Tener un jefe microgestor puede desmotivar a los trabajadores y, como consecuencia, empeorar su rendimiento. Además, el seguimiento del más mínimo detalle del trabajo del equipo no solo es un problema para los integrantes del mismo, también lo es para el propio jefe que a menudo no puede centrarse en liderar. Fast Company sugiere algunos pasos para lidiar con un jefe así. 

Una vez trabajé para un hombre que era increíblemente inteligente, tenía un apetito insaciable por la complejidad y un conjunto de valores intachable. El único problema era que le encantaban los detalles. A menudo me hacía preguntas a las que yo no podía responder, no porque no fuera bueno en mi trabajo, sino porque sus preguntas se referían a detalles que sólo las personas que trabajaban dos o tres escalafones por debajo de mí podían conocer.

Un día, después de hacerme una pregunta que estaba profundamente escondida entre la maleza de mi proyecto, me volví hacia él y le pregunté: "Doug, ¿por qué iba yo a saber eso?" Nos sostuvimos la mirada durante lo que pareció una eternidad antes de que él sonriera, se levantara en silencio y saliera de mi despacho negando con la cabeza. Esa fue la última vez que me preguntó.

La mayoría de las veces, tu jefe microgestor no es una mala persona. Cuando interfiere en tu trabajo, no es porque no confíe en ti ni porque no estés haciendo tu trabajo. Es simplemente porque no se siente lo suficientemente seguro como para dejar de tener el control y no entiende las implicaciones de lo que estás haciendo.Las ramificaciones pueden ser increíblemente perjudiciales. Para crecer y desarrollarse, las personas necesitan tener libertad para desafiarse a sí mismas y superar sus límites. La microgestión les quita la autonomía, lo que prácticamente garantiza que nunca alcanzarán el máximo rendimiento. Las personas se desvinculan y desmotivan rápidamente cuando se les quita su poder de autodeterminación.

EL IMPACTO EN EL MICROMANAGER

Por muy malo que sea estar microgestionado a los miembros de un equipo, es aún peor para el jefe microgestor. Hacer su propio trabajo a un nivel superior es bastante difícil sin intentar hacer el trabajo de otras personas. Es mucho más cómodo hacer un trabajo de nivel inferior que conducir a una de tus personas a mejorar su desempeño.

Los microgestores a menudo sienten el impulso subconsciente de estar constantemente ocupados, por lo que no tienen tiempo para hacer el arduo trabajo del liderazgo. Pero, a la larga, esto genera una cultura de mediocridad y bajo rendimiento.Soltar amarre puede ser aterrador e incómodo, por lo que es importante tener un poco de comprensión y empatía hacia las personas de arriba que te agobian con una supervisión inapropiada y una intervención no deseada.

EMPEZAR POR LA CONFIANZA

El día se hace largo en la oficina cuando trabajas para un microgestor, y es difícil hacer tu tarea a menos que le hagas frente. Pero no puedes hacer nada si no confían en ti. ¿Cuál es la forma más rápida de generar confianza? Ofrecer resultados de forma consistente. Si lo haces, sentarás las bases para acordar claramente con tu jefe dónde acaba tu trabajo y dónde empieza el suyo.

Si tu jefe confía en que vas a cumplir, es mucho más probable que dé un paso atrás cuando le digas educadamente que pare de vez en cuando. Por tanto, nada de sorpresas. Haz que tu jefe se sienta bien informado y adelántate a cualquier riesgo o problema importante que pueda surgir.

CÓMO RESPONDER RESPETUOSAMENTE

Hay algunas afirmaciones sencillas que puedes utilizar para hacer frente a un jefe que insiste en involucrarse en tu trabajo con un nivel de detalle insoportable.

Empieza con declaraciones no conflictivas como: "Tengo esto bajo control y confío en que cumpliré los plazos. Me aseguraré de avisarte si hay algo que pueda cambiar." Esto debería proporcionar un nivel de confianza en relación con que estás al tanto y con que mantendrás a tu jefe informado.

Hay varias variantes de este planteamiento, por ejemplo:

  • "Tienes que confiar en mí con este tema."
  • "Entiendo los objetivos que nos hemos marcado y confío en que los cumpliré."
  • "El proyecto está en marcha: no tienes que preocuparte por nada en esta fase."

El punto clave es que tienes que saber hacer frente.

CUANDO EL MICROMANAGER NO CAPTA LA INDIRECTA

Si eso no consigue el resultado deseado, puede que tengas que mantener una conversación más profunda. La mejor manera de hacerlo es haciendo preguntas tendenciosas, por ejemplo:

  • "¿Qué te haría confiar en que tengo este trabajo controlado?"
  • "¿Hay algo que necesites ver de mí que no estés viendo en este momento?"
  • "¿Qué necesitas que haga y que no esté haciendo ya actualmente?"

Es una forma de invitar a tu jefe a que te dé su opinión. A veces puede que no te guste la respuesta, pero al menos tendrás una mejor idea de aquello con lo que tienes que lidiar. Según mi experiencia, la respuesta más habitual es: "Oh, no, lo estás haciendo todo bien, sólo estoy comprobando tu progreso."

EL ÚLTIMO RECURSO

Dicho todo esto, es muy difícil cambiar desde abajo a un jefe que microgestiona. Si intentas apartarlos de tus tareas y fracasas, entonces sufres lo que llamamos un constreñimiento. Se trata de cualquier cosa que dificulte tu trabajo. En este caso, un jefe microgestor. Entonces tienes que elegir: ¿Puedes vivir con esa restricción, o no? Es así de sencillo.

Si puedes, esfuérzate por ofrecer valor dentro de esos parámetros marcados. Si no puedes, puede que tengas que buscarte otro trabajo.

 

Moore, Martin G. "The strategy you need to manage that micromanager". Fast Company, 09/07/2021 (Artículo consultado online el 15/07/2021).

Acceso a la noticia: https://www.fastcompany.com/90653749/the-strategy-you-need-to-manage-that-micromanager

 

 

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