Los empleados con carrera universitaria cobran de media un 58% más que el resto, según un informe. La diferencia salarial es discreta en los primeros años pero se amplía a lo largo de la carrera profesional.

¿Para qué voy a seguir estudiando, si la universidad es una fábrica de parados?". Más de un padre habrá escuchado este argumento - en parte justificado- en boca del hijo rebelde que quiere colgar los libros. Precisamente la semana pasada la OCDE alertó de que el 44% de los titulados superiores españoles de entre 25 y 29 años ocupan puestos de trabajo de cualificación inferior a sus estudios, frente a la media del 23% de la OCDE. Otro factor que parece no animar a estudiar es el de los salarios, y es que muchos jóvenes con formación no universitaria cobran en el inicio de su carrera sueldos muy superiores a los de los recién licenciados de su misma edad. Sin embargo, un análisis a largo plazo demuestra que en España aún sale muy a cuenta estudiar: concretamente, los trabajadores con formación universitaria cobran de media en nuestro país un 58% más que aquellos sin estudios superiores, según el estudio El impacto de la formación en las retribuciones presentado esta semana por ICSA Grupo.

El informe muestra cómo las diferencias salariales según el nivel de estudios son relativamente discretas en los primeros años de experiencia en el mercado laboral, pero van ampliándose constantemente a lo largo de la carrera profesional. Así, un trabajador con estudios de formación profesional (FP) empieza su carrera cobrando de media unos 15.600 euros anuales, pero 25 años más tarde su salario apenas supera los 27.000 euros, la mitad que un diplomado de la misma edad y prácticamente un tercio de lo que cobra un profesional con máster o posgrado. Además, el ritmo de progresión es mayor cuanto más elevado es el nivel formativo del profesional: mientras que un trabajador con FP consigue multiplicar su sueldo por 1,7 a lo largo de toda su carrera, uno con ciclo formativo de grado superior lo multiplica por 2,23. Los licenciados, por su parte, cobran al final de su carrera 2,46 veces más que cuando se incorporan al mercado, y los que cuentan además con un máster o posgrado multiplican su nómina por 2,67 a lo largo de los años.

"Estos datos reconfirman la tendencia general de una mayor valoración por parte del mercado laboral de la formación de calidad respecto a la formación básica - destaca Ernesto Poveda, presidente de ICSA Recursos Humanos-.Ante las dificultades, las empresas buscan profesionales más preparados". De hecho, la diferencia económica entre el salario medio de universitarios y no universitarios ha crecido en los últimos años, pasando de un 49% en el 2007 a un 58% en el 2010.

Esta gran distancia retributiva se explica principalmente por los diferentes tipos de puestos que ocupan los profesionales según su formación: por ejemplo, según el estudio el 84% de los directivos españoles tienen formación universitaria, frente al 72% de los mandos intermedios y el 54% de los empleados. Ramon Ollé, presidente ejecutivo de la escuela de negocios La Salle Business Engineering School y ex presidente de Epson Europa, recuerda en este sentido que "la formación es el paraguas que permite a un profesional situarse en un sitio u otro" y destaca que la empresa privada "requiere perfiles cada vez mejor formados" para llegar a cubrir los puestos de mayor responsabilidad y, por tanto, mejor retribuidos. De hecho, Ollé augura que la distancia salarial entre los más y menos formados va a seguir creciendo en el futuro, pero vinculada a la especialización: "La formación de niveles más básicos acabará considerándose una commodity y la empresa pagará muy poco por ese tipo de profesionales, mientras que los salarios serán mucho más altos para los que se formen en áreas muy novedosas y con escaso número de titulados", pronostica. Y esta máxima, según Ollé, no sólo es aplicable a los universitarios: "Si quieres ser electricista, estudia para ser el mejor y no seas un chapuzas".


Experiencia para ahorrar

Si bien el estudio de ICSA Grupo sobre el impacto de la formación en las remuneraciones deja claro que estudiar sale rentable, el informe arroja un dato curioso que parece romper con esta conclusión: el porcentaje de universitarios ocupando puestos directivos ha disminuido ligeramente en los últimosaños. Actualmente el 72% de los profesionales que desempeñan este tipo de función tiene formación superior, frente al 75% del año pasado y el 78% del 2008. Ernesto Poveda, presidente de ICSA Recursos Humanos, cree que una posible explicación radicaría en la crisis económica y el consiguiente recorte de costes de las empresas: "En algunas organizaciones podrían estar ascendiendo a empleados que compensan su menor formación con experiencia, porque en estos momentos las compañías no quieren ampliar plantilla y apuestan por la promoción interna", explica Poveda. En cambio, el porcentaje de universitarios ocupando puestos de mandos intermedios ha aumentado ligeramente, pasando de un 49% en el 2008 a un 54% en el estudio de este año.

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