Las empresas optan por la psicomorfología facial para seleccionar empleados. Esta disciplina, que celebra su primer congreso nacional en Barcelona, trata de definir la personalidad del trabajador a través del análisis de su estructura facial.

Seleccionar un trabajador para un puesto directivo se ha convertido en una tarea difícil para las grandes compañías por la similitud en la formación y la carrera profesional de los candidatos, que normalmente cuentan con varias carreras y posgrados, un manejo perfecto de varios idiomas y una dilatada experiencia en su ámbito profesional. Por lo tanto, la personalidad se convierte en un aspecto diferenciador a la hora de que las empresas puedan decantarse entre un profesional y otro en un proceso de selección.

Sin embargo, los rasgos que definen la personalidad de un empleado no siempre se detectan en los test psicotécnicos, lo que muchas veces deja en mal lugar a los departamentos de recursos humanos. Para cubrir ese vacío están surgiendo otras disciplinas, como la psicomorfología facial, que tratan de abrirse camino como técnicas con un mayor grado de fiabilidad a la hora de definir la personalidad de un candidato.

Esta disciplina, que se introdujo de forma experimental hace tres décadas y que hoy celebra su primer congreso nacional en Barcelona, trata de definir la personalidad del trabajador a través del análisis de su estructura facial. "De este modo, a los técnicos que realizan estos estudios sólo les hace falta una fotografía y una firma del candidato", precisa Esther Mellado, directora general de Sicograf, firma pionera en la implantación de esta disciplina desde 1981 y organizadora del congreso. "A partir de esos dos elementos podemos determinar si un trabajador responde al perfil que demanda la compañía. Si lo que se busca es un directivo, el estudio muestra si el candidato tiene iniciativa o capacidad de gestión; si busca un contable, revela si tiene capacidad de concentración o de organización, atributos que no siempre se ven en las entrevistas de trabajo", recalca Mellado.

Esta técnica le ha permitido a Sicograf tener una cartera de clientes de 100 empresas, de las que el 70% son multinacionales y grandes empresas. "En muchas ocasiones también se nos contrata para seleccionar trabajadores para sus centros en el extranjero. El hecho de que sólo necesitemos una foto y una firma acelera mucho la contratación", dice.

Respecto a la fiabilidad del diagnóstico sin contacto presencial, Mellado asegura que se acierta en un 80% de los casos. "Hicimos un seguimiento en dos casos en el que no siguieron nuestras recomendaciones (no contratar) y en ambos quedó demostrado que estábamos en lo cierto", señala.

 


Cómo es el político perfecto

En el congreso que se celebra hoy en Barcelona hay dos eventos extraordinarios dentro del orden del día. En primer lugar, los técnicos realizarán en directo un análisis psicomorfológico del conocido periodista deportivo Pere Escobar, a partir del cual tratarán de describir los atributos que le corresponden en función de sus rasgos faciales.

La otra intervención correrá a cargo de la psicóloga Pilar Prat, que tratará de componer el diseño de la cara de un buen líder político. Para ello elegirán los rasgos físicos que más se adecuen con los requisitos exigidos a un político perfecto.

La directora de Sicograf asegura que la psicomorfología también está siendo demandada por las empresas para obtener un retrato robot de las personas con las que se tienen que enfrentar en las negociaciones para procesos de fusión o adquisición. "Esto les sirve a nuestros clientes para saber los puntos débiles del contrincante", recalca.

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