Suiza encabeza por quinto año consecutivo el Ranking Mundial de Talento, elaborado por el Institute For Management Development (IMD), que evalúa a 64 economías según su capacidad de desarrollar y atraer talento para fortalecer la competitividad. España se mantiene en la posición número 32 por tercer año consecutivo.  

Suiza mantiene, por quinto año consecutivo, el liderazgo en la octava edición del Ranking Mundial de Talento, en el que el Institute For Management Development (IMD) evalúa a 64 economías según su capacidad de desarrollar y atraer talento para fortalecer su competitividad. El gasto público en educación, la implementación de aprendizajes, la priorización de la capacitación de los empleados y la eficacia del sistema de salud son algunos de los factores que lo sitúan en la cúspide, según el informe, que muestra la influencia de la pandemia tanto en la motivación de los trabajadores como en la fuga de cerebros, observándose grandes diferencias entre los países con mayor y menor competitividad.

El director del Centro de Competitividad Mundial de IMD, Arturo Bris, asegura que la variable fundamental que explica por qué los trabajadores cualificados se mueven a determinados países es la calidad de vida. “No es ni la diferencia salarial, ni los impuestos, sino todo lo que conlleva la calidad de vida, como la seguridad, la disponibilidad del sistema de salud, la educación o incluso el clima. Durante la pandemia, esto se ha acentuado y, teniendo en cuenta la importancia de la salud, su valor ha aumentado”, sugiere.

En ese sentido, Europa occidental continúa destacando. En esta edición del estudio, a Suiza le sigue Suecia (que gana tres posiciones) debido a los buenos resultados obtenidos en la evaluación educativa PISA, disponibilidad de mano de obra cualificada y capacidad financiera, entre otros. La tercera posición la conserva Luxemburgo, con un alto desempeño en los factores de inversión y desarrollo y atractivo, seguido de Noruega (que también asciende tres puestos debido a la calidad de la educación, la eficacia de sus infraestructuras sanitarias y las mejoras en la disponibilidad de personal extranjero altamente cualificado), Dinamarca y Austria. Todas ellas, cita el informe, son el ejemplo de una tendencia derivada de la pandemia en la cual los empleados están más motivados en las economías más competitivas y menos en las que no.

Talento español

España, en cambio, se mantiene estable en la misma posición de los últimos tres años, la número 32. Se sitúa, por tanto, en la mitad de la tabla y por debajo de países vecinos como Portugal (puesto 26) o Francia (puesto 25).

Para Bris, la debilidad española en la retención del talento ha sido siempre la misma: la falta de desarrollo interno de las empresas. “En comparación con los países europeos, es muy evidente que las empresas españolas, probablemente porque son más pequeñas, no proporcionan oportunidad de desarrollo a sus empleados. Todavía creemos que cuando sales de la universidad ya estás preparado para trabajar y de ahí vas a la jubilación, pero lo que es muy importante es que se siga formando al empleado en materias diferentes para dar continuidad a la universidad. En nuestros rankings se ve claramente cómo España está muy débil, por ejemplo, en capacidades internacionales de los ejecutivos, conocimiento de idiomas de los empleados o en educación dentro de la propia empresa”, reconoce.

Teniendo en cuenta los factores analizados, España mejora ligeramente en inversión y desarrollo, donde destacan la efectividad de las infraestructuras sanitarias y la ratio profesor-alumno en la etapa de educación secundaria y primaria. En lo relativo al atractivo, pierde una posición debido a la falta de motivación de los empleados y aspectos relacionados con la atracción y retención de talentos, que no parecen ser un elemento prioritario en las empresas. Por último, el factor preparación mejora dos puntos con buena posición en la evaluación educativa (PISA), pero continúa con asignaturas pendientes como las habilidades lingüísticas, la educación universitaria para una economía competitiva y el crecimiento de la fuerza laboral.

Fuga de cerebros

Aun así, Bris destaca que España ha sido uno de los países más elegidos por los nómadas digitales para trabajar durante la pandemia. De hecho, la posibilidad que ha brindado el teletrabajo para desempeñar el empleo desde cualquier parte del mundo requiere también redefinir el concepto de “fuga de cerebros”, según indica el profesor. “Es muy importante atraerlos. El beneficio que tienen para España es que pagan impuestos aquí. El coste, por otro lado, es que están proporcionando su talento en cualquier otro sitio y eso implica que cualquier esfuerzo que haga el país para mejorar sus capacidades no le beneficia porque la persona está trabajando fuera”, explica.

Por eso, Bris insiste en que la atracción y retención de talento no es solo una cuestión de política, sino de responsabilidad de los altos ejecutivos en su papel para estimular a los trabajadores. “Evidentemente, Dinamarca o Suiza ofrecen trabajos de mejor calidad que Bangladesh o Bolivia, pero el hecho de que la motivación de los empleados en esos países haya aumentado también tiene que ver con las facilidades que les dan para cambiar de empleo, adaptarse y aprender nuevas capacidades”, advierte. Aunque parezca contraproducente, asegura que para que los empleados se queden en la compañía hay que dotarles de habilidades para que puedan irse de ella: “Van a estar motivados si les proporcionan la educación necesaria para realizar otro tipo de trabajos fuera de su empresa, incluso fuera de su industria”.

 

 

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