Los gobiernos y las Administraciones Públicas se están aliando con empresas innovadoras y emprendedores para mejorar la calidad del servicio al ciudadano y ser más eficientes. Se trata de una tendencia en auge en España. El ámbito de actuación de las nuevas 'govtech' abarca desde la salud hasta el 'big data'.

La cultura de la innovación abierta ha venido para quedarse. Y las grandes empresas no son las únicas que quieren sacar partido de ella. Los gobiernos y las administraciones públicas también buscan aliarse con los emprendedores para mejorar la calidad de los servicios al ciudadano. Es lo que Emmanuel Macron, primer ministro francés, describe como "poner el Estado en modo start up". Una tendencia que ya está madura en Francia y el mundo anglosajón, y que en España y Latinoamérica está cada vez más en auge.

Las previsiones para las start up que se enmarcan en este sector, también denominadas govtech, son muy halagüeñas. Según Accenture, el mercado de tecnología en el sector público supone unos 400.000 millones de dólares anuales y algunas consultoras estiman que alcanzará el billón de dólares en 2025.

Oportunidades

La idea no es que el Estado se limite a modernizar sus instalaciones o procesos, sino que aborde un auténtico cambio cultural. "El ciudadano debe estar en el centro de la transformacion digital del Estado", afirma Carlos Santiso, director de Innovación digital en el CAF (Banco de Desarrollo de América Latina). "Se trata de hacer política pública mediante el uso de datos y tecnología, no de una implementación forzada de la tecnología en la política pública", aclara.

Dentro de este ámbito se incluyen todas aquellas start up, scale up y micropymes que ofrecen soluciones a los grandes retos de las instituciones públicas, desde las que modernizan la infraestructura digital hasta las que aportan eficiencia, mejoran la calidad del servicio o permiten que las instituciones sean más abiertas y transparentes. "Las empresas innovadoras tienen grandes ideas para mejorar la vida de la gente y son especialmente competitivas en el diseño de soluciones en donde el usuario final es el ciudadano", comenta Idoia Ortiz de Antiñano, directora del IE Publictech Lab, de la Escuela de Asuntos Públicos y Globales del Instituto de Empresa. En el Publictech Lab capacitan a directivos y funcionarios públicos para que impulsen la transformación en sus instituciones e implementen programas de innovación abierta en gobiernos locales, regionales y nacionales: "En España vemos grandes oportunidades a nivel local. En los últimos años se les está pidiendo hacer más con menos y son los que en el día a día sufren los grandes desafíos globales, como el cambio climático o el envejecimiento de la población".

En cuanto a las temáticas, Ortiz de Antiñano señala que en nuestro país hay "buenísimas ideas en el sector salud". También existe un gran potencial en el big data, ya sea para hacer más eficientes los procesos o para predecir los comportamientos de la población.

Uno de los retos a los que se enfrentan las govtech es detectar cuáles son las necesidades del sector público. Algunos emprendedores tienen experiencia laboral en el área de servicios que pretenden transformar, lo que facilita su tarea. Pero otros lo tienen más complicado. "Muy pocos departamentos tienen una ventanilla para start up, lo que dificulta localizar a la persona que pueda aconsejar sobre las necesidades de un área específica", dice Daniel Korski, CEO de PUBLIC, una aceleradora británica especializada en el sector govtech: "Si los gobiernos quieren tener un mercado de start up satisfaciendo sus necesidades, tienen que crear mejores canales de comunicación".

Fondos especializados

Otro de los hándicaps es la financiación. En mercados más maduros, existen firmas de venture capital y aceleradoras especializadas. Sin embargo, en España falta financiación privada, sobre todo en las primeras etapas. Así, muchas start up optan por colaborar con las grandes compañías de servicios, que les aportan capital y les ayudan a salvar la barrera de las licitaciones públicas. Para Santiso, "el momento de invertir en las govtech es ahora", y asegura que la clase media latinoamericana está demandando servicios públicos de mayor calidad. "Es decir: mejor Estado, no menos Estado". España juega un papel protagonista en el ecosistema govtech iberoamericano (encabeza el índice govtech de la región, según la consultora Oxford Insights), lo que abre un mundo de posibilidades para las start up españolas. No obstante, antes deben "entender a fondo los contextos de cada país, así como las oportunidades en materia tecnológica y regulatoria".

Detectar las necesidades del ciudadano

¿Qué necesitan realmente los ciudadanos? Esta es la primera cuestión que deberían plantearse las Administraciones Públicas. Y una de las 'start up' que les ayuda a responderla, tecnología mediante, es Citibeats. Esta plataforma de inteligencia artificial busca, analiza y da sentido a grandes cantidades de información procedente de los ciudadanos e identifica hechos y tendencias sociales útiles. Para ello se basa en innovaciones como el PNL (Procesamiento de Lenguaje Natural) y el 'machine learning'. La herramienta tiene todo tipo de aplicaciones. Por ejemplo, el Gobierno de Navarra la utiliza para detectar en qué barrios intensificar los talleres educativos para acabar con los discursos de odio, mientras que Japón se vale de ella para localizar en qué kilómetro ha quedado inundada una carretera. Más recientemente, Citibeats ha creado un 'Observatorio de Percepción Ciudadana' junto al Banco Interamericano de Desarrollo que analiza en tiempo real las preocupaciones de los ciudadanos de América Latina y el Caribe en relación al Covid-19.

Creada por Iván Caballero, la 'start up' ha cerrado acuerdos con Everis, Telefónica y Accenture, y acumula casi 3 millones de euros en financiación. Hasta ahora ha trabajado para gobiernos y organismos internacionales (el 60% de sus ingresos procede del exterior), salvo el español, aunque sí ha colaborado con comunidades autónomas y ayuntamientos.

Poner en valor la información pública

"Buscar datos en Internet es un trabajo horriblemente aburrido y que quita tiempo a personas que podrían estar aportando más valor en otras tareas", afirma Daniel Jadraque, cofundador de Datary. El propósito de esta 'start up' es precisamente ése: ahorrarle a las empresas tiempo y dinero, proporcionándoles los datos que necesitan. Para ello se nutre a menudo de fuentes públicas, con lo que ayudan a poner en valor el 'open data'. Y al mismo tiempo, ponen el dedo en la llaga, ya que, según constatan, "hay iniciativas de transparencia, pero cada organismo las cumple como le viene en gana". Algunos, como el Consejo General del Poder Judicial no permiten descargarla. Otros, como la CMC, sólo dan libre acceso a las ONG.

Datary ha pasado por Google Campus, Microsoft Ventures y Lanzadera. Obtiene el 70% de sus ingresos del exterior y planea extenderse al mercado alemán.

El estado de los parques, vía satélite

Alejandro Carbonell y Miguel Ferrer son dos arquitectos que trabajaban en una consultora de eficiencia energética y 'smart cities'. Buscando una base de datos se dieron cuenta de las inmensas posibilidades que ofrecían las imágenes por satélite aplicadas al ámbito urbano. Este fue el germen de Green Urban Data, una 'start up' de SaaS (software as a service) que ofrece una base de datos global con todo tipo de parámetros medioambientales, como el estado de la vegetación o el impacto de una ola de calor. Esta información, que se nutre de las imágenes de la NASA y a AEE (Agencia Espacial Europea), permite a las administraciones públicas evaluar qué zonas son más vulnerables, desarrollar mejoras en las infraestructuras y realizar un seguimiento mes a mes de los planes de actuación.

El proyecto, impulsado por Lanzadera, se orienta a ayuntamientos, aunque también puede ser de utilidad para empresas de urbanismo o de gestión de servicios. "Los ayuntamientos son clientes con los que es difícil sentarse, pero si les gusta el proyecto, se deciden pronto, suelen ser proactivos y también muy fieles", dice Carbonell.

El segoviano que conquistó Singapur

Taiger nació en 2009 como una 'spin off' de la Universidad de Innsbruck. Fundada por el segoviano Sinuhé Arroyo, la empresa de inteligencia artificial y PLN (Procesamiento de Lenguaje Natural) dio sus primeros pasos en Madrid y en 2011 ganó el prestigioso 'Global New Venture Challenge' de la Universidad de Chicago. De este modo, logró llamar la atención del Gobierno de Singapur.

El estado del sudeste asiático se encontraba en plena búsqueda de proveedores oficiales dentro de su Plan Estratégico Nacional de Inteligencia Artificial. Finalmente, Taiger logró la certificación que le convierte en uno de los proveedores clave del país. "En España, también hicimos algunos proyectos pilotos con algunos organismos públicos, sin embargo, no cuajaron con la forma de hacer las cosas aquí", comenta Arroyo. Hoy la empresa emplea a más de 200 personas en todo el mundo, sigue creciendo en Asia y está comenzando nuevos proyectos en Oriente Medio y en Latinoamérica. A finales de 2019, cerró una ronda serie B con una valoración de 110 millones de dólares y está iniciando una ronda serie C.

El 'Netflix' de los colegios y las bibliotecas públicas

Uno de los retos del sector público es gestionar y facilitar el acceso a la información. Para ello, cuenta con soluciones como la de Odilo. La 'start up' murciana permite crear una plataforma digital totalmente personalizada para gestionar, archivar y preservar de forma inteligente tanto su contenido como el de miles de proveedores. De este modo, colegios, bibliotecas, universidades, ministerios, ayuntamientos y, en general, todo tipo de entidades públicas y privadas pueden tener su propia plataforma inteligente, al nivel de las grandes plataformas de consumo para películas o música.

Los fundadores son dos hermanos ingenieros, Rodrigo y Miguel Ángel Rodríguez, que comenzaron creando una plataforma para poder ayudar a las bibliotecas a dar el paso a la nube. Posteriormente, lanzaron un área de soluciones de educación digital para colegios, universidades y empresas que se vale de la inteligencia artificial para medir y mejorar el proceso de aprendizaje y la comprensión lectora.

La empresa, que acumula 10 millones de euros en financiación, ha creado plataformas para más de 6.200 organizaciones, que dan servicio a 146 millones de usuarios en 43 países.

 

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