A pesar de estar viviendo una crisis insólita, el impacto económico de la pandemia ha dejado al descubierto viejas debilidades del mercado laboral (temporalidad, rotación, bajo nivel formativo, ausencia de políticas eficaces de recolocación y recualificación...). Con la reactivación iniciada tras el confinamiento, cunde la idea de que han de aplicarse con urgencia políticas que eviten que España se desenganche del resto de países de su entorno en la recuperación en términos de empleo.

Y, a diferencia de recesiones anteriores, remarcan los expertos consultados, existen recursos cuantiosos, procedentes de los fondos de la UE, para tomar la iniciativa.

Todo ello condicionado por una incertidumbre sobre la eficacia en el control de la Covid-19, la consecución de vacunas o el propio alcance de la crisis, que enturbia hasta el extremo las posibilidades de adelantar ni tan siquiera a corto plazo hasta qué punto se irá recuperando la actividad y, por tanto, el empleo. Demasiados “no lo sabemos” para preguntas vinculadas a las heridas tras la pérdida en el peor momento de la pandemia de un millón de ocupados en términos EPA, el descalabro de las horas trabajadas, hasta 3,2 millones de trabajadores en ERTE, el mazazo para los más jóvenes y más precarios, la ausencia de oportunidades para quienes ya llevaban meses buscando empleo.

Objetivos: En un clima de incertidumbre extrema, hay que reorientar los ERTE y apostar por el reciclaje de trabajadores

En todo caso, el otoño y sobre todo septiembre será crucial, señalan los especialistas en mercado laboral, al tiempo que reconocen que las últimas semanas han sido más negativas de lo esperado por los rebrotes y limitaciones relacionadas sobre todo con el turismo.

El Banco de España advertía esta semana de que durante la segunda quincena de agosto había detectado un cierto “agotamiento” en la inercia de recuperación del empleo y servicios de estudios como Funcas ya avanzan que van a empeorar las perspectivas sobre actividad y mercado laboral para este año y el siguiente. Hasta el momento solo se ha recuperado “un 42% del empleo que se perdió entre febrero y abril”, concluye el supervisor. Además, insiste en que la recuperación está siendo “muy heterogénea por sectores y provincias”.

La incerteza es enorme. “Se han alterado por completo las decisiones de contratación y de cese de trabajadores –destaca Florentino Felgueroso, investigador de Fedea–. Para muchas familias la intensidad laboral se acumula entre la primavera y el verano, así que probablemente hasta el año que viene no tendrán oportunidad de volver a trabajar”. “Debemos preocuparnos más por la duración del paro que por el número de desempleados”, recalca. En agosto, los desempleados que llevan más de un año inscritos en el paro se convirtieron en el colectivo más numeroso.

Análisis: “Debemos preocuparnos más por la duración del paro que por el número de desempleados”

También genera interrogantes la paulatina retirada de la cobertura especial de un instrumento clave para preservar hasta ahora puestos de trabajo y tejido empresarial como son los ERTE. María Jesús Fernández, economista sénior de Funcas, recuerda que una parte de los afectados por estos expedientes temporales están condenados a acabar perdiendo el empleo.

El grupo de 130 expertos impulsado por Fedea para analizar la crisis de la Covid-19 pidió hace unos días que el Gobierno sea más selectivo con los ERTE y dé una salida para las empresas cuya situación financiera haga imposible reincorporar a toda la plantilla. Asimismo, apostaron por eliminar la prohibición del despido objetivo vinculado a causas Covid y revisar el compromiso de mantener el empleo durante seis meses.“Hemos entrado en una segunda fase, en la que se cronifica la situación, con sectores, empresas y ocupaciones que no se reactivarán por completo en tiempo. Estamos en una etapa de redefinición de las estrategias: hay que hacer otro traje porque las medidas no pueden ser tan coyunturales. Esto ya no es cosa de tres meses”, explica Manuel A. Hidalgo, profesor de la Universidad Pablo Olavide.

Asimismo, Fernández avisa de que “en el 2021 vamos a permanecer rezagados en términos de empleo por el mal funcionamiento del mercado laboral y la afectación en actividades como la hostelería, el comercio y culturales y de ocio, que suponen el 28% del PIB y el 38% de las personas ocupadas”.

Mercado laboral: “Sectores, empresas y ocupaciones no se reactivarán en tiempo, hay que redefinir estrategias”

¿Cómo actuar, entonces, para preparar la tan anunciada salida hacia una economía más digitalizada y moderna? Felgueroso señala que, aparte de la preocupación por las prestaciones para garantizar la supervivencia, “la prioridad ahora es reactivar a parados y también a ocupados; reciclarlos para que puedan recolocarse”. Pero denuncia que las políticas activas de empleo en España están “en el pleistoceno”. Y apuesta también por descongelar los flujos de contratación con nuevos incentivos.

“Si hubiera que escoger una sola reforma, antes de la pandemia habría apostado por una de laeducación, centrada en reducir el fracaso escolar y elevar las competencias. Sin embargo, ahora laurgencia del momento hace necesaria una reforma del mercado laboral, que ataque la dualidad entre fijos y temporales”, señala la eco-nomista de Funcas. Los cambios son posibles gracias a los fondos europeos acordados, insisten los expertos. “Tenemos detectados los problemas y qué hacer; y contamos con los fondos para llevarlo a cabo”, concluye Hidalgo. “Nuestra capacidad es casi ilimitada. Si no actuamos ahora, no sé cuándo lo vamos a hacer”.

 

 

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