Tras cinco años de crecimiento exponencial, el sector de las oficinas flexibles acusa el impacto de la crisis del coronavirus, pero mira al futuro con optimismo, alentado por el interés de las corporaciones.

"Veo adaptación del sector para acercarse al corporativo, que es donde se juega el futuro", señalaba Javier Bernades, responsable del equipo de oficinas e industrial de Cushman & Wakefield, en el congreso de la asociación de operadores de espacios flexibles "Pro Workspaces" que se ha celebrado esta semana.

Según un estudio de Cushman & Wakefield, solo la tercera parte de las grandes compañías utiliza los espacios flexibles y de ellas el 90 % lo hace con el 10 % de sus trabajadores, mientras que otro 40% indica que no las usa pero que se plantea hacerlo, lo que refleja un mercado por conquistar.

A ello se enfrentan gigantes como IWG-Regus-Space, cuyo gerente para España, Philippe Jiménez, confirma que hay demanda corporativa: "Antes el director inmobiliario de una multinacional no te quería ver y ahora es muy raro que no quieran recibirte o no vayan a verte", explica.

Este directivo, que observa la existencia de una "competencia importante para atraer a las corporativas", cree que estas están viendo en los espacios 'flex' los mismos beneficios que cualquier pyme, 'startup' o emprendedor: ahorro de costes, flexibilidad para enfrentar cualquier situación, atracción de talento y poder ser ágil en cualquier momento.

"Eso interesa a cualquiera, por eso no solo las corporativas van a ir a este modelo de trabajo, sino todas" las empresas, pronosticó este martes en su intervención del congreso de "Pro Work Spaces".

En esa línea, la compañía británica ha creado varias marcas para ocupar todos los nichos y segmentos de mercado que hay en España, desde la de bajo coste o 'low cost', a la corporativa, la de lujo y otras intermedias.

"Ahora preguntan quienes no preguntaban"

Para el fundador y consejero delegado de Networkia Business Center (NBC), Juanjo Martínez, las multinacionales aún "no saben adónde van" y por eso no están tomando decisiones, pero "ahora preguntan quienes antes no preguntaban".

Mientras que en el sector tecnológico y el de servicios es más habitual la contratación de espacios flexibles, en sectores industriales no lo es. Por eso Juanjo Martínez recuerda que cuando hace años firmó con una química de referencia mundial "era un caso extraño, porque era el único 'flex' que tenía en todo el mundo y costó una barbaridad".

El encuentro de operadores de oficina flexible celebrado esta semana también ha puesto de manifiesto que desde 2015 el corporativo les ha ido exigiendo altos niveles de "personalización" y que ahora lo hacen mucho más.

El último caso que cuenta el CEO de NBC es el de una compañía con la que ha firmado que les ha pedido una sala técnica propia, lo que dispara los costes.

"Estamos aprendiendo a dar flexibilidad a nuestro cliente corporativo a un precio competitivo para que le interese. Tenemos que ser capaces de adaptarnos a esos requerimientos con una facilidad para deshacer aquello que hacemos que nos permita ser eficientes, porque si no lo somos nos sacan del mercado", reconoce.

El café para todos no vale

Desde su experiencia gestionando más de 100.000 personas y recibiendo más de medio millón de visitas de corporaciones en sus edificios, el director de Operaciones de Colonial, Albert Alcober constata que éstas tienen un alto nivel de exigencia en cuanto a insonorización, climatización, sostenibilidad, confort y seguridad informática, lo que obliga al propietario del inmueble a realizar elevadas inversiones que tienen que tener un retorno.

A su juicio, se trata de adaptarse a los clientes con una propuesta de valor, ya que lo que estos les están solicitando es distinto a lo que pedían hace un año.
La apuesta de Colonial, que opera en 'coworking' y 'flex' con Utopicus, es por que las compañías utilicen bien su espacio y por un "modelo híbrido" que asegura que está funcionando al mismo tiempo que se va transformando.

Alcober sostiene además que "el café para todos no vale" y que hay que adaptarse a la actividad de la compañía, sus necesidades y requerimientos.

En el sector coinciden en que, a la hora de negociar un alquiler, los directores de Recursos Humanos de las grandes empresas influyen mucho más que hace dos años.

No obstante, estas "ni lo tienen claro ni lo van a tener dentro de seis meses, con lo que nos tenemos que acostumbrar todos al análisis del cambio continuo", advierte el CEO Juan Antonio Fernández Benito desde la tecnólogica Ekon.

 

 

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