Aunque las empresas financian menos programas a sus directivos en las escuelas de negocios, aumenta el número de personas que aprovechan la recesión para formarse.

Ya no vale con tener un expediente académico y una carrera profesional brillantes para conseguir una plaza en uno de los MBA más prestigiosos del mundo, entre los que se encuentran los de las escuelas de negocios españolas IESE, IE Business School y Esade. La demanda de estos masters ha aumentado, de media, más de un 20% este curso gracias al efecto de la crisis financiera.

La decisión de hacer un MBA, generalmente, requiere de unos meses de reflexión, por lo que las turbulencias económicas han tenido un efecto limitado en las estadísticas de este año, lo que ha hecho que las previsiones de todas las escuelas de negocios sean todavía mayores para el año que viene.

El director de Admisiones de IE Business School, Julián Trigo, señala que la experiencia en crisis anteriores les permite hablar de crecimientos por encima del 20%. La directora de Márketing de MBA de Esade, Nuria Aguilera, asegura que, hasta el momento, el crecimiento del número de solicitudes de estos programas para la próxima edición se sitúa por encima del 50% en la versión inglesa, y las estadísticas son todavía más favorables para el curso en castellano.

El director de Admisiones del IESE, Javier Muñoz, cree que todavía es pronto para hablar de cifras, pero considera que, si este año se han producido ocho solicitudes por cada plaza, el próximo curso, se podría alcanzar hasta diez candidatos por pupitre, es decir, sólo el 10% de los interesados en participar en este programa podrá hacerlo.

Este incremento de las solicitudes viene impulsado, en parte, por la renovación de algunos de los MBA de las escuelas españolas, pero, sobre todo, por los efectos de la crisis económica. Contratos en prácticas que no se renuevan, expedientes de regulación de empleo, falta de oportunidades de promoción o pocas probabilidades de aumento de sueldo... La mala situación generalizada del mercado laboral hace que "el coste de oportunidad de estudiar un MBA sea menor ahora, ya que ofrece la posibilidad de reengancharse cuando se haya recuperado la economía, en dos o tres años", apunta Muñoz.

Diferenciación

"En momentos de crisis, los profesionales ven con incertidumbre su futuro y quieren estar preparados, diferenciarse y afianzar su puesto, por lo que se deciden a invertir en formación, cuando antes era un tema que tenían olvidado", apunta Annie Medina, directora de ESCP-EAP España, escuela de origen francés con campus en Madrid.

Aunque el próximo curso será un buen año para seleccionar a los alumnos mejor preparados, la mayor demanda de programas MBA no les va a servir a las escuelas de negocios para hacer caja, ya que prácticamente ninguna va a ampliar el número de plazas, tanto por su estrategia de crecimiento controlado, como por la dificultad logística de incluir más alumnos en las clases o crear nuevos grupos sin verse obligados a ampliar el claustro de profesores.

La demanda de MBA no es la única que crece, ya que otros programas especializados también se han hecho más populares entre las opciones formativas. Julián Trigo explica que, por ejemplo, uno de los cursos de IE Business School que más favorablemente se ha visto afectados es el Master in Finance, al que están recurriendo muchos de los profesionales del sector de la banca de inversión.

Sin embargo, no todo son buenas noticias para las escuelas de dirección, ya que, si la "crisis es profunda y larga", serán los executive MBA "los que más se resientan", augura Trigo. En la mayoría de los casos, el número de solicitudes se ha mantenido estable o ha crecido muy poco este año, ya que estos programas están pensados para ejecutivos con varios años de experiencia y que compaginan su trabajo con el periodo lectivo.

Financiación externa

En el 50% de los casos, son las empresas las que financian a sus empleados parcial o totalmente el EMBA. En época de recesión, las compañías recortan sus presupuestos de formación, incluido el que destinan a los masters. Sin embargo, todas las escuelas de negocios apuntan a un crecimiento en el número de ejecutivos que deciden financiarse ellos mismos este programa.

Concretamente, en el caso del IE, el número de ejecutivos que han solicitado un préstamo para cursar un EMBA ha aumentado un 20% en este curso. Nuria Aguilera, de Esade, apunta "que, aunque ahora las empresas son más reacias a financiar" el programa, al tratarse de directivos de alto nivel, "la decisión es más individual y éstos se sienten más seguros para arriesgarse" a título personal por el impulso que van a dar a su carrera, independientemente de que cuenten o no con el apoyo económico de su compañía.

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