El modelo mixto, con al menos dos días a la semana trabajando desde casa, se impone en los planes de las grandes tecnológicas tras meses de teletrabajo por la pandemia.

Las grandes tecnológicas quieren que sus empleados vuelvan a la oficina. No todos los días, con flexibilidad y, en algunos casos, puede haber una parte de la plantilla que trabaje en remoto todo el tiempo. Pero el éxodo provocado por la pandemia se desvanece. Google, Apple, Facebook, Microsoft y Amazon, entre otras, han elaborado planes de vuelta basados en un modelo híbrido, que combina el teletrabajo con la oficina, mientras se producen cambios más radicales en otras empresas que han decidido cerrar sus sedes para siempre. Teniendo en cuenta que el sector tecnológico marcó el paso durante el inicio de la pandemia y no dudó en alabar las virtudes de trabajar en cualquier sitio, sus fórmulas para la vuelta pueden ser una referencia para otras industrias, incluidas las modificaciones que está introduciendo Google en sus oficinas para adaptarlas a la nueva normalidad, con mayores posibilidades de privacidad para sentirse más como en casa (y concentrarse mejor) y espacios de trabajo al aire libre. En la mayoría de los casos, las compañías han aplazado la vuelta oficial a enero y lo que parece claro es que los empleados no están dispuestos a perder la flexibilidad conseguida.

Algunos miembros del equipo de 20 personas que lidera Celia Villalobos Vedia en Google España se han mudado a otra ciudad después de que la empresa acordara que sus empleados pueden trabajar desde casa dos días a la semana a partir de enero (hasta entonces, acudir a la oficina es voluntario). “Una persona se ha ido a vivir a Málaga, porque le compensa ir y venir a Madrid algunos días y, a cambio, vivir al lado del mar; otros se han ido más cerca, a Guadalajara por ejemplo”, explica la ejecutiva, directora de Agencias y Acuerdos Estratégicos, en una entrevista telefónica desde su despacho. “Ahora vengo solo cuando es necesario, sobre todo para mantener el contacto con la gente”, añade. “Me gusta teletrabajar, es muy eficiente en muchos casos, pero también me gusta el momento de apagar el ordenador en la oficina, subirme al coche e irme a casa; ayuda a desconectar”, dice.

Las tecnológicas fueron las primeras interesadas en difundir el concepto de que da igual dónde se trabaje para ser productivo, gracias además a los sistemas de comunicaciones y aplicaciones en la nube que ellas mismas han creado y vendido con entusiasmo durante la pandemia, un negocio que sin duda ha contribuido a que los ingresos conjuntos de las cinco grandes llegaran en 2020 a un récord de un billón de dólares, un 20% más. Sin embargo, del “trabajar desde casa para siempre” que prometió en mayo del año pasado el fundador de Twitter, Jack Dorsey, al “queremos volver a una cultura centrada en la oficina” que anunció esta pasada primavera el nuevo consejero delegado de Amazon, Andy Jassy, ha pasado una pandemia. Entre un extremo y otro, en los últimos meses ha habido cambios de opinión en las maneras de abordar la vuelta por la resistencia entre los trabajadores a perder libertad de elección, el repunte de contagios en algunos países y la necesidad de atraer a empleados en un mercado laboral muy competitivo.

Seis meses después de lanzar aquel primer mensaje, Jassy hizo algunos cambios: el gigante del comercio electrónico ya no planea que la plantilla corporativa (la que trabaja en los almacenes no puede teletrabajar) vuelva al menos tres días a las oficinas a partir de enero como estaba previsto, sino que cada caso se pactará de forma individual con los responsables. La condición básica es vivir lo suficientemente cerca de la oficina para poder acudir a una reunión con un día de aviso, salvo durante cuatro semanas al año en las que se puede trabajar desde cualquier sitio del país en el que se esté.

En el caso de Google, los empleados deberán trabajar en la oficina estos tres días a la semana, pero su presidente, Sundar Pichai, ha dado a la plantilla la posibilidad de pedir reincorporarse a una oficina de otra ciudad o estar de manera permanente en remoto, siempre que sea posible. El ejecutivo calcula que el 60% elegirá la primera opción, el 20% la segunda y otro 20% la tercera. “El futuro del trabajo es flexibilidad”, prometió en el blog de la compañía. “Hemos aprendido mucho de la pandemia: que las reuniones en ocasiones pueden ser más efectivas si duran solo 15 minutos, que no importa desde dónde se trabaje siempre y cuando se cumplan los objetivos, y que es importante mantener el contacto para conocer las preocupaciones de los empleados”, explica Villalobos.

En Microsoft, donde van abriendo las oficinas poco a poco en todo el mundo, la norma general a partir de enero será trabajar el 50% en casa y el 50% de forma presencial y, sobre esa base, negociar con cada responsable de equipo qué es más conveniente. En Facebook, al menos durante el primer semestre de 2022, se podrá seguir teletrabajando si la empresa lo aprueba (hace unos meses Mark Zuckerberg llegó a decir que se podría trabajar desde casa durante la próxima década). En los casos en los que no se considere oportuno trabajar desde casa, se tendrá que pasar al menos la mitad del tiempo en la oficina.

Apple, por ejemplo, ha fijado como norma trabajar en la oficina los lunes, martes y jueves, según un mensaje enviado por el consejero delegado, Tim Cook, que recientemente publicó The Verge. Este mismo medio difundió una carta interna en la que la plantilla rechazaba las nuevas directrices: “La política al respecto de Apple, y la forma de comunicarla, han llevado a algunos colegas a dimitir. Sin la flexibilidad, muchos sentimos que tenemos que elegir entre nuestras familias y nuestro bienestar y el trabajo”.

Durante lo peor de la pandemia se especuló con que la nueva normalidad en el sector tecnológico iba a estar fuertemente orientada al trabajo remoto. “Muchas compañías ha elegido un modelo híbrido mientras otras han preferido un modelo totalmente remoto”, explica Prithwiraj Choudhury, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard. La plataforma californiana de comercio de criptomonedas Coinbase anunció en mayo el cierre de su sede en San Francisco para siempre. En España, la firma de marketing digital Cool Tabs, que tiene seis empleados, siguió el mismo camino: “Los resultados son bastante buenos, porque teníamos interiorizado este modo de trabajo de antes y, en general, hay menos interrupciones, se gestiona mejor el tiempo, lo que conlleva una mayor productividad y eficiencia en términos generales”, explica su fundador y consejero delegado, Alfredo Solano. “Tenemos una reunión semanal común entre todos los empleados por videoconferencia”, explica.

La directora de recursos humanos de la consultora Capgemini en España, Arancha Torres, explica que “el teletrabajo forma parte de la cultura en muchas empresas tecnológicas desde mucho antes de la pandemia”. “Es verdad que durante la pandemia hemos tenido que adoptarlo de una forma masiva e intensiva, pero ya lo teníamos articulado y contábamos con las herramientas necesarias para desarrollarlo. Ahora hemos dado un paso más y estamos facilitando que se mantenga esa flexibilidad siempre en función de las necesidades de los proyectos y los clientes”, añade.

No solo se trata de cómo volver, sino a qué espacios. Google está transformando sus oficinas en algunas ciudades, en especial su sede en California. En lugar de espacios abiertos, con largas mesas para los trabajadores y pequeños rincones para reuniones, la compañía está creando espacios más flexibles, en los que hay pantallas en las que los empleados que están en casa puedan entrar en las reuniones como uno más. También se están abriendo más puestos de trabajo al aire libre y buscando la forma de proporcionar en la oficina la posibilidad de tener la privacidad del hogar. Por ejemplo, está probando unos robots con ruedas que llevan paredes móviles hinchables a cualquier rincón de la empresa para favorecer la concentración del trabajador que la pide en un momento determinado.

Además, tanto como Google, como Amazon, Facebook y Apple han aumentado su número de oficinas en Nueva York, buena parte de ellas alquiladas o compradas durante la pandemia. Un mayor espacio que apunta a nuevas contrataciones. La clave está en ser flexibles, afirma el Choudhury: “Si se ofrece la posibilidad de trabajar en cualquier parte del mundo, desde cualquier lugar, es más fácil atraer talento”. Y más fácil, también, retenerlo.

 

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