Lo más frecuente es que las bajas laborales causadas por la Covid-19 sean inferiores a tres semanas. Sin embargo, según el estudio El síndrome poscovid, incapacidad temporal laboral y prevención, basado en datos de la Seguridad Social, el 8% de los trabajadores infectados han necesitado 12 semanas o más para volver al trabajo. Es por eso que los expertos piden que las secuelas duraderas se reconozcan como causa de incapacidad. 

Las bajas laborales por covid se resuelven mayoritariamente antes de tres semanas. El 90% de los trabajadores infectados no requirieron más tiempo para volver a sus puestos. Pero un 8% necesitan tres meses o más. Y un 0,8% se alargan más de un año, según revela el estudio El síndrome poscovid, incapacidad temporal laboral y prevención, basado en los datos de la Seguridad Social. Con 1,2 millones de bajas laborales registradas hasta marzo pasado, sus autores calculan que casi 100.000 personas han podido precisar de 12 semanas o más para reincorporarse.

Los datos disponibles no permiten analizar las causas. La covid persistente en sí misma no está reconocida como enfermedad, las bajas laborales no pueden justificarse por este síndrome, que agrupa un conjunto de medio centenar de síntomas que van desde la febrícula a la falta de aire, fatiga, ansiedad, mareos o pérdidas de memoria. José Manuel Vicente Pardo, coautor del estudio y catedrático de Medicina Evaluadora y Pericial de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), explica a EL PAÍS que “en estas bajas puede haber personas que hayan precisado de mucho tiempo de UCI y también otras que sin haber pasado siquiera por el hospital no se han recuperado como para volver a sus puestos de trabajo”.

El Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que un 10% de los infectados continúa con síntomas 12 semanas después del contagio. El retrato robot de las personas afectadas por este síndrome en España es el de una mujer de 43 años que sufre este tipo de síntomas durante más de 185 días, según una encuesta publicada en noviembre por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

Vicente critica que la atención esté “muy centrada en los hospitalizados, las UCI y los fallecidos, y el síndrome poscovid queda oculto, pero tiene una gran repercusión”. “El problema es que es un conjunto de síntomas un poco difusos que pueden hacer que a los trabajadores les den el alta sin estar totalmente recuperados”, afirma. En su trabajo propone unas pautas para evaluar este síndrome y que pueda ser diagnosticado.

Beatriz Fernández, del colectivo Covid Persistente de Madrid, explica que cuando una persona lleva más de un mes de baja laboral porque los síntomas no desaparecen “empieza a cuestionarse”. “El mensaje es que a los 14 días te recuperas. Poco a poco va calando en los médicos más información, pero, dependiendo del facultativo que te toque, será más fácil o más difícil prolongar la baja, porque no hay un protocolo. A menudo se convierte en una lucha para demostrar que estamos enfermos”, asegura esta afectada.

Según Francisco José Sáez Martínez, responsable del Grupo de trabajo de Salud Laboral de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, últimamente hay “cierto empuje” para que los pacientes con covid persistente se den de alta. “Varía mucho en función de la comunidad autónoma, pero en algunas hay una lucha por que no mantengan la baja por covid y registren otros motivos”, asegura. Esto sucede, en su opinión, porque las bajas por covid se pagan como accidentes laborales (aunque no esté reconocida como tal), de forma que supone que el trabajador cobra el 100% del salario. “A partir del vigésimo día estos costes los pagan las mutuas y presionan para que haya un alta y una baja por motivos distintos. Por ejemplo, conozco el caso de una embarazada que tenía síntomas de covid persistente, pero querían que su baja fuera por embarazo, y no por esta enfermedad”, señala.

“Hay mucha subjetividad”

En la primera unidad funcional de covid de España, en el Hospital Parc Taulí de Sabadell, están acostumbrados a tratar este tipo de casos, que en ocasiones se alargan más de un año. Esto, según Manel Cervantes, jefe del departamento de enfermedades infecciosas del centro, “complica cada vez más las bajas”. “Existe mucha subjetividad porque no hay parámetros muy claros. Nosotros no lo llamamos síndrome, sino secuelas poscovid, ya sean por haber pasado por la UCI o porque queden síntomas persistentes. Pero es una escala que es como un libro de medicina entero”, señala. En la rehabilitación con este tipo de pacientes admite que todavía no se conocen muchos de los procesos de la curación, pero que la mayoría va mejorando poco a poco. “Tiene mucho componente psicológico. Atender bien al enfermo, hacerlo en persona, ya ayuda mucho. Aunque no esté indicado podemos hacer una prueba PCR para confirmar que no hay rastro del virus, algo que preocupa mucho a los pacientes, y a partir de ahí ir haciendo test. En ocasiones se encuentran marcadores que podemos solucionar, en otras es más complicado”, añade.

Cervantes aboga, en cualquier caso, por que los afectados traten de volver poco a poco a una vida normal. “Estar de forma contemplativa pensando lo mal que estoy es el peor error”, cuenta. Este médico explica que muchos pacientes no quieren el alta porque temen no aguantar el ritmo de trabajo y que no vuelvan a obtener una baja. “Es normal si no confían en su médico o piensan que quiere sacárselo de encima, pero en un buen tratamiento tiene que haber la posibilidad de reincorporarse, y si uno no está en condiciones, saber que puede volver a la baja”, concluye.

Otra cuestión es lo que aleguen los tribunales médicos. Según Beatriz Fernández, en ocasiones hay una citación, otras se producen prórrogas automáticas y en otras les dan el alta pese a que la persona se encuentra mal. Según el estudio sobre las bajas por covid persistente, “minimizar su expresión incapacitante puede conllevar un perjuicio en la salud laboral, dificultando un retorno laboral saludable tras la infección”. “Se precisa elaborar un protocolo específico de valoración clínica y de la capacidad/incapacidad laboral del síndrome poscovid, para propiciar atención temprana y la rehabilitación integral durante la baja, y sobre todo una correcta valoración de las limitaciones funcionales y de la aptitud laboral al momento de evaluar el alta médica”, concluye el documento.

 

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