Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) insta a los estados a invertir en mecanismos de pruebas y trazabilidad para evitar rebrotes durante la reactivación económica. Dichos mecanismos pueden marcar la diferencia entre una mayor o menor crisis económica derivada de la Covid-19. 

Un sistema eficiente de pruebas para detectar posibles nuevos casos de covid-19, así como mecanismos para rastrear el origen y recorrido del virus, pueden marcar la diferencia entre una mayor o menor crisis económica derivada de la pandemia. Así lo destaca la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su cuarto informe sobre el impacto económico de la covid-19, en el que señala que los países con sistemas sólidos de detección y rastreo pierden el 50% menos de horas de trabajo que aquellos con peores redes de prevención. El nuevo barómetro de la OIT también pone el acento en el especial impacto económico de la covid-19 sobre la ocupación entre los más jóvenes: uno de cada cinco han perdido su empleo fruto de la pandemia.

Asumir el gasto sanitario, para los bolsillos de empresas y gobiernos, que implica un sistema generalizado de tests puede suponer una diferencia de millones de horas de trabajo perdidas. En su anterior barómetro, la entidad presidida por Guy Ryder ya alertaba de que en el segundo quatrimestre del año los países del sur de Europa registrarían el 17,3% menos de horas de trabajo. Lo que en empleos se traduce en una destrucción de 10 millones de puestos de trabajo.

En su nuevo informe, la OIT señala que esa pérdida de horas es posible minimizarla por la vía del "test and tracing" (testeo y rastreo del virus). Y es que aquellos países con una intensidad baja de pruebas de detección perderán durante el segundo cuatritrimestre el 14% de horas de trabajo. Frente al 7% que perderán aquellos estados con una alta intensidad de 'T&T'. En este sentido y en base a las experiencias analizadas por la OIT en su informe, la entidad considera que la relación coste-beneficio de los tests es "altamente favorable".

Un sistema eficiente de prevención influye tanto por la vía de la oferta, como de la demanda. Pues permite reducir a los gobiernos las medidas preventivas de confinamiento y las empresas y los trabajadores pueden reprender en mayor medida su actividad. También tiene un impacto, según destaca la OIT, por la vía de la demanda, pues los consumidores perciben mayor confianza y reactivan su demanda más rápidamente. Además, según resalta la OIT en su informe, las pruebas y la trazabilidad pueden por sí mismas crear nuevos puestos de trabajo y nichos de negocio, si bien temporales. E insta a los estados a que promuevan la inserción laboral en dicho sector de los jóvenes y otros grupos especialmente damnificados por el impacto de los efectos colaterales de la covid-19.

Mazazo sobre el empleo juvenil

El informe de la OIT también radiografía el impacto económico de la covid-19 sobre uno de los colectivos más damnificados: los jóvenes. Según señala el informe, uno de cada cinco jóvenes ha perdido su empleo desde la irrupción del coronavirus. Y aquellos que han conservado su trabajo han visto reducida su jornada el 23%, con efectos a la baja también sobre sus ingresos. "Los jóvenes están siendo afectados de manera desproporcionada por la pandemia. […] Si no tomamos medidas inmediatas y significativas para mejorar su situación, el legado del virus podría acompañarnos durante décadas", alerta del director de la OIT, Guy Ryder.

 

 

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