El pasado verano, al final de la desescaldada, hubo un descenso notable de las rutinas de teletrabajo. No se espera que suceda lo mismo con el fin del estado de alarma, el próximo 9 de mayo. Los sindicatos no tienen constancia de que las empresas que siguen con toda o parte de la plantilla ejerciendo a distancia vayan a exigir un retorno masivo a la oficina.

El retorno masivo a la oficina de los trabajadores que ejercen actualmente a distancia, una vez decaiga el estado de alarma, no es una estampa que ahora mismo parezca probable. Así lo explican fuentes consultadas de CCOO, UGT y CGT; que reconocen haber recibido alguna consulta puntual sobre esta cuestión, pero no asisten a un escenario de conflictividad en los centros de trabajo. A diferencia del final de la desescalada del pasado verano, cuando sí hubo un descenso notable de las rutinas de teletrabajo; en esta ocasión las empresas que han mantenido total o parcialmente esta rutina no están dando instrucciones de revertirla inmediatamente después del 9 de mayo. Y los sindicatos entienden que, con las potestades autonómicas, la obligación de reducir la movilidad de personas sigue vigente para las empresas.

"No estamos como durante el confinamiento, pero tampoco como antes de la pandemia", viene a ser el diagnóstico que realizan las tres centrales consultadas sobre los actuales niveles de teletrabajo. Una rutina que antes de la irrupción de la covid apenas era habitual para el 5% de la población trabajadora, según los datos del INE, y que actualmente practicaría el 31% de los ocupados; según un estudio publicado esta semana por Infojobs y Esade.

Los niveles de teletrabajo han ido variando desde el estallido del estado de alarma. Según ese mismo informe de Infojobs, durante los tres meses de máximas restricciones se alcanzó un pico del 55% de los ocupados trabajando a distancia, cifra que se ha ido moderando hasta el 31% actual. Otras estadísticas rebajan esa cifra, como las que ofrece el INE, que señalan que el 2020 cerró de media con el 14,5% de los ocupados teletrabajando. No obstante, la tendencia trimestre a trimestre dibuja una evolución similar: Va a la baja, pero mantiene un porcentaje prudencial y mayor que antes del virus.

"Las empresas que no querían a gente teletrabajando y que no les quedó otro remedio durante el confinamiento ya llamaron de vuelta a sus trabajadores el pasado verano, cuando acabó el primer estado de alarma", explica la secretaria de política sindical de UGT de Catalunya, Núria Gilgado. "Las que lo han mantenido hasta ahora están concienciadas y no se la quieren jugar a que haya contagios en sus centros", apunta la secretaria de acción sindical de CCOO de Catalunya, Cristina Torre. "Las restricciones van a seguir, con mayor o menor intensidad. El covid no se acaba con el estado de alarma. A nosotros la empresa nos ha dicho que, de momento, podemos teletrabajar hasta octubre", cuenta el secretario de acción sindical de CGT, Óscar Murciano; empleado en una firma tecnológica ubicada en Sant Cugat.

En el furgón de cola de la vacunación

No todo el que practica el teletrabajo lo hace con el mismo convencimiento, tal como refleja el estudio elaborado por Infojobs y Esade. Pues mientras el 45% de los encuestados lo hace por voluntad propia, el 55% afirma que el motivo decisivo son las actuales restricciones sanitarias. Es decir, una parte de ellos podría plantearse volver al 100% a las oficinas una vez estas venzan, aunque no todas las restricciones vencerán con el estado de alarma. Pues, en paralelo a esta legislación estatal, se encuentran las autoridades autonómicas, que pilotan desde hace meses la gestión más directa de la pandemia.

Los sindicatos entienden que las comunidades autónomas no pasarán de 100 a 0 en lo que ha restricciones se refiere una vez venza el estado de alarma, mensaje que desde autonomías como la catalana han ido apuntando. Y serán sus respectivas legislaciones las que, a partir de ahora, vinculen con mayor o menor grado a las empresas. En materia de teletrabajo, por ejemplo, la Generalitat tiene vigente una batería de medidas aprobadas por el Procicat en las que insta a las compañías a aplicar, siempre que les sea posible, el trabajo a distancia entre sus plantillas.  

Pese a que la campaña de vacunación va cogiendo velocidad de crucero y las perspectivas son de que las autoridades sanitarias van a ir modulando las restricciones en función de la evolución de los contagios, el sistema de prevención de riesgos laborales se rige a sus propios ritmos. Pues se produce la paradoja de que, pese a que los indicadores vayan mejorando en su conjunto, la población trabajadora será de las últimas en ser vacunada, ya que los profesionales esenciales ya han sido o están en vías de ser inmunizados y los siguientes grupos en orden de prioridad son aquellos que ya están fuera del mercado laboral.

 

 

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.