Las restricciones derivadas de la pandemia de la Covid-19 han hecho mucho más preponderante el aprendizaje a distancia. En Financial Times analizan dicha transformación y dan algunos consejos para sacarle el máximo rendimiento a los nuevos formatos, algunos tan insospechados y antiguos como seguir tomando notas con lápiz y papel. 

Cuando estalló la pandemia en marzo, la formación en las escuelas de negocios pasó de las aulas en forma de herradura al uso de Zoom en pantalla rectangular. Mientras los profesores se esforzaban por dominar la nueva tecnología, los estudiantes intentaban mantenerse comprometidos. Ahora la enseñanza online parece haberse convertido en una parte importante de la vida en la escuela de negocios, al menos de momento.

En 1983, el psicólogo educativo Richard E. Clark estudió evidencias sobre el aprendizaje basado en el ordenador y concluyó que “los medios son meros vehículos que brindan instrucción pero no influyen más en el rendimiento de los estudiantes que el camión que reparte la comida para las tiendas en nuestra nutrición.” Más de 30 años después, Will Thalheimer volvió a analizar dichas evidencias y llegó a las mismas conclusiones: los estudiantes parecen aprender tanto online como en el aula.

Aunque muchas personas son optimistas en relación con el aprendizaje online, las experiencias de los estudiantes son muy diferentes. Los estudiantes explican que se pierden la interacción social producida en el aula y los encuentros informales tras una clase. Karel Kreijns de la Open University of the Netherlands descubrió que cuando trabajaban online, los estudiantes tenían más dificultades para interactuar socialmente con otros alumnos de la clase. Los educadores también saben que, históricamente, los estudiantes que se forman online tienen muchas menos probabilidades de completar sus cursos que los que están en clase. A menudo, las personas que realizan cursos online pueden sentirse aisladas y solas, lo que dificulta las cosas dados los requerimientos del resto de la vida de un estudiante.

Cuando los estudiantes pasan por dificultades en los cursos online, recurren a rutinas como volver a estudiar con un libro de texto y subrayar las partes importantes. Aunque esto podría hacerles sentir en un entorno más familiar, los investigadores han descubierto que esta es la forma menos eficaz de aprender. Afortunadamente, existen algunos hábitos de estudio específicos que, según muestra la evidencia, ayudarán a los estudiantes a aprovechar mucho más la educación online.

Empezar temprano

Aunque la formación online puede proporcionar una mayor flexibilidad, no dejes que eso te seduzca para posponer las cosas hasta el último minuto. Más bien, trabaja en tu módulo tan pronto como se abra. Cuando Le Quan Nguyen de la University of Michigan examinó una serie de datos de analítica de clics, descubrió que los estudiantes más exitosos generalmente eran los que comenzaban temprano. En el mundo del aprendizaje online, parece que los pájaros más madrugadores se llevan la lombriz. Esto se debe a que el aprendizaje lleva tiempo, no solo para estudiar, practicar y volver a practicar, sino también para reposarlo.

Pruébate

En lugar de volver a estudiar videos y libros, guárdalos y escribe un párrafo sobre lo que acabas de aprender. O traza un mapa sobre cómo las ideas se relacionan entre sí. Los investigadores de la memoria Henry Roediger y Jeffrey Karpicke descubrieron que los estudiantes que evaluaban su propia memoria superaban a los que simplemente volvían a estudiar el material que ya habían revisado. Aunque pueda parecer extraño comenzar con este hábito, recordarás más y tendrás una idea más realista sobre cuánto sabes.

Escribe notas

Mientras escuchas un video o un seminario web, es mejor tomar notas con lápiz y papel. Pam Mueller de Princeton y Daniel Oppenheimer de Carnegie Mellon descubrieron que cuando las personas tomaban notas usando un ordenador, a menudo solo transcribían el contenido. Cuando tomaban notas a mano, en cambio, parafraseaban lo que escuchaban. Esto significaba que tenían que procesar más profundamente lo que habían aprendido, por lo que era más probable que lo recordaran. La otra ventaja de usar lápiz y papel es que es menos probable que te distraigas.

Evita la multitarea

Mientras escuchas una clase, es fácil pensar que puedes consultar tus redes sociales sin perderte mucho. De hecho, un estudio entre alumnos de la Academia Militar de Westpoint encontró que los estudiantes que usaban ordenadores portátiles mientras estudiaban tenían "software no relacionado con el curso abierto y activo" el 42% del tiempo. Resulta que esta multitarea es perjudicial para nuestro aprendizaje y los estudiantes que tenían muchas distracciones tendían a tener un peor desempeño académico. Hace casi 100 años, el psicólogo Arthur Jersild ya descubrió que los humanos son ineptos en la multitarea, particularmente cuando se trata de actividades complejas como el aprendizaje. Simon Li, de la UCL, descubrió que incluso hacer una pausa mientras hacemos una tarea reduce nuestras posibilidades de completarla.

Haz preguntas

No estar en un aula puede hacer que parezca más incómodo hacer preguntas. Pero los investigadores han descubierto que las preguntas no solo ayudan a aclarar cosas que no comprendes, sino que también te permiten establecer conexiones. Un estudio publicado en la Applied Cognitive Psychology encontró que las personas que hacían preguntas sobre hechos mientras los estudiaban, tenían más probabilidades de recordarlos cuando se les hiciera una prueba. Para aprovechar ese poder, los estudiantes que aprenden online pueden cuestionarse a sí mismos y a sus compañeros a través de la función de chat. Incluso plantear una simple pregunta ayuda.

Haz dibujos

Los estudiantes a menudo ven el dibujo como una distracción. La creación de diagramas e infografías es una gran herramienta para ayudarte a aprender. Los científicos cognitivos saben desde hace mucho tiempo que nuestra memoria de trabajo puede procesar a través de dos canales. Uno toma información semántica como palabras y, el otro, información visual. Si puedes hacer que las palabras y las imágenes funcionen juntas, tendrás dos formas de recordar lo que has aprendido. Esto se suma a lo que los psicólogos educativos Paul Kirschner y Mirjam Neelen llaman double-barrelled learning (algo que se podría traducir como “aprendizaje de doble calibre”). 

Desarrolla los hábitos adecuados

Trabajar en tu habitación en vez de en el aula puede ser difícil. Es posible que se pierda la interacción social, pero si desarrollas algunos de los hábitos correctos significa que no se perderá gran parte del aprendizaje. Al igual que en cualquier transición, una de las cosas más difíciles es desarrollar esos hábitos y asegurarse de que se mantengan.

Existen un par de formas sencillas de hacerlo. Una es realizar una planificación para hacer lo correcto. Antes de estudiar, identifica lo que vas a hacer. Una vez que comiences a estudiar, no tienes que pensar demasiado, simplemente seguir el plan. En segundo lugar, piensa en tu entorno. Deshazte de las posibles distracciones y asegúrate de que lo que necesitas esté a tu alcance. Finalmente, ten a alguien para rendirle cuentas. Podrías tener un compañero de estudio a quién hacer consultas para ver dónde te ha ido bien y dónde podrías mejorar. Tener ese apoyo puede ayudarte a mantener la motivación incluso cuando las cosas parezcan más difíciles.


Houx, Leonard; Spicer, André. "How students can make the most of online learning". Financial Times, 02/11/2020 (Artículo consultado online el 11/11/2020).

Acceso a la noticia: https://www.ft.com/content/87077445-6a1c-4283-bc81-8077af211a12

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