Trabajar a tiempo parcial o con jornada reducida permite tener unos ingresos económicos dejando tiempo libre para estudios, familia u ocio. Pero esta opción tiene un alto precio: aboca a empleos poco cualificados y frena la promoción profesional.

En España casi 2,4 millones de trabajadores tienen jornada parcial, de los que el 80% son mujeres. Pero esta opción profesional, voluntaria en algunos casos y forzada por las circunstancias familiares en la mayoría de las ocasiones, puede salir cara tanto económica como, sobre todo, profesionalmente.

La jornada parcial tiene claros perjuicios económicos para el trabajador. Además de ver reducido su salario y su cotización cara a la jubilación, un estudio de la London School of Economics and Political Science señala que las mujeres que trabajan a tiempo parcial cobran, de media, un 22% menos por hora que las que trabajan a tiempo completo. El motivo radica no sólo en una posible discriminación por parte de las empresas, sino en las diferentes características que suelen presentar los empleos a tiempo parcial: según el estudio, muchas mujeres que deciden cambiar la jornada completa por la jornada parcial se ven obligadas a cambiar de compañía e, incluso, de profesión, hacia puestos menos cualificados, especialmente del sector servicios.

Así, el 10% de las mujeres que trabajan a tiempo parcial están sobrecualificadas para el empleo que realizan, y el porcentaje alcanza el 14% en el caso de los hombres, según Eurofound.

Y es que los hombres son minoría en este tipo de horarios, pero sufren perjuicios económicos similares a los de las féminas: según un estudio de la Universidad Libre de Bruselas, los hombres que trabajan a tiempo parcial en España cobran un 16% menos por hora que los que lo hacen a tiempo completo.

Si los hombres suelen recurrir al trabajo a tiempo parcial para compatibilizarlo con los estudios, las mujeres suelen hacerlo por obligaciones familiares, generalmente para cuidar a los hijos o a familiares en situación de dependencia. "Se ha vendido la idea de que la jornada parcial era la fórmula perfecta para la incorporación de la mujer al mercado laboral, pero en la práctica supone una trampa para su progreso profesional - denuncia Raquel Gil, scretaria de políticas de mujer e igualdad de UGT de Catalunya-. Debería ser una opción voluntaria, pero a la mayoría no le queda más remedio que escoger este horario para hacerse cargo de los hijos y la casa".

El 40% de los directivos creen que los trabajadores que disfrutan de medidas de conciliación como la jornada reducida están menos comprometidos con la empresa que el resto de sus compañeros, según una encuesta del Centro Internacional Trabajo y Familia del Iese. Además, a la hora de promocionar o contratar a un trabajador para un cargo de responsabilidad, la empresa siempre prefiere a alguien con total disponibilidad horaria.

"Salvo en pequeñas empresas con poco volumen de trabajo, es muy complicado encontrar un puesto de directivo a tiempo parcial - reconoce Jordi Vilà, socio director de Human Management Systems-. La empresa sabe que a una persona que ha reducido jornada para cuidar a sus hijos no le podrán pedir, por ejemplo, que se vaya tres días de viaje para reunirse con un cliente". Por eso, apunta Vilà, "los trabajadores más cualificados se lo piensan mucho a la hora de reducir su jornada porque saben que sus posibilidades de promoción se verán muy mermadas".

Y es que, tal como apunta el profesor de Esade Ceferí Soler, "la empresa sigue dando mucha importancia a la presencia física del trabajador en la empresa". Aun así, Soler opina que "si un trabajador es realmente bueno la empresa no lo descartará porque haga un horario u otro y hará lo que sea por retener ese talento".

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.