Hace un año, nada era suficiente para atraer talento y cubrir ciertos puestos de responsabilidad. Ahora, ante la búsqueda de directivos, los responsables de recursos humanos sonríen y callan. "Es más fácil", reconocen unos pocos... Sueldos más elevados de lo normal, la vista gorda a ciertos defectos o ajustes en la compañía para ser irresistibles. Hace un año, nada era suficiente para atraer talento. Los responsables de recursos humanos se quejaban de que era imposible cubrir ciertos puestos de responsabilidad, "los mandos intermedios", como les gusta llamar a los que están por encima de la mayoría y por debajo de unos pocos. Ahora, ante la búsqueda de estos escurridizos directivos, los responsables de recursos humanos sonríen y callan. "Es más fácil", reconocen unos pocos. Se acabaron los mimos.

Las vacas flacas han llegado a algunos sectores que absorbían buena parte del personal cualificado para los negocios. En inmobiliarias, constructoras y firmas financieras no se mueve ni un papel. Otros sectores de momento se salvan, pero prefieren aguantar el tirón de un entorno económico más complicado sin cambios. No es momento de expandirse. Nada de engordar la plantilla más de lo justo y necesario. Y entre unos y otros, un grupo cada vez más nutrido de ejecutivos con experiencia, idiomas, preparación y ambición esperando a que llamen a su puerta.

"Hay un sector de directivos que cobra entre 50.000 y 80.000 euros al año, con carrera y máster, un inglés fluido y cerca de 10 años de experiencia. Son los predirectivos, y siempre han sido difíciles de localizar", explica Paula Allende, directora de search & selection en

Randstad. "El año pasado era imposible dar con ellos y mucho más sacarlos de sus empresas. Ahora, en cambio, hay más movimiento", reconoce.

Viernes 10 de octubre. Doce de la mañana. Feria de empleo en el Instituto de Empresa en Madrid. Una treintena de stands con especialistas en recursos humanos muestran todo el atractivo de empresas. Por los pasillos de la carpa pasean ejecutivos, abogados, economistas... Prevalecen corbatas y tacones. Nada de novatos. Todos han cursado un máster en el centro, para lo que ya debieron demostrar experiencia directiva.

En una de las casetas, la consultora KPMG recoge currículos. El personal de recursos humanos admite que las cosas han cambiado mucho en un año. "Ahora, en general, para los puestos de responsabilidad se ha pasado de coger a cinco a sólo tres. Y los podemos elegir entre muchos más candidatos", explica. Se trata de invertir en menos gente pero mejor. "Nos podemos permitir ser aún más rigurosos".

Un poco más adelante, la representante de DTZ, consultora inmobiliaria internacional, no deja de repetir lo mismo. "Me quedo con tus datos, pero no tenemos ningún proceso abierto". Dice estar sorprendida. "Pensaba que no tendríamos muy buena acogida y tampoco buscamos a nadie, pero nos están llegando personas con perfil muy completo que hace un año, cuando los necesitábamos, eran imposibles de localizar y caro de conseguir", cuenta desde detrás del mostrador.

"El mercado de trabajo es eso, un mercado. Si crece el número de trabajadores disponible, baja su precio", explica José Ignacio Arraiz, presidente de Hay Group. "Es muy duro decirlo, pero es como el pescado o el marisco en navidad, cuyo precio se dispara porque hay mucha demanda, y luego vuelve a caer", analiza. Arraiz matiza que no está pasando en todos los sectores. Afecta sobre todo a lo relacionado con el ladrillo. "Hace dos años un aparejador en Marbella podía cobrar 100.000 euros y era imposible encontrarlos. Ahora cobran la mitad, y eso si encuentran trabajo".

Otros sectores siguen teniendo graves agujeros sin cubrir. "En eólica, energías renovables, tecnología, aún falta gente", puntualiza Jon Zárate, director general de Human Management Systems. Ellos tienen oficina en el extranjero, y ven en estos países otra salida para el personal cualificado. "Brasil tiene una importante industria del petróleo. China empieza a demandar perfiles menos industriales y más comerciales", explica.

Miércoles 15 de octubre. Doce de la mañana en la feria de empleo de la Universidad Complutense de Madrid, donde también participan la Universidad Politécnica y la UNED. Un caladero de recién licenciados y universitarios. Aquí predominan los pantalones vaqueros y las zapatillas. Chavales sin experiencia. Empresas que buscan incorporaciones de base y becarios.

El representante de la consultora Ernst & Young quiere "gente con ganas". Reconoce que las incorporaciones a auditoría se han ajustado. "Crecen otros sectores, como transacciones, fraude...".

Igual ocurre en el mostrador de Bankinter. "Seguimos buscando a personas para comerciales de oficinas", explica la encargada del stand. "En general hay menos oferta en los bancos y más demanda. Ahora tenemos overbooking de currículos", comenta.

En la esquina que ocupa la compañía Álava Ingenieros eso no pasa. "En nuestro sector sigue siendo muy difícil encontrar personal", se lamenta. Todos los profesionales coinciden. A los expertos en ingeniería industrial aeronáutica, telecomunicaciones e informáticos aún hay que saber enamorarlos.


Toca buscar talento en casa

"En momentos como el actual, la promoción interna se valora mucho más", explica categórica Paula Allende, directiva en la empresa de recursos humanos Randstad. "Así, los incentivos y los sueldos que deben ofrecer al directivo son menores que si lo tienen que traer de fuera. Además, se evitan la duda de si encajará bien en la empresa", razona. Cuando traer talento de fuera es caro y arriesgado, las empresas optan por aprender a gestionar el que tienen en casa, por ofrecer planes de desarrollo a sus empleados con potencial. "En crisis, las empresas no quieren experimentos", razona Jon Zárate, director general de Human Management Systems. Y no sólo las empresas. Según Zárate, muchos directivos, que en otros momentos se arriesgan a cambiar de empresa por ciertos privilegios, prefieren quedarse donde están y no arriesgarse a que la aventura les salga mal.

"La pena es que eso habría que hacerlo siempre, y no en momentos de crisis. Las buenas compañías, las que tienen mejor clima laboral y mejor organización, son las que siempre tienen en cuenta a los de dentro", añade el presidente de Hay Group, José Ignacio Arraiz. Muchas empresas buscan continuamente fuera lo que tienen dentro de casa. "Piensan que su plantilla no es buena, cuando en realidad es que no han sabido gestionarla", zanja Arraiz.

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