Los malos datos de la formación profesional de grado medio han obligado al Gobierno a tomar decisiones drásticas. Los cambios que entrarán en vigor a principios de 2009 pretenden atraer a unos 200.000 nuevos estudiantes durante esta legislatura.

La formación profesional no atrae a los alumnos nacionales. España se encuentra a la cola de los países europeos y la tasa de titulados en esta etapa es inferior a la de otros estados de nuestro entorno, un 35% frente al 45% de media de la OCDE. Para igualar nuestras cifras con las de Francia, Alemania o Reino Unido, el Gobierno se ha propuesto captar durante esta legislatura a 200.000 nuevos estudiantes para la formación profesional de grado medio, lo que significaría aumentar la tasa en un 10%. Así de rotundo es el objetivo de los ministerios de Educación y de Trabajo, que ayer presentaron la hoja de ruta de la nueva FP.

"Hoy comienza un proceso que quiere cubrir una de las asignaturas pendientes de nuestro sistema educativo", explicó la titular de Educación, Política Social y Deporte, Mercedes Cabrera. "Es necesario que la FP responda más a lo que quieren los estudiantes, lo que demandan los trabajadores y lo que necesita nuestra economía".

Nuevo Real Decreto

Uno de los objetivos más importantes para los dos ministerios es fomentar la formación a lo largo de la vida, el trasvase de actividades profesionales a otras, y el reconocimiento de las competencias adquiridas a través de la experiencia laboral o de vías no formales de formación. Esta última cuestión se resolverá, apuntó Cabrera, en los próximos meses, "seguramente a principios de 2009", con la publicación de un Real Decreto que permitirá a los trabajadores acreditar competencias profesionales y convalidarlas por módulos de FP, lo que les permitirá conseguir el título o el certificado de FP correspondiente, aunque será obligatorio cursar los módulos que le falten. La ministra no precisó cuál será la duración mínima de la experiencia laboral para ser reconocida, aunque indicó que "será relevante".

Cabrera también señaló que este impulso a la formación profesional era necesario para conseguir que los nuevos alumnos encuentren una FP "flexible en las oportunidades de elección, pero exigente con el nivel educativo; una FP que permita lograr empleos de calidad, que aporte riqueza, así como bienestar a la sociedad".

El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, hizo hincapié en la apuesta por una formación flexible para poder responder a los nuevos patrones de la economía, adaptándola a las nuevas exigencias. "Es necesario contar con una FP que contribuya en mayor medida a dotar a los trabajadores de las competencias y la cualificación necesarias para mejorar su empleabilidad en un mercado de trabajo que cada vez se transforma con mayor velocidad. Vivimos en un mundo muy cambiante y lo que hoy puede resolver un problema, mañana puede haberse quedado obsoleto".

Entre los sectores hacia los que se debería orientar la formación, Corbacho señaló el energético, el diseño y el de las nuevas tecnologías. La ministra de Educación añadió las titulaciones en educación infantil y todas las relacionadas con el cuidado de personas mayores, ya que "la Ley de Dependencia es una de las apuestas del Gobierno y estos trabajadores serán necesarios en el futuro".

Becas y otras ayudas

Además de estas propuestas, durante el curso 2009-2010 se pondrá en marcha un sistema de becas al que podrán optar los trabajadores de 18 a 24 años que no hayan obtenido el título de FP. Gracias a esta ayuda "estos jóvenes tendrán la oportunidad de compaginar su trabajo con las actividades formativas necesarias para conseguir este certificado", comentó Cabrera.

El Gobierno también pretende implantar una red de Centros de Referencia Nacional de las 26 familias profesionales. Estos órganos, que estarán localizados en las distintas Comunidades Autónomas, serán los encargados de promover las medidas y los programas necesarios para atender a las necesidades de los sectores emergentes.

Italia se echa a la calle contra la reforma educativa

La protesta de estudiantes y docentes italianos contra la reforma de la escuela primaria planteada por la ministra de Educación, Maria Stella Gelmini y contra los recortes a la financiación de las universidades en el próximo trienio no cesa.

Hoy está previsto que se vote en el Senado el llamado ‘decreto Gelmini’ y para mañana ha sido convocada una huelga general de todas las escuelas, con una manifestación nacional de sindicados en Roma.

Las protestas, que se desarrollan en clases al aire libre, manifestaciones en las calles o un sit-in frente al Senado, se han extendido a muchas otras ciudades del país, desde Roma a Milán, pasando por Gorizia o Palermo.

Por su parte, los universitarios, en pie de guerra, rechazan los recortes financieros de las universidades previstos por el plan económico trienal del ministro de Economía, Giulio Tremonti, así como el proyecto de convertir estas instituciones en fundaciones privadas que deberían mejorar la calidad y la gestión deficitaria de muchos ateneos. En cambio, los maestros junto a las familias protestan contra el ‘decreto Gelmini’ que reintroduce al "maestro único" en la escuela primaria y prevé un recorte de 87.000 trabajadores en el próximo trienio. La reforma reducirá el horario escolar a 24 horas semanales, lo que supondrá la abolición del llamado "tiempo lleno", donde la actividad didáctica se desarrollaba en 40 horas semanales con tres maestros cada dos clases.

Este modelo ha situado la escuela primaria italiana entre las mejores de Europa y ha simplificado la vida a muchas familias trabajadoras. En total, en los próximos tres años, el Gobierno italiano prevé recortar el gasto para educación en 8.000 millones de euros.

Por esa razón, los manifestantes acusan al Ejecutivo de plantear recortes indiscriminados sin ninguna visión de futuro, que terminarán desmantelando la educación pública en favor de la privada y limitando el derecho al estudio para las clases más pobres.

El movimiento de protesta, que se ha bautizado ‘ola anómala’, agrupa a estudiantes de derecha y de izquierda y se declara autónomo de todos los partidos políticos. Sin embargo, el principal partido de la oposición, PD (Partido Democrático), ha pedido al Gobierno que suspenda la reforma y que abra un diálogo con la partes interesadas. Así todo, el primer ministro Silvio Berlusconi no pretende dar marcha atrás y los manifestantes han anunciado que seguirán protestando hasta que el Gobierno cambie sus decisiones.

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