Las armas del reclutamiento online afinan su puntería. Portales, redes sociales y ahora redes de profesionales hacen que el diálogo entre empleadores, seleccionadores y candidatos sea muy preciso y ajustado a las necesidades de cada uno.

Incluyendo perfiles cada vez más cualificados.

Las nuevas tecnologías y los fenómenos online están revolucionando la forma en la que se debe trabajar en la captación de talento, y ofrecen asimismo posibilidades nunca imaginadas a los candidatos, aunque también son fuente de nuevos conflictos y problemas.

Joaquim Soler, director de márketing y comunicación de Randstad, habla de una "evolución meteórica de todos los nuevos sistemas, páginas web corporativas, portales de empleo o redes sociales", y advierte acerca de un "componente de recomendación que sube muchos enteros".

Cualquier proceso de búsqueda de directivos tiene hoy cuatro fuentes principales: las personas ya conocidas; otros profesionales que tienen contactos (base de datos); personas con las que ya se ha trabajado y que facilitan recomendaciones de nuevos candidatos; y el nuevo talento, personas que pasan de un sector a otro, o aquellos que trabajan en otros países. En todo caso, las nuevas herramientas online son un arma poderosa para lograr un mayor alcance geográfico y que, evidentemente, ayudarán a acortar los procesos en la búsqueda de nombres.

Carlos Monserrate, socio de Ray & Berndtson Technology, cree que los periodos de crisis suponen un factor acelerador para el uso de las herramientas que tienen que ver con el reclutamiento online. "En un escenario de dificultades económicas, todo el mundo es más receptivo y proclive a dejar sus datos en las redes sociales". Aunque aún tenemos muchos falsos positivos con estos sistemas, las nuevas herramientas tecnológicas permiten cualificar cada vez mejor a los candidatos.

Virginia Cobiella, responsable de reclutamiento y evaluación de Adecco, asegura que en periodos de crisis económica parece lógico que se note un aumento de los candidatos online, sobre todo en los portales de empleo. Cobiella indica que, en el caso del portal de Adecco, de los 8.000 candidatos semanales se ha pasado a los 11.000.

Para Soler, es evidente que las herramientas que tienen que ver con el reclutamiento online ofrecen la ventaja de estar "abiertas" las 24 horas del día, los siete días de la semana. A esto se añade un cierto anonimato y el hecho de que permiten distribuir los currículos de una forma distinta y, desde el punto de vista del reclutador, la posibilidad de entradas masivas, y las herramientas de filtrado y criba, aunque ésta no permita un trato personalizado.

El director de márketing de Randstad apunta una tendencia hacia acciones cada vez más selectivas gracias al uso de blogs, redes sociales o chats en los que un determinado colectivo puede dar recomendaciones para aceptar un trabajo o un candidato. "No se pueden entender las redes sociales como Facebook del mismo modo que la página de Randstad", asegura Soler, quien habla del futuro de los portales como foros de empleo donde se relacionan los empleadores, quienes seleccionan y los candidatos.

Los parámetros de búsqueda y selección van a cambiar con todos estos fenómenos, y ya se advierte una multiplicación de las posibilidades de búsqueda en nuevos nichos de mucho talento.

Virginia Cobiella reconoce que el uso de las redes sociales aumenta día a día como fuente de candidatos posibles. "Tienen un coste muy bajo y permiten contactar con todos los aspirantes, y con los contactos de tus contactos. Y además se puede acceder a perfiles cualificados: es gente que generalmente no busca trabajo, pero a la que le llegan ofertas que pueden resultarles de interés. Estas personas se introducen en las redes sociales con la tranquilidad de que nadie les va a bombardear con ofertas. Desde el punto de vista del reclutamiento dan muy buen resultado, y permiten obtener volúmenes notables de candidatos que cumplen con los perfiles que requerimos. Hay que pensar que en las redes sociales no sólo se pueden encontrar jóvenes, también hay usuarios que están en el segmento de edad entre 30 y 45 años".

Pilar Llacer, directora de innovación de Cátenon, distingue entre las redes sociales (Facebook) y las redes de profesionales, a las que sólo se puede acceder por medio de invitación, y que ofrecen oportunidades profesionales o la posibilidad de mostrar la propia experiencia para cualquier tipo de consulta (Linkedin, Xing o Viadeo).

Ignacio Bao, presidente de Bao & Partners, coincide en que este fenómeno del reclutamiento online "es cada vez más frecuente en altos directivos, y se utiliza como herramienta de identificación de candidatos". Para este experto, además, resulta interesante la tendencia a crear comunidades y redes cerradas en las que el acceso se produce por invitación, y que sirven como fórmula de networking.

"Hay comunidades de CEO con bagaje multinacional, por ejemplo, en las que sus miembros se cuentan experiencias personales".

Llacer añade que "para nosotros, este es un nuevo nicho en el que se puede encontrar a nuevos profesionales. Nos abre una vía de selección e identificación de talento", mientras que Joleine Mudde, responsable de selección y desarrollo directivo de Development Systems, explica que cada vez se profesionaliza más la gestión de contactos en la búsqueda de empleo y candidatos, y "si el paro aumenta, se incrementa la importancia de esta gestión".

Limpieza total

Todo deja rastro. Todo puede ser archivado y almacenado, y no es difícil que en un momento determinado esos contenidos puedan ser utilizados contra cualquiera. Según ‘Careerbuilder.com’, el 26%de los responsables de contratación de personal admite utilizar motores de búsqueda como Google, y un 12% asegura ser usuario de redes sociales en los procesosde contratación.

Para muchos candidatos a un puesto de trabajo, eliminar ese rastro es una tarea penosa, por no decir imposible. Y fracasar en el intento supone perder una buena oportunidad. Sobre esta base operan nuevos tipos de empresas, que han nacido para satisfacer la necesidad de borrar en la red los vestigios de una fiesta vergonzosa, los comentarios improcedentes en un blog o cualquier prueba gráfica o escrita que pueda arruinar la carrera de un futuro empleado.

Compañías como Fertik limpian las vergüenzas online de quien busca un empleo. Una identidad inmaculada en la red puede costar entre 10 y 16 dólares mensuales.

Y Reputation Defender es un auténtico eliminador de cualquier rastro comprometedor que se haya quedado en MySpace, Flickr o Facebook. Esta compañía está enfocada hacia individuos, no a empleadores, y se diferencia de otras como DefendMyName, especializada en la ‘limpieza’ y defensa de firmas.

Un nuevo fenómeno con sombras

Las enormes posibilidades que las nuevas tecnologías ofrecen a reclutadores y candidatos comienzan a generar también conflictos en mercados en los que el uso de Internet o las redes sociales está ya muy maduro. Es el caso de Estados Unidos o Gran Bretaña, donde algunas consultoras aconsejan a los candidatos desde hace algún tiempo que extremen la prudencia con todo lo que escriben en sus blogs o cuelgan en la red. Según un estudio de la red social Viadeo, uno de cada cinco empleadores ya utiliza Internet para buscar información sobre los candidatos.

Cada vez más empresas, consultoras de selección y cazatalentos contrastan la información que poseen sobre potenciales candidatos con el rastro digital y los datos y contenidos disponibles en Facebook, Linkedin, Smallworld o YouTube.

Según la consultora Badenoch & Clark, un 71% de los empleados de oficinas en Reino Unido acceden a redes sociales varias veces al día, y uno de cada tres lo hace con gran frecuencia durante la jornada laboral. Además, el 27% de los empleados invierte entre tres y cuatro horas de su trabajo en estos sitios, y un 42% suele discutir sobre cuestiones relacionadas con su empleo, su jefe o la compañía en estas webs.

Los expertos aconsejan sobre ciertos comportamientos que no se deben tener en las redes sociales, si se usan estas con intención de obtener un empleo: Incluir fotos de excesos o fiestas no parece muy sensato, como tampoco lo es quejarse del actual trabajo, del jefe o los compañeros; ofrecer detalles de citas románticas; cotillear acerca de asuntos sentimentales; o gastar tiempo de trabajo en relacionarse con nuevos amigos o mantener contacto con los viejos online.

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