monde, The Guardian y otros periódicos. Sus charlas TED han sido vistas más de 70 millones de veces, y su trabajo ha sido elogiado por un amplio abanico de personas, desde Oprah Winfrey a Noam Chomsky o Joe Rogan. A continuación, Hari comparte cinco ideas clave de su nuevo libro sobre la pérdida de atención generalizada en la actualidad: Stolen Focus: Why You Can't Pay Attention-and How to Think Deeply Again

1. TU ATENCIÓN NO DECAYÓ: FUE ROBADA.

Vivimos una grave crisis de atención, junto con la crisis de obesidad o la crisis climática. El estudiante universitario medio dedica sólo 65 segundos a cada tarea. El oficinista medio sólo dedica tres minutos. Incluso el CEO promedio de la lista Fortune 500 únicamente está atento de forma ininterrumpida 28 minutos al día.

La mayoría respondemos a esta crisis culpándonos a nosotros mismos. Cuando sentía que mi atención disminuía, me debería haber dicho: "Eres débil, tu fuerza de voluntad no es lo suficientemente fuerte.” Pero luego pasé tres años viajando por todo el mundo, entrevistando a más de 200 expertos destacados en este tema. De ellos aprendí que se trata de una crisis sistémica -que nos está ocurriendo a todos- y que requiere soluciones sistémicas. El profesor Joel Nigg, uno de los principales expertos en problemas de atención de los niños, me dijo que tenemos que preguntarnos si estamos viviendo en un "entorno patógeno atencional", en el que las tareas que requieren una concentración profunda se están convirtiendo cada vez más en una carrera hacia arriba por una escalera mecánica que baja. La científica francesa Barbara Demeneix me dijo: "No hay forma de tener un cerebro normal hoy en día.”

Aprendí que hay pruebas científicas de 12 factores que pueden hacer disminuir nuestra atención, y muchos de esos factores han aumentado en los últimos años. En otras palabras, tu atención no se derrumbó; fue robada por esas poderosas fuerzas. No te has vuelto débil. Te han hackeado. Curiosamente, la tecnología, que normalmente es la primera causa en la que pensamos, está desempeñando un papel importante, pero no es la mayor de las causas. Para salir de esta crisis tenemos que entender primero estas 12 causas, y luego abordarlas una por una.

2. SI TU TIEMPO DE PANTALLA MUESTRA QUE PASAS TRES HORAS AL DÍA CON TU TELÉFONO, ESTÁS PERDIENDO MUCHO MÁS QUE ESO EN TÉRMINOS DE CONCENTRACIÓN ROBADA.

El profesor Earl Miller, uno de los principales neurocientíficos del Massachusetts Institute of Technology, me dijo: "Tu cerebro sólo puede producir uno o dos pensamientos" en tu mente consciente a la vez. Eso es todo. "Somos muy monotemáticos". Sin embargo, el joven promedio cree que puede seguir seis o siete formas de comunicación al mismo tiempo. Cuando los neurocientíficos estudiaron esto, descubrieron que cuando las personas creen que están haciendo varias cosas a la vez, en realidad están "haciendo malabares". Están cambiando de un lado a otro. No se dan cuenta del cambio porque su cerebro lo disimula para brindar una experiencia de conciencia sin fisuras. Pero lo que realmente están haciendo es reconfigurar su cerebro momento a momento, tarea a tarea; y eso tiene un coste.

Explicó que "tu rendimiento baja como resultado de los cambios entre tareas". Parece un efecto pequeño, pero degrada la atención de forma sorprendente. Un estudio realizado en el Human-Computer Interaction Lab de la Carnegie Mellon University hizo que 136 estudiantes realizaran una prueba. Algunos de ellos tenían sus teléfonos apagados; otros tenían sus teléfonos encendidos y recibían mensajes de texto intermitentes. Los estudiantes que recibían mensajes durante la prueba rindieron, de media, un 20% peor. Otros estudios con escenarios similares han encontrado resultados incluso peores, del 30%.

Pero aún puede ser peor. El profesor Michael Posner, de la University of Oregon, descubrió que si te interrumpen, tardas una media de 23 minutos en recuperar el mismo nivel de concentración que tenías antes de ser molestado. Así que, si te pasas tres horas al día en tu teléfono, estás perdiendo mucho más en realidad. 

3. LA CRISIS DE LA COVID-19 NOS HA LLEVADO A MUCHOS A UN ESTADO DE HIPERVIGILANCIA, QUE ESTÁ ARRUINANDO NUESTRA CONCENTRACIÓN.

Al comienzo de la crisis de la COVID-19, muchos pensamos que con más tiempo libre leeríamos más. Mucha gente abrió sus descuidados ejemplares de Guerra y Paz, pero en realidad nos costó concentrarnos más que nunca. ¿Por qué? La Dra. Nadine Harris, Directora General de Salud Pública de California, fue la primera en hablarme del fenómeno psicológico que ayuda a explicarlo.

Imagina que te ataca un oso y sobrevives. En los meses siguientes, tu atención cambiará involuntariamente. Pasarás de centrarte en las cosas que tienes delante a buscar los peligros que te rodean. Te resultará más difícil centrarte en las preocupaciones cotidianas porque estás preparado para detectar amenazas inesperadas. Si cuando empiezas a sentirte seguro te vuelve a atacar otro oso, entrarás en un estado llamado de hipervigilancia. Estarás constantemente buscando riesgos y te resultará imposible concentrarte en la lectura de Tolstoi.

Cualquier situación estresante desencadena una mayor vigilancia. Por eso el estrés suele provocar un aumento de los problemas de atención. Como explica el Dr. Jon Jureidini, un destacado psiquiatra infantil de Adelaide (Australia), reducir la atención es "una estrategia buena en un entorno seguro, porque significa que puedes aprender cosas y prosperar y desarrollarte. Pero si te encuentras en un entorno peligroso, la atención selectiva es una mala estrategia. Lo que necesitas es distribuir la vigilancia de tu entorno de forma uniforme, buscando señales de peligro.” En resumen, la concentración profunda es algo que sólo se puede tener cuando se ha alcanzado la seguridad. Así que nadie debería culparse por tener dificultades para concentrarse durante una pandemia.

4. LA FORMA EN LA QUE COMEMOS EN EL MUNDO OCCIDENTAL ESTÁ DAÑANDO GRAVEMENTE NUESTRA ATENCIÓN Y CONCENTRACIÓN.

En los últimos años ha surgido un nuevo campo de la ciencia llamado psiquiatría nutricional: el estudio de cómo lo que comemos afecta al funcionamiento del cerebro. Entrevistando a algunas de las figuras más destacadas en este campo, me enteré de que el cambio sin precedentes que se ha producido en el mundo occidental hacia el consumo de alimentos procesados ha afectado a nuestra capacidad de concentración de tres maneras. La primera, como me explicó el Dr. Dale Pinnock, uno de los nutricionistas más importantes de Gran Bretaña, es que nuestra dieta provoca enormes picos de energía y, a continuación, bajones de energía que nos dejan con confusión mental. Imaginemos, por ejemplo, que comemos pan blanco o cereales azucarados en el desayuno; eso libera glucosa rápidamente, dándonos un subidón de energía. Pero luego el nivel de azúcar en la sangre decae y te desplomas en tu escritorio, sintiéndote agotado e incapaz de pensar con claridad. Es, según Pinnock, "como poner combustible para cohetes en un Mini. Se quemaría y reventaría porque no puede soportarlo. Pero si le pones la gasolina para la que está diseñado, avanzará sin problemas."

En segundo lugar, nuestra dieta actual nos priva de nutrientes clave que son necesarios para que nuestro cerebro se desarrolle plenamente. Un estudio holandés sometió a los niños a una dieta que suprimía la mayoría de los alimentos procesados que normalmente comemos. Un 70% de ellos experimentó un aumento de la atención, y la mejora media fue del 50%. En tercer lugar, nuestra dieta actual contiene colorantes y sustancias químicas que actúan en nuestro cerebro como si fueran drogas, estimulándonos. Un estudio realizado con niños en Southampton dividió a los participantes en dos grupos. A un grupo se le dio una bebida simple y al otro un cóctel de sustancias químicas que se encuentran en los dulces. Los niños a los que se les dio el cóctel eran significativamente más propensos a volverse salvajes. Ya sabíamos que la dieta occidental nos estaba haciendo obesos, pero también está arruinando nuestra concentración.

5. SÓLO PODREMOS SALIR DE ESTA CRISIS SI RESPONDEMOS A DOS NIVELES.

Existen dos niveles en los que debemos responder a esta crisis. El primero es haciendo cambios en nuestra propia vida y en la de nuestros hijos, para protegernos de las 12 fuerzas que invaden nuestra atención. Aprendí muchas técnicas diferentes. Por nombrar sólo una: Me compré una kSafe, una pequeña caja fuerte de plástico que encierra tu smartphone durante el tiempo que le digas. Ahora tengo cuatro horas de tiempo sin interrupciones cada día.

Los cambios individuales ayudarán, pero sólo nos llevarán hasta cierto punto. Creo que necesitamos un movimiento colectivo que reclame la atención para recuperar nuestros cerebros. Podemos abordar las causas profundas de esta crisis. Por nombrar sólo una: mientras las empresas detrás de las redes sociales se beneficien de interrumpirnos, encontrarán técnicas cada vez más sofisticadas para hacerlo. Tenemos que obligarles a adoptar un modelo de negocio diferente.

Hay un precedente, como ha señalado el tecnólogo Jaron Lanier. En los años 70, nos enteramos de que el plomo que se encontraba en la gasolina estaba dañando el cerebro de los niños. Así que prohibimos el plomo. Seguimos conduciendo coches, pero sin plomo. Ahora tenemos que hacer lo mismo con los factores que están arruinando nuestra atención. Eso requiere un cambio de perspectiva. Tenemos que dejar de pedir pequeños cambios. Somos ciudadanos libres y dueños de nuestras propias mentes y podemos recuperarlas de las fuerzas que las han robado.

 

"It’s not just you. Science explains how your focus is more scattered now and how to get it back". Fast Company, 07/02/2022 (Artículo consultado online el 11/02/2022).

Acceso a la noticia: https://www.fastcompany.com/90718980/its-not-just-you-science-explains-how-your-focus-is-more-scattered-now-and-how-to-get-it-back

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